Empezar de nuevo, correr de nuevo, sumar puntos, borrar el desperdicio de un mal domingo. El Inter hace de todo, lo hace bien: gana, juega, domina, entretiene al Meazza, lleno como siempre. 2-0 al Lecce, un gol en cada mitad: dos goles bonitos, los de Mkhitaryan y Lautaro. Bella en ejecución, técnica y construcción de equipo, llegó después de acciones bien pensadas, en un partido en el que Inter corrió fuerte y bien, encontró espacios y realizó jugadas de calidad. La marcha de los nerazzurri comenzó con una victoria y allanó el camino para las siguientes rondas: el partido fuera de casa en La Spezia el viernes, luego Oporto.
La pincelada de Mkhitaryan, el látigo de Lautaro. Dos hermosos gestos para asegurar la victoria, dos jugadas de campeones. Inter-Lecce nació como un partido a toda velocidad y luego se asentó en una sola pista, la nerazzurra. El equipo de Inzaghi modula la velocidad durante el partido: comienza fuerte, encuentra los dos goles, luego reduce la velocidad y maneja. Si el ritmo de salida es alto, entonces las ocasiones de gol no surgen con claridad. Lautaro es móvil, Dzeko trabaja bien por los laterales, pero sobre todo el Inter se abre paso por las bandas, con Gosens y Dumfries muy activos. El Lecce no solo mira: tiene en Ceesay un buen y veloz delantero centro, que pone en aprietos a la defensa nerazzurra en un par de ocasiones.
Incluso Bastoni para ayudar en la maniobra ofensiva: el Inter tiene muchos recursos y para mover el juego, con Calhanoglu y Barella, encuentran muchos intérpretes para soluciones ofensivas. El gol en el minuto 29 es un manifiesto del equipo: Lautaro se baja y con una primera jugada abre el campo a Gosens, balón para Barella en el área. Nicolò regatea con frialdad y le sirve a Mkhitaryan un balón demasiado tentador: el 22 acaricia con la derecha y lo deposita en el cruce. Un bonito y merecido 1-0, con el Lecce sin fuerzas para reaccionar.
El Inter piqué, sabe que tiene que doblar para cerrar el partido. Lo hace en el arranque de la segunda parte, explotando de nuevo todo el ancho del campo. Barella activa a Dumfries que se le da muy bien volar por la banda y poner un tiro raso por el centro a Lautaro. El Toro atiende a la especialidad de la casa: contramovimiento y primera intención justo al primer palo. Increíble, hermoso. 14º gol liguero, celebrado con la afición nerazzurra.
Puede ralentizar al Inter después de duplicar la ventaja, mientras mantiene al Lecce a distancia. Lo hace gracias a la gran pierna de Gosens, siempre proactivo por la izquierda, ya cambios que dan energía fresca y ayudan a bajar el ritmo del partido, absorbiendo el intento de los invitados. El Lecce no es un rival baladí y con Blin y Hjulmand estuvo cerca de marcar en un par de ocasiones. Escalofríos ligeros. Al final, debut de temporada de Mattia Zanotti, nacido en 2003, en su segunda aparición absoluta con los nerazzurri. El 2-0 no cambió, en una tarde que empezó con un cálido sol y acabó con un cielo despejado y la luna iluminando el San Siro.
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