Las emociones suben y bajan: tras la ventaja de Acerbi, los goles de Mancini y El Shaarawy. En la segunda parte sólo jugó el Inter: Thuram empató, Angelino en propia puerta, Bastoni marcó en el tiempo añadido.
Está lloviendo en Roma. Y no hay necesidad de consolarse por esta lluvia. Porque para consolarnos hay un Inter conmovedor. Este amor no quiere morir, este amor se extiende, se desborda. Va más allá de esta lluvia torrencial, se desborda. Como el Inter del segundo tiempo, como el Inter que vuelve a ganar, en este 2024 que por ahora es bendito. Qué bonito, Inter.
2-4. Qué bonito este póquer. Que así se convierte, bajo las aguas romanas, en un Olímpico que poco a poco se vuelve negro y azul. El primer gol de Acerbi había dejado una clara huella en el partido. Luego los dos goles de la Roma: primero Mancini, luego El Shaarawy. En desventaja en el descanso, el Inter sabía lo que tenía que hacer y arrolló a los Giallorossi en una segunda mitad de libro de texto. Primero Thuram, luego el gol en propia puerta de Angelino siempre favorecido por Thuram. Finalmente, en la recuperación, gol de Bastoni. El 2-4 que ilumina el césped del Olimpico es el manifiesto de un equipo que no deja nada al azar.
La Roma tiene el balón: desde el principio se lanza a por todas, siendo El Shaarawy el más activo de su equipo. Necesitamos relajarnos, pero el Inter no tiene problemas para mantenerse en este partido: difícil, bajo el aguacero, pero para afrontar al máximo. Cuando en el minuto 17 Acerbi, tras un saque de esquina, marca el 1-0 de cabeza, el partido parece ir cuesta abajo.
Parece. Porque el Inter no cede ni un metro, pero la Roma vuelve al partido: un cabezazo de Mancini (1-1) vuelve a animar el partido. Y así, en un estadio olímpico muy caluroso, el partido adquiere los contornos de una batalla. Luchamos y en el minuto 44 la Roma encontró la ventaja con un zurdazo de El Shaarawy.
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