Los ríos están más presentes en el paisaje urbano tanto en su nacimiento en los cerros Orientales como en su llegada al río principal de la cuenca, en el conjunto de humedales, pero se pierden en el intermedio entre cerros y humedales. La presión por el uso intensivo del suelo ha desplazado, escondido y soterrado los espacios del agua, lo cual plantea el reto de aumentar la presencia de los recorridos del agua a través de acciones que las ciudades están intentando según las características, posibilidades particulares y apropiación cultural, tradicional e histórica de sus habitantes.

Pedro Andrés Héndez Puerto | Arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), especialista en Mercados y Políticas del Suelo en Américashare

Algunas ciudades están intentando recuperar la presencia del agua en el espacio urbano mediante acciones que se debaten entre el nivel de renaturalización posible y el desarrollo de las actividades urbanas. Fuente:  Alcaldía de BogotáAlgunas ciudades están intentando recuperar la presencia del agua en el espacio urbano mediante acciones que se debaten entre el nivel de renaturalización posible y el desarrollo de las actividades urbanas. Fuente: Alcaldía de Bogotá

La consciencia sobre la importancia del agua que rodea y recorre la ciudad revive en los habitantes cuando hay escasez de agua y energía. Una de las razones de este olvido es que los cursos de agua que alguna vez la atravesaron han desaparecido del paisaje y de la cotidianidad de los recorridos urbanos, por la concepción del desarrollo territorial en diferentes momentos históricos.

El sistema hídrico que abastece las ciudades está conformado por una serie de elementos internos y externos de las áreas urbanizadas de las ciudades, por eso integra a las urbes con la región en la que se encuentran, y es un sistema territorial de interacción de áreas y cuerpos de agua como los páramos donde nacen, los territorios que irrigan y drenan, y los cuerpos de agua, entre ellos: (i) el conjunto de ríos principales dentro del área urbana, (ii) el sistema de canales que alimentan esos ríos principales, y (iii) los ríos que se encuentran en el área rural.

Sin embargo, como estos tres tipos de cuerpos de agua no son suficientes para identificar la relación de este sistema con las ciudades, es necesario tener en cuenta dos aspectos más: (iv) su presencia en el paisaje urbano, y (v) qué pueden hacer o están intentando hacer las ciudades para mejorar esa relación. Estos cinco componentes se presentan a continuación, a partir del caso del río Bogotá y haciendo referencia a otros casos.

Ríos principales dentro el área urbana: intervenidos y modificados

Por su magnitud e importancia, los 4 ríos principales que llegan al Bogotá desde el área urbana (Tunjuelo, Fucha, Arzobispo-Salitre-Juan Amarillo y Torca) requieren de humedales que regulan la cantidad de agua que reciben y que pueden entregar. Estos humedales (Torca, Conejera, Juan Amarillo, Jaboque, Capellanía, Hyntiba, Say, Burro, Vaca y Tibanica) son cada vez más valorados y declarados como áreas protegidas, contrario al resto del recorrido, que ha sido intervenido con modificaciones impactando su presencia en el paisaje urbano mediante canalizaciones, soterramientos, jarillones, rectificaciones, cambios de trazado, ocupación de sus rondas y zonas de inundación por procesos de urbanización, cerramientos, infraestructura y minería.

El sistema hídrico que alimenta los ríos en el área urbana está perdido y segmentado

El sistema hídrico que alimenta estos ríos principales solo está presente en el espacio urbano cuando sus canales se encuentran paralelos a vías, y desaparecen bajo grandes avenidas en túneles o box coulvert, como se conocen técnicamente. Su discontinuidad en el espacio urbano hace que se perciban como segmentos y no como un sistema de cuerpos y recorridos de agua conectados. Es el caso de las quebradas Las Delicias y La Vieja, muy conocidas en sus recorridos en los cerros Orientales pero cuyo rastro se pierde en el área urbana al atravesar la Avenida Circunvalar y entregar sus aguas al río Salitre, en la Avenida NQS, aproximadamente entre las carreras 63 y 68. En conclusión, los ríos son reconocidos en su nacimiento y en su llegada, pero no en la zona intermedia. Solo algunos logran penetrar el espacio urbano conservando parte de sus rondas.

Los principales ríos abastecedores del área urbana se encuentran fuera de ella

Los otros ríos, poco presentes pero que forman parte del sistema (Teusacá, Aves, Sisga, Neusa, Frío, Chicú, Subachoque-Balsillas y Soacha), recorren las áreas rurales o cruzan municipios de la Sabana. Estos ríos y sus afluentes están parcialmente perdidos del paisaje de la población urbana, pero al ser beneficiaria de sus bienes y servicios ambientales aumenta su recordación en momentos de crisis de estos servicios, como el nivel de los embalses del sistema de acueducto, el riego para los alimentos. También recuperan su presencia en periodos de lluvias abundantes por impactos como inundaciones de vías, áreas agrícolas o urbanas, o de contaminación, evidente por olores, residuos o espumas.

Los ríos están más presentes en el paisaje urbano tanto en su nacimiento en los cerros Orientales como en su llegada al río principal de la cuenca, en el conjunto de humedales, pero se pierden en el intermedio entre cerros y humedales. Fuente: Nicol Torres, Unimedios. Los ríos están más presentes en el paisaje urbano tanto en su nacimiento en los cerros Orientales como en su llegada al río principal de la cuenca, en el conjunto de humedales, pero se pierden en el intermedio entre cerros y humedales. Fuente: Nicol Torres, Unimedios.

Presencia del agua en el paisaje urbano

Aunque la presencia del agua en el espacio urbano está cambiando, siempre ha sido fundamental, desde la localización de los asentamientos humanos cerca de los ríos. Después de usarlos como abastecimiento y contaminarlos por vertimientos, muchas ciudades han intentado recuperarlos como espacios urbanos importantes, ya que esos sistemas de acueducto no dependen exclusivamente del río fundacional y las áreas urbanas se han expandido.

Sin embargo existen otros tipos de relaciones que superan lo funcional y que han generado identidad y apropiación cultural; son los casos de:

  • canales, por ejemplo en Ámsterdam, San Petersburgo o Venecia, 
  • chinampas, camellones agrícolas o terrazas para cultivar en zonas inundables, con ejemplos como México y la Sabana de Bogotá, 
  • arcadas de acueductos, por ejemplo en Segovia (España) y Chapultepec, Morelia, Querétaro, Zacatecas, en México, o el Puente del Indio en Ciudad Bolívar, al sur de Bogotá, y 
  • fuentes de diferentes tipos: clásicas, barrocas, coloniales ornamentales o de abastecimiento, localizadas en las plazas fundacionales y otras plazoletas; de parques republicanos o contemporáneas, que las hay con tecnologías lumínicas, láser o interactivas con música o movimiento.

¿Qué están intentando las ciudades para mejorar su relación con el agua?

Además de recuperar frentes fluviales o marítimos, algunas ciudades están intentando recuperar la presencia del agua en el espacio urbano mediante acciones que se debaten entre el nivel de renaturalización posible y el desarrollo de las actividades urbanas.

Estas acciones buscan implementar sistemas de retención de agua con tanques soterrados o estanques sobre zonas verdes que demoran o evitan la llegada del agua lluvia a los sistemas de alcantarillado pluvial y aumentan el porcentaje de agua lluvia que se infiltra directamente al terreno. Los tanques o estanques se integran en los diseños de vías, avenidas o autopistas y en espacios peatonales públicos, privados o comunales. Estos sistemas de retención se ubican contiguos a jardines o árboles con el fin de utilizar parte del agua lluvia retenida para regar la vegetación urbana.

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