
Una persona ciega utiliza un terminal de braille, un dispositivo de tecnología de asistencia que convierte el texto digital en caracteres braille.
Foto:Sigmund/Unsplash
Reconocer la sordoceguera como una discapacidad diferenciada con necesidades específicas
La sordoceguera es una combinación de deficiencia visual y auditiva de tal gravedad que es difícil que los sentidos afectados se compensen entre sí y, por lo tanto, constituye una discapacidad diferenciada que presenta sus propios retos, barreras y requerimientos específicos de apoyo e inclusión, diferentes de los de las personas que son únicamente sordas o ciegas.
Las personas sordociegas se enfrentan a barreras por el hecho de que no se trate o reconozca la sordoceguera como una discapacidad diferenciada, lo que a su vez provoca su invisibilidad en las estadísticas, políticas y programas y, por consiguiente, dificulta el acceso a servicios.
Los guías intérpretes e intérpretes profesionales para personas sordociegas son fundamentales para asegurar el acceso a la información, la comunicación, los servicios y los derechos fundamentales, así como para que las personas con sordoceguera puedan vivir de forma independiente y ser incluidas en la comunidad.

¿Por qué el 27 de junio?
La Asamblea General adoptó la resolución A/RES/79/294, en la que se proclama el 27 de junio como Día Internacional de la Sordoceguera. Este día conmemora el nacimiento de la reconocida autora Helen Keller (1880-1968), una de las figuras más emblemáticas de la comunidad de personas con sordoceguera.
Helen Keller (izquierda) visitó la sede de la ONU en Nueva York en 1949. Keller asiste a una reunión del comité con su secretaria, Polly Thompson, quien actúa como intérprete para ella. Crédito: Foto de las Naciones Unidas.
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