Aunque desde 2018 el uso de mercurio en la minería está prohibido en Colombia, en la explotación de oro artesanal e ilegal se sigue utilizando este metal, del cual se emplean entre 3 y 12 gramos por cada gramo de oro recuperado. Para eliminar esta práctica es necesario transformar la cultura minera –en la que las mujeres pueden tener un papel estratégico–, superar el negocio del químico con innovación, y aumentar la fiscalización de las autoridades.
En 2023 había en Colombia 83 sitios contaminados por mercurio. Foto: Andrés Almeida.
Expertos invitados al programa Análisis UNAL, de Radio UNAL, explicaron que este químico afecta a las personas, tanto por inhalación en zonas mineras como por consumo de peces contaminados con los residuos que se vierten a los ríos, produciendo daños en la salud a largo plazo. Sin embargo, ya existen alternativas para no desecharlo sino reaprovecharlo, e incluso reemplazarlo en la industria minera.
El profesor Moisés Oswaldo Bustamante, ingeniero de minas y docente de Ingeniería de Minas y Metalurgia de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, explica que la cultura minera está atravesada por el uso tradicional del mercurio, por lo que los mineros se niegan a adoptar nuevas formas de amalgamación. Sin embargo, las mujeres se interesan más por estas iniciativas cuando conocen los efectos en sus familias.
El docente explica que la facilidad de recuperar el oro con mercurio –es decir quitarle todos los componentes que no se necesitan– se ha utilizado desde las primeras explotaciones del metal y actualmente persiste en minerías de pequeña escala.
Otro factor que impide la eliminación del mercurio en la minería de oro es la falta de fiscalización, no solo porque las autoridades no pueden llegar a zonas altamente conflictivas, sino porque se centran en las extracciones formales, lo que a su vez lleva a algunos mineros de pequeña escala y artesanales a preferir la informalidad.
Sin embargo, aunque desde el siglo pasado se conocen métodos para reutilizar el mercurio, lo que reduciría la contaminación, los mineros prefieren no hacerlo porque la principal afectación se produce en su mala disposición. Uno de los problemas es la conservación, incluso para las autoridades cuando lo incautan, por eso la UNAL patentó un mecanismo para mejorar este proceso.
En el río Apaporis (Vaupés) se ha identificado contaminación que ha afectado a casi todas las comunidades indígenas; en Antioquia se identificó a través de leche materna, así como en poblaciones de zonas mineras de Cauca, Nariño y Chocó (en el río Atrato), señala el profesor Federico Molina, médico toxicólogo clínico, investigador del Tecnológico de Antioquia.
Esta exposición suele ser pequeña pero constante, lo que hace que los efectos en la salud se vean después de mucho tiempo, tanto en adultos como en niños, por lo que muchas veces las comunidades no asocian estas afectaciones con el mercurio, van de daños neurológicos hasta digestivos.
periodico.unal.edu.co
