View of the polluted waters of the Lempa river in Pinuelas village, 430 kilometres west of Tegucigalpa on February 4, 2017. Environmental institutions and municipalities from Guatemala, Honduras and El Salvador join efforts to reduce the pollution of the Lempa river, scourged by deforestation, pollution and global warming. (Photo by Marvin RECINOS / AFP) / TO GO WITH AFP STORY BY CARLOS MARIO MARQUEZ

Los medicamentos se utilizan para prevenir, aliviar, diagnosticar, tratar, curar o rehabilitar la enfermedad[1], pero además de estas propiedades, actualmente se reconocen como contaminantes ambientales emergentes[2]. En ciudades colombianas se han encontrado fármacos comunes –como acetaminofén, ibuprofeno o cefalexina, entre otros– en ríos y aguas residuales, e incluso en plantas de tratamiento.

1 de septiembre de 2025

Diego Mauricio Quijano Prieto | Ingeniero ambiental y sanitario, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo, candidato a Doctor en Salud Pública de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL)share

En el agua, los suelos y sedimentos, e incluso en el aire, se han encontrado principios activos de medicamentos. Foto: Marvin Recinos / AFP.En el agua, los suelos y sedimentos, e incluso en el aire, se han encontrado principios activos de medicamentos. Foto: Marvin Recinos / AFP.

La contaminación ambiental causada por los principios activos de los medicamentos es una preocupación mundial creciente[3], ya que estas sustancias se han detectado en cuerpos de agua[4, 5, 6], en suelos[7, 8], en sedimentos[9], en biota[10, 11, 12], e incluso en el aire[13], lo que plantea riesgos importantes para la salud pública y el ambiente[14].

La principal vía de entrada de estas sustancias a los ecosistemas son las aguas residuales, ya sean municipales, de la industria farmacéutica, hospitalarias o veterinarias[15, 16]. Después del consumo, se estima que entre el 30 y 90% de las dosis orales de medicamentos se excretan como sustancias activas[17, 18, 19]. Además existen limitaciones en cuanto a las tecnologías para el tratamiento de aguas residuales y es frecuente que dichas aguas no se traten[20]. Por otra parte, el manejo inadecuado de los residuos de medicamentos y la aplicación directa de fármacos en actividades como la acuicultura también son vías de entrada de estas sustancias al ambiente[21].

Aunque se desconocen muchos de los efectos que pueden generar estas sustancias en especies y ecosistemas, sí se han comprobado algunos impactos ambientales negativos sobre diversas especies animales y vegetales, como por ejemplo la mortandad masiva de buitres presentada en el subcontinente indio debido al diclofenaco[22], la feminización de peces macho por efecto del etinilestradiol[23], los efectos negativos en el desarrollo de las plantas de frijol, lechuga y pepino cohombro debido a enrofloxacina[24], y la contribución de los antibióticos al desarrollo de microorganismos resistentes a los antimicrobianos[25], entre otros. También se reconoce que pueden existir otros efectos ambientales negativos que aún no han sido identificados.

Además de los riesgos que representan para especies y ecosistemas, los medicamentos como contaminantes ambientales son una preocupación de salud pública, en especial por la asociación entre concentraciones ambientalmente relevantes de diversos principios activos de medicamentos, principalmente antibióticos y su relación con la resistencia bacteriana a los antimicrobianos, ya que esto pone en riesgo la efectividad de los tratamientos[26].

Contaminación por medicamentos en Colombia

En el país se ha detectado la presencia de principios activos de medicamentos, principalmente en aguas residuales, pero también en aguas superficiales. En el Área Metropolitana de Bucaramanga se han determinado concentraciones de ibuprofeno, cefalexina y carbamazepina en aguas superficiales, en especial aguas abajo de las plantas de tratamiento de aguas residuales, y tanto el ibuprofeno como la cefalexina representan un riesgo ambiental en los ríos Oro y Frío[27].

Actualmente se prescriben más de 3.500 moléculas para uso tanto humano como veterinario. Foto: Dibyangshu Sarkar / AFP.Actualmente se prescriben más de 3.500 moléculas para uso tanto humano como veterinario. Foto: Dibyangshu Sarkar / AFP.

Por otra parte, en el área de Bogotá[28] se ha encontrado acetaminofén, carbamazepina, claritromicina, diclofenaco, ibuprofeno, gemfibrozil, lincomicina, losartán, valsartán y lidocaína en aguas residuales urbanas y en aguas superficiales. Así mismo, otro estudio determinó la presencia de fluoxetina, trimetoprima y carbamazepina en aguas residuales y superficiales de Bogotá. Lo autores reconocen que la presencia de estas sustancias representa un riesgo para la salud pública y los ecosistemas[29].

En Antioquia se determinó la presencia de ibuprofeno en los embalses La Fe, Río Grande y sus principales afluentes, los cuales suministran agua a dos plantas de tratamiento de agua potable de Medellín. Los datos mostraron presencia de este principio activo de medicamento en la mayoría de las muestras analizadas y los autores del estudio concluyen que los efectos potenciales de la presencia de estos compuestos en las concentraciones determinadas en el agua potable aún se desconocen y que se necesita más investigación para evaluar el efecto de la exposición crónica a estos compuestos a través del consumo de agua potable[30].

Otro estudio determinó la presencia de acetaminofén, losartán, valsartán y varios antibióticos como azitromicina, ciprofloxacina, norfloxacina en las aguas residuales sin tratar y tratadas de las ciudades de Bogotá, Medellín y Florencia. Además el estudio reporta que las aguas residuales sin tratar del Hospital de Tumaco presentaron concentraciones para varios antibióticos como azitromicina, ciprofloxacina, norfloxacina, eritromicina y clindamicina[31].

La regulación

En Colombia existen desarrollos sobre la gestión de los residuos de medicamentos. Actualmente, bajo el principio de responsabilidad extendida del productor, se han desarrollado los planes posconsumo de medicamentos de uso humano y veterinario, mediante los cuales los productores e importadores de fármacos tienen la obligación de recoger los medicamentos que el usuario final deja de usar y desea descartar como un residuo[32]. Los medicamentos sobrantes y vencidos, incluidos los empaques, no se deben desechar en los residuos comunes ni a través del inodoro; se deben entregar a los puntos de recolección autorizados, que generalmente están localizados en droguerías, almacenes de cadena y entidades públicas. Allí se recolectan, y los productores e importadores son los responsables de la gestión ambientalmente adecuada de estos residuos.

Complementariamente, debido a que en Colombia los residuos de medicamentos son residuos peligrosos[33], las instituciones de salud, la industria farmacéutica y otras organizaciones que generan residuos de medicamentos deben gestionar estos desechos a través de gestores autorizados.

Entre el 30 y 90 % de los principios activos de medicamentos no se degradan por completo en el cuerpo y se excretan todavía activas. Foto: archivo Unimedios.Entre el 30 y 90 % de los principios activos de medicamentos no se degradan por completo en el cuerpo y se excretan todavía activas. Foto: archivo Unimedios.

El problema de los medicamentos como contaminantes ambientales tiene múltiples aspectos que hacen complejo su abordaje, entre ellos el número de moléculas existentes y el consumo excesivo de medicamentos. Se señala que actualmente se prescriben más de 3.500 moléculas para uso tanto humano como veterinario[34, 35]. Esto hace que su estudio sea un reto importante, ya que conocer las propiedades toxicológicas, las formas de remoción de las matrices ambientales y las interacciones con otras sustancias y variables en el ambiente representan tareas complejas.

Se estima que el consumo mundial de fármacos es de 100.000 toneladas al año[36] y que en los últimos años el uso de fármacos ha aumentado gradualmente, su abuso se ha vuelto más desenfrenado[37] y el uso extensivo y abusivo ha contribuido sustancialmente a su dispersión en el medioambiente[26], por lo que reflexionar sobre el papel de la producción y el consumo de los medicamentos y su relación con la contaminación es un tema importante.

Los medicamentos, además de representar beneficios para la salud humana y animal, causan efectos negativos en diversas especies animales y vegetales, y representan un riesgo tanto para los ecosistemas como para la salud pública. Para prevenir la contaminación con estas sustancias se deben implementar abordajes integrales que contemplen respuestas tecnológicas y perspectivas como ampliar el conocimiento sobre el problema, pero se debe prestar especial atención a la prevención de la enfermedad, mejoras en la calidad de vida, acceso a saneamiento básico y otras estrategias que permitan prevenir el consumo excesivo de medicamentos.

El acceso a agua potable, a saneamiento y la higiene, además de otras condiciones que permitan llevar una vida saludable pueden contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas y a disminuir el problema. Junto con estos factores, el uso adecuado de medicamentos y abordar los asuntos de salud-enfermedad-cuidado desde una perspectiva preventiva, más que asistencial, también son elementos fundamentales que pueden contribuir a mejorar la situación.

Referencias

[1]Presidencia de la República de Colombia, Por el cual se reglamenta parcialmente el Régimen de Registros y Licencias, el Control de Calidad, así como el Régimen de Vigilancia Sanitaria de Medicamentos, Cosméticos, Preparaciones Farmacéuticas a base de Recursos Naturales, Prod. Colombia, 1995, p. 66.

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