Drones en el Everest limpian toneladas de basura a 6000 metros y transforman la lucha contra la contaminación en la montaña más alta.

por Carolina Gutiérrez Argüelles

Drones limpian el everest

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Drones limpian el everest
Drones limpian el everest

El Everest, símbolo de hazañas épicas y sueños humanos, guarda una verdad incómoda: es también el basurero más alto del planeta. A 6000 metros de altura, donde el oxígeno escasea y cada paso es un reto, toneladas de residuos permanecen congelados como cicatrices en la montaña. Pero ahora, una nueva generación de drones de carga pesada está cambiando la historia. Estos aliados tecnológicos no solo están recogiendo basura, también están salvando vidas y demostrando que la innovación puede ser la clave para proteger un paraíso en peligro.

La misión más importante a 6000 metros

La empresa nepalí Airlift Ventures lanzó un proyecto que parecía ciencia ficción: usar drones industriales para limpiar la montaña más alta del mundo. Los modelos DJI FlyCart 30 pueden transportar hasta 15 kilos de basura por vuelo, soportando vientos de 40 km/h y temperaturas de -20°C.

Lo que antes requería que diez personas cargaran bolsas durante seis horas, ahora puede hacerse en 10 minutos de vuelo. Según el Comité de Control de la Contaminación de Sagarmatha, esta tecnología representa un antes y un después en la gestión de residuos del Himalaya.

El lado oscuro del Everest: un vertedero en el techo del mundo

Desde los años 50, más de 4000 alpinistas han conquistado la cima, y cada temporada unos 600 se suman al reto. El precio ambiental es altísimo: cada escalador deja en promedio 8 kilos de residuos. Latas, plásticos, bombonas de oxígeno e incluso desechos biológicos quedan atrapados en el hielo. En 2024, los sherpas y el gobierno de Nepal retiraron más de 10 toneladas de basura y restos humanos, una cifra que ilustra la magnitud del problema. El Everest, ese cosmos de nieve y roca, corre el riesgo de convertirse en un vertedero congelado a 8848 metros de altura.

Tecnología contra la contaminación: drones al rescate

El cambio llegó en 2025 con los drones de carga pesada. En la primera temporada de pruebas, Airlift Ventures logró retirar 300 kilos de basura del Campamento 1, reduciendo riesgos para los porteadores y sherpas. Además de la limpieza, los drones cumplen otra misión vital: transportar oxígeno, cuerdas y escaleras hacia zonas peligrosas como la cascada de hielo del Khumbu, considerada una de las más mortales del ascenso. Como explicó el joven montañista Nima Rinji Sherpa:

“Gracias a los drones, el equipo puede moverse sin tanto peso. Ahorran energía y se exponen menos a riesgos”.

El esfuerzo humano y las políticas de Nepal

En 2019, Nepal intentó frenar el problema con una medida polémica: cada escalador debía pagar 4000 dólares de depósito, recuperables solo si descendía con 8 kilos de basura. Sin embargo, muchos prefirieron perder el dinero antes que cargar con los desechos.

Por eso, aunque la voluntad política existe, la tecnología se ha vuelto el mejor aliado. Los drones no reemplazan a los sherpas, pero sí alivian su carga física y reducen el peligro al que se enfrentan en condiciones extremas.

Un futuro más allá del Everest

El éxito inicial abrió la puerta a nuevos horizontes. Airlift Ventures ya planea llevar estos drones al Manaslu y Ama Dablam, otras montañas icónicas de Nepal. Más allá de la limpieza, se está probando su capacidad en misiones humanitarias y ambientales: llevar medicinas, comida y suministros a comunidades aisladas o en emergencias naturales. Como dijo Raj Bikram Maharjan, líder del proyecto:

“Los drones no son solo para la guerra. Pueden salvar vidas y proteger el planeta. Esto es solo el comienzo”.

El Everest siempre fue sinónimo de grandeza, pero también refleja las sombras del impacto humano. La llegada de drones capaces de volar a 6000 metros muestra que la tecnología puede ser un puente entre la ambición y la responsabilidad. Si la montaña más alta del mundo puede ser rescatada con innovación, ¿qué otros desafíos ambientales podríamos resolver si apostamos por unir tradición y futuro?

ecoosfera.com