Los derrumbes que obligan a cerrar la vía al Llano no son hechos nuevos ni imprevisibles. Estos deslizamientos de suelo responden a formaciones rocosas, de arcilla y arenisca de millones de años de la cordillera Oriental colombiana que han sido abruptamente transformados por cortes de laderas para la construcción de carreteras, los cuales se realizan sin información suficiente o estrategias para contener su peso aumentado por el agua.

Modesto Portilla Gamboa | Profesor del Departamento de Geociencias de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL)share

Barro, arcillas, areniscas y calizas componen la tierra de la zona de Chipaque cuyo deslizamiento obligó al cierre de la vía al Llano. Foto: Interventoría y Concesión proyecto Bogotá-Villavicencio.Barro, arcillas, areniscas y calizas componen la tierra de la zona de Chipaque cuyo deslizamiento obligó al cierre de la vía al Llano. Foto: Interventoría y Concesión proyecto Bogotá-Villavicencio.

La vía Bogotá–Villavicencio (vía al Llano) se construyó sobre las vertientes montañosas empinadas/escarpadas de las cuencas de los ríos Une (que pasa por la parte de abajo de Chipaque), Cáqueza y Negro. Estas corrientes fluviales han incisado su cauce –es decir que han cavado su propio lecho y en general su cuenca hidrográfica– sobre rocas sedimentarias arcillosas que se agrupan en las formaciones geológicamente nombradas de Fómeque, Une —rocas de las que se explotan areniscas para materiales de construcción, que es el cerro pelado que se ve en frente de Cuatro Carriles, al otro lado del cauce principal del río Une— y la formación Chipaque —rocas arcillosas de color negro, con intercalaciones de areniscas y calizas.

Estas rocas son de edad cretácica (entre 66 millones y 143 millones de años) y en el transcurso de ese tiempo se han visto afectadas por las fuerzas tectónicas del planeta Tierra, que las deforman plegándolas, y cuando ya no resisten más se fracturan en grandes profundidades (decenas de kilómetros) y distancias de cientos a miles de kilómetros sobre la superficie terrestre, dando origen a las denominadas fallas geológicas, dejando como evidencia los escarpes o acantilados en el terreno.

Mapa geológico al este de Bogotá en la cordillera Oriental. Las líneas negras oscuras con triángulos rellenos corresponden al trazo de fallas geológicas y las flechas representan los pliegues. Fuente: SGC, Atlas Geológico de Colombia, 2023.Mapa geológico al este de Bogotá en la cordillera Oriental. Las líneas negras oscuras con triángulos rellenos corresponden al trazo de fallas geológicas y las flechas representan los pliegues. Fuente: SGC, Atlas Geológico de Colombia, 2023.

Con el tiempo (miles a cientos de miles de años) esas rocas fueron erosionadas principalmente por el agua lluvia y por efecto de la gravedad, generando desestabilización y grandísimos derrumbes. Los materiales erosionados se fueron depositando en las partes bajas de los escarpes o en las bases de las pendientes, en depósitos de fragmentos de roca, limo y arcilla fina, o en grandes bloques, que hoy en día llamamos coluviones. Por ejemplo, los materiales que se ven en el sitio de Cuatro Carriles en Chipaque donde se presentó el reciente derrumbe son barro-arcillas-lodo y fragmentos rocosos de colores claros –areniscas– y oscuros –calizas.

Las edades geológicas de estos depósitos no litificados, es decir que no se han consolidado en roca sólida, van desde la actualidad hasta 2,6 millones de años (Cuaternario) y se forman sobre las montañas preexistentes, conformando la cobertura de estas, a partir de los cuales se desarrolla el suelo sobre el que crece la vegetación. Desafortunadamente para los destinos de los grandes proyectos de ingeniería estos depósitos no se cartografían en los mapas de uso común en Colombia y por lo tanto son ignorados por sus usuarios.

Movimientos en masa sobre las montañas de la vía Bogotá– Villavicencio (la parte rojiza es macizo rocoso, la amarilla corresponde a los depósitos no litificados que recubren las montañas). Foto: profesor Modesto Portilla.Movimientos en masa sobre las montañas de la vía Bogotá– Villavicencio (la parte rojiza es macizo rocoso, la amarilla corresponde a los depósitos no litificados que recubren las montañas). Foto: profesor Modesto Portilla.

Los derrumbes recientes

El agua de las lluvias moja los materiales de las montañas y los infiltra, moviéndose a través de su interior, y en el caso de los coluviones, por ser arcillosos o “barro” principalmente, queda atrapada internamente y se va moviendo muy lentamente de forma natural (por eso tenemos los riachuelos o quebradas de este territorio), que terminan desembocando en los ríos principales, para nuestro caso los ríos Une, Cáqueza, Río Negro, Guayuriba, Metica, Meta y Orinoco hasta llegar al océano Atlántico.

Siempre han ocurrido movimientos en masa en el mundo, este proceso fluvial es natural y es uno de los responsables de los paisajes que observamos en nuestras montañas andinas y Llanos Orientales; pero la actividad humana o antrópica reciente y actual (Antropoceno) exacerba estos procesos asociados con la geodinámica externa terrestre, debido a las modificaciones que realiza para pasar por las montañas.

Apertura de vías a través de materiales geológicos litificados (mracizos Rocosos) y depósitos no litificados que terminan desestabilizándose. Foto: profesor Modesto PortillaApertura de vías a través de materiales geológicos litificados (mracizos Rocosos) y depósitos no litificados que terminan desestabilizándose. Foto: profesor Modesto Portilla

Por las necesidades de transporte de personas y productos del Llano y montañas de esta zona de Cundinamarca –regiones que proveen más de un 67 % de los alimentos frescos que se consumen en Bogotá– se han abierto vías de comunicación-carreteras sobre esos materiales geológicos conocidos como macizos rocosos: entrañas de las montañas, volúmenes de rocas formados hace millones de años — como en la zona Oriental de la cordillera Oriental (Chipaque y alrededores)— y también corta los materiales que recubren las montañas, los coluviones o materiales sueltos.

Con este tipo de obras o cortes, el agua almacenada se libera, circula hacia la cara de los cortes viales y empieza a tumbar los taludes y estas desestabilizaciones se extienden hacia arriba en las laderas (como en Cuatro Carriles-Chipaque).

Salida de agua a través de materiales geológicos no litificados hacia la cara libre de cortes viales. Foto: profesor Modesto Portilla.Salida de agua a través de materiales geológicos no litificados hacia la cara libre de cortes viales. Foto: profesor Modesto Portilla.

Medidas insuficientes

Exactamente en el mismo trazado de Cuatro Carriles-Chipaque ya había ocurrido este proceso de desestabilización en 2010/2014, 2017/2018, y 2021, y por su puesto ahora en 2025. Es decir que ya se sabía de esa zona recrítica pero la habían “estabilizado” con una estructura de contención no adecuada para este tipo de materiales: muros de gaviones, que son mallas metálicas rellenas de piedras, que sirven para deslizamientos rotacionales, cuando la superficie sobre la que se desliza la masa es cóncava —como en una cuchara de helado —, pero no para flujos, donde no hay una superficie de deslizamiento clara, que es lo que ha estado pasando desde hace más de una década en el punto de Cuatro Carriles.

Estado del sitio Cuatro Carriles (Chipaque, Cundinamarca) en 2013. Foto: Google Earth.
Estado del sitio Cuatro Carriles (Chipaque, Cundinamarca) en 2013. Foto: Google Earth.
Estado del sitio Cuatro Carriles (Chipaque, Cundinamarca) en 2014, ya se produce la primera desestabilización de la ladera. Foto: Google Earth.
Estado del sitio Cuatro Carriles (Chipaque, Cundinamarca) en 2014, ya se produce la primera desestabilización de la ladera. Foto: Google Earth.
Estado del sitio Cuatro Carriles (Chipaque, Cundinamarca) en 2017. Foto: Google Earth.
Estado del sitio Cuatro Carriles (Chipaque, Cundinamarca) en 2017. Foto: Google Earth.
Estado del sitio Cuatro Carriles (Chipaque, Cundinamarca) en 2022, donde ya se nota la construcción de muros de gaviones en la pata del movimiento en masa tipo flujo de lodo. Foto: Google Earth.
Estado del sitio Cuatro Carriles (Chipaque, Cundinamarca) en 2022, donde ya se nota la construcción de muros de gaviones en la pata del movimiento en masa tipo flujo de lodo. Foto: Google Earth.

La vía al Llano se construyó abriendo grandes cortes de esas laderas, a las que se les debió hacer tratamiento de estabilización previo a la intervención, o máximo durante la construcción, pero no fue así. Además de las lluvias y la intervención antrópica, los sismos ocurridos recientemente en esa zona (Guayabetal y San Juanito) han remecido esos materiales sueltos, como cuando un gallo se sacude y se ve que vuelan plumas, en este caso esos coluviones se desacomodan, se agrietan y se vuelven más fácilmente infiltrados por las aguas lluvias, y cuando ya no resisten más la presión, van para abajo que es la ruta más fácil.

Y las consecuencias de esa imprevisión de los dueños/operadores de esas vías son las conocidas por los habitantes del centro del país, quienes pierden entre $20.000 y $50.000 millones diarios (que forma parte del riesgo), según dicen las entidades responsables de estos asuntos de impactos económicos, como la Cámara de Comercio deVillavicencio.

Cuando el material que los trancaba se desliza, o cuando destapan el que se acumula en la vía, esos derrumbes al desconfinarse echan para arriba y hacia los lados, por eso han ocurrido los nuevos derrumbes y agrietamientos, en la parte alta, de estos días.

La vía al Llano tiene especificaciones de tránsito pesado y de unas 2 horas de viaje. Las vías alternas: (i) Troncal de Chingaza-GuatequeSanta María-Cubaral-Restrepo: máximo 16 toneladas de los vehículos y 5-6 horas peso, y (ii) la de Sogamoso-Pajarito-Aguazul-Yopal: máximo 30 toneladas y 9-10 horas.

Lo que están haciendo de arreglar/adecuar el tramo de vía antigua, en el sector de Cuatro Carriles es una buena medida, mientras estabilizan el derrumbe y hacen las estructuras de contención, que indica el estado del arte en ingeniería sería una solución a más largo plazo. ¡Pero que no se les olvide la geología, que es la que define todo para evitar futuras tragedias!

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