En vísperas del 5º Congreso Mundial de Reservas de Biosfera, que se celebrará en Hangzhou del 22 al 26 de septiembre, proyectos como BeResilient demuestran la importancia de reforzar la relación del ser humano con la naturaleza y de combinar los saberes tradicionales en armonía con la ciencia.

En el noreste de Sudáfrica, la Reserva de Biosfera de Vhembe, una de las más grandes del país, abarca un clima que va del tropical a la sabana. Como todas las Reservas de Biosfera de la UNESCO, fomenta la relación del ser humano con la naturaleza. Miles de familias viven en este entorno y dependen de la agricultura para sobrevivir, pero su modo de vida está cada vez más en riesgo debido a los impactos del cambio climático. El río Luvuvhu proporciona agua potable y de riego a alrededor del 70% de los hogares de Limpopo. Las sequías en la región han obligado a algunas aldeas a pasar hasta catorce días sin agua corriente, mientras que las inundaciones estacionales fuerzan a los agricultores a retrasar la siembra.

Las comunidades decidieron actuar para descubrir cómo la combinación de los conocimientos tradicionales y la ciencia podía ayudarles a entender los efectos del cambio climático. Los ancianos de la comunidad poseen un vasto conocimiento del mundo natural. Por ejemplo, en un taller que reunió a ancianos y científicos, organizado por la UNESCO y el Instituto Africano de Sistemas de Conocimiento Indígena (AIIKS), se identificó que las ranas arborícolas intensifican sus cantos antes de las inundaciones.

En el encuentro, los participantes locales contrastaron estos indicadores tradicionales con datos científicos sobre sequías e inundaciones. A estos «científicos ciudadanos», provistos de instrumentos como planchas de medición de velocidad, medidores de pH y pruebas de E. coli, se les enseñó a recopilar datos sobre la velocidad del caudal, el pH, la presencia bacteriana y la calidad del agua.

El proyecto Be Resilient también participó en la instalación de estaciones de monitoreo en tiempo real en puntos estratégicos de la cuenca, que registran las condiciones meteorológicas y los niveles de agua, y facilitan así el seguimiento y la alerta temprana ante riesgos relacionados con el agua.

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Para Madzivhandila Adolf, agricultor de Tshakhuma, estas nuevas herramientas pasarán a ser parte integral de su vida cotidiana, permitiéndole mejorar la calidad de sus huertos y de su producción.

Como agricultores, vamos a empezar a recoger datos y a contar con avisos meteorológicos fiables. Somos conscientes de que, con el cambio climático, los patrones meteorológicos han cambiado y necesitamos instalaciones como estas para ayudarnos a mejorar nuestros métodos de cultivo.

Madzivhandila Adolf, agricultor del Tshakhuma Community Trust (Fondo Comunitario Tshakhuma)

Los datos recopilados por Adolf y los miembros de su comunidad forman parte del proyecto BeResilient, implementado en el marco del Programa Hidrológico Intergubernamental y el Programa sobre el Hombre y la Biosfera de la UNESCO.

Los habitantes de la zona también trabajaron conjuntamente para debatir e identificar planes de adaptación al cambio climático en la cuenca del río Luvhuvu, empleando utilizando el enfoque de Análisis de Decisiones Informadas por el Riesgo Climático (CRIDA) de la UNESCO.

Gracias a iniciativas como BeResilient, las Reservas de Biosfera se consolidan como laboratorios comunitarios para la monitorización y adaptación al cambio climático.

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A South African river becomes a community monitoring system | UNESCO Be-Resilient Project

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© Vhembe Biosphere Reserve/ UNESCO

50 años de la Red de Reservas de Biosfera

La Reserva de Vhembe ejemplifica cómo las comunidades locales y la naturaleza pueden crecer juntas: protegiendo especies únicas y asegurando medios de vida sostenibles. Esta filosofía sustenta la Red de Reservas de Biosfera de la UNESCO y pone de manifiesto su papel en el desarrollo sostenible.

En el 5º Congreso Mundial de Reservas de Biosfera se presentarán nuevas nominaciones, reforzando así los objetivos ambientales a nivel global.

unesco.org