La Niña 2025 se ha confirmado oficialmente. Expertos prevén un invierno cambiante y un cierre inusual para la temporada de huracanes.

La niña

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La Niña ha regresado oficialmente y, aunque los expertos aseguran que será un evento débil, sus efectos podrían sentirse en buena parte del planeta durante los próximos meses. El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos (CPC) confirmó que las condiciones surgieron en septiembre y persistirán de diciembre de 2025 a febrero de 2026. Este regreso marca un nuevo capítulo para el clima global: tras un año neutro, el Pacífico se enfría y el invierno promete contrastes. Pero ¿qué significa exactamente que La Niña esté de vuelta y cómo podría influir en el invierno o en la temporada de huracanes?

¿Qué es La Niña y por qué todos hablan de ella?

La Niña es la fase fría del ciclo El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), un fenómeno natural que altera la temperatura del océano Pacífico tropical y cambia la circulación atmosférica del planeta. Durante este evento, los vientos alisios se intensifican, empujando el agua cálida hacia el oeste y dejando aguas más frías en el Pacífico oriental, lo que afecta patrones de lluvia, temperatura y huracanes.

En términos simples, el Pacífico se enfría y con él el clima global se vuelve más impredecible. En Estados Unidos suele provocar inviernos fríos y húmedos en el norte, y más cálidos y secos en el sur. En México, puede traducirse en más lluvias invernales, frentes fríos más intensos y nevadas en zonas altas. Sin embargo, los meteorólogos estiman que esta vez será un evento débil, con una probabilidad del 75 %, lo que podría suavizar sus efectos típicos, aunque no eliminarlos por completo.

El invierno 2025-2026: un cóctel entre frío, lluvias y días soleados

Aunque suele asociarse La Niña con inviernos extremos, esta vez el panorama luce más variable. Modelos de la NOAA y la Universidad de Wisconsin-Madison apuntan a una interacción compleja entre La Niña y una ola de calor marino en el Pacífico Norte, conocida como “la mancha”, que podría alterar los patrones tradicionales y provocar periodos intercalados de frío, lluvia y calor moderado.

En México, los meteorólogos esperan un invierno típico pero cambiante, con lluvias superiores a lo normal en noviembre y diciembre, especialmente en el sureste y centro del país. Enero y febrero serían más secos, pero no exentos de oleadas de aire ártico. Días fríos, seguidos de calor leve y precipitaciones repentinas marcarán la estación: un invierno de contrastes, más que de extremos.

La Niña y la temporada de huracanes: un equilibrio inestable

Una consecuencia directa de La Niña es su impacto en la temporada de huracanes del Atlántico, ya que reduce la cizalladura vertical del viento, facilitando que las tormentas se desarrollen y fortalezcan. Sin embargo, esta vez los expertos creen que la Niña llegó demasiado tarde y es demasiado débil para provocar un repunte significativo.

El investigador Brian McNoldy, de la Universidad de Miami, estima que su influencia será mínima, aunque otros, como Phil Klotzbach, de la Universidad Estatal de Colorado, advierten que octubre y noviembre podrían traer una segunda ola de actividad ciclónica en el Caribe. El antecedente del “triple dip” (2020-2023), que causó huracanes intensos y lluvias extremas, recuerda que subestimar a La Niña puede ser un error.

¿Y si La Niña se fortalece?

Los modelos actuales predicen una intensidad débil, pero existe menos del 25 % de probabilidad de que alcance nivel moderado, lo que cambiaría el panorama. Un fortalecimiento podría significar inviernos más secos en el norte y centro de Méxicocalor inusual en el sur de Estados Unidos y mayor actividad ciclónica en el Atlántico.

Además, no solo afectaría al clima: estudios previos muestran que las sequías ligadas a La Niña han costado miles de millones en pérdidas agrícolas. Por ahora, los meteorólogos coinciden en que el escenario actual es de transición, con una combinación de fase neutra y Niña débil, lo que se traduce en un clima caprichoso e impredecible.

El regreso de La Niña en 2025 nos recuerda que el planeta está en movimiento constante. Aunque este episodio parece leve, su interacción con otros factores (como las olas de calor marinas y el calentamiento global) podría redefinir el invierno y las lluvias del próximo año. No veremos una “súper Niña”, pero sí un clima que rompe patrones y reta las previsiones. La pregunta es: ¿estamos listos para adaptarnos a un mundo donde el clima ya no sigue las reglas?

ecoosfera.com