Según el Monitor Global de Residuos Electrónicos 2024, en 2030 el mundo generará 82 millones de toneladas de desechos electrónicos, gran parte de los cuales van para países del Sur Global, especialmente en el sudeste asiático, y un 80 % de ellos no se recicla de manera adecuada, sino a través de prácticas contaminantes como la quema del plástico, un asunto que requiere acciones urgentes para proteger el medioambiente ante el aumento de la tecnología y el comercio electrónico.

En 2022 el mundo generó 62 millones de toneladas de desechos electrónicos, de los cuales solo un 11 % se recicló adecuadamente. Foto: archivo Unimedios.En 2022 el mundo generó 62 millones de toneladas de desechos electrónicos, de los cuales solo un 11 % se recicló adecuadamente. Foto: archivo Unimedios.

Expertos invitados al programa Análisis UNAL, de Radio UNAL, explicaron que el consumo masivo –dado por la obsolescencia que causada la rápida actualización tecnológica– ha hecho que cada vez se consuman más productos, mientras las políticas empresariales y la competencia geopolítica de las grandes potencias impide implementar medidas que permitan reducir la producción de desechos, que aumenta 5 veces más rápido que su reciclaje.

Desde mediados de 1980 Indonesia, Tailandia, Malasia y Filipinas han sido países receptores de toneladas de desechos electrónicos, con los cuales han forjado una economía de reciclaje artesanal para obtener elementos como cobre, oro o tierras raras, elementos que terminan produciendo enfermedades en la población, entre ellas cáncer, según explica Alejandro Godoy, consultor geopolítico, experto en temas de Asia.

Aunque la Organización Mundial del Comercio y el Convenio de Basilea tienen disposiciones sobre los residuos electrónicos, su implementación se pone en jaque por los países que rechazan establecer relaciones con aquellos que prohíben recibir desechos.

La ausencia de Estados Unidos, uno de los mayores generadores de desechos electrónicos, impide la implementación de medidas que tengan impactos reales sobre este problema que amenaza la vida y el medioambiente, según expone Carolina Botero, coordinadora del Laboratorio de Privacidad y Seguridad Digital de la Fundación Karisma.

En ese sentido, la coordinadora Botero propone promover el derecho a reparar, lo que implica el conocimiento y la disponibilidad de servicios, partes y repuestos para alargar la vida útil de un aparato electrónico, pero que es frustrado por las compañías productoras por riesgo de sus secretos de producción.

Otra de las causas del aumento de la basura electrónica en un país como Colombia –que en 2014 produjo 5,3kg por persona– es la falta de apropiación de la clasificación de residuos, según el profesor Armando Palau, abogado ambientalista, directivo de la rama colombiana de la Asociación Americana de Juristas.

periodico.unal.edu.co