
- Cali es la primera capital urbana de Colombia en sumarse a la Red Otus, al instalar 120 nuevas cámaras trampa en diferentes áreas que conforman la estructura ecológica principal de la ciudad. El objetivo: monitorear su biodiversidad y adoptar medidas para su conservación.
Santiago de Cali, 25 de noviembre de 2025
Las primeras fotografías obtenidas por las cámaras trampa que se han instalado en áreas que conforman la estructura ecológica principal de Cali, evidencian el buen estado de conservación y la rica biodiversidad presente en las zonas rurales, a solo media hora del casco urbano de la capital vallecaucana.
Estos equipos, que se activan al detectar calor y movimiento, han registrado fotos y videos de pumas, venados, guaguas y guatines, entre otras especies.
“Los primeros resultados son muy alentadores porque rápidamente y en el transcurso de un par de semanas, ya registramos grandes mamíferos, que son los más sensibles a la perturbación humana, a la cacería y que se reproducen más lentamente. Ya se registraron pumas, tropas de pecaríes de hasta 11 individuos, venados, tigrillos, zorros y roedores. Eso nos indica que el ecosistema está en buen estado de conservación y que las intervenciones del Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma) y las del Parque Nacional Natural Farallones, están funcionando”, señaló Esteban Payán, enlace técnico de Conservación Internacional Colombia, organización medioambiental norteamericana.
Durante la primera muestra de fotografías y videos, los presentes no pudieron ocultar su emoción. “Hemos tenido muy buenos registros, muy interesantes: pumas, zorros, guatines, incluso vimos una comadreja o taira. Empezamos a ver esa biodiversidad oculta, aves que no tiene un nombre común, especies que están aquí pero con las cuales no estamos tan relacionados. Nos estamos reconectando”, expresó Angélica Díaz, investigadora del Instituto Humboldt.
Muestra de un ecosistema equilibrado
Según Catalina Silva, contratista del Dagma, las especies captadas son representativas de un ecosistema equilibrado donde están presentes las presas y sus depredadores. “Nos reconforta saber que las acciones de conservación implementadas por la autoridad ambiental local están dando frutos. Son acciones positivas que nos permiten ver que nuestra biodiversidad se está conservando y que, además, estamos impactando en la zona urbana y rural”, afirmó.
Los buenos registros también son resultado de la apropiación de guardabosques, guardaparques y guardahumedales, quienes directamente están realizando el trabajo de campo. “Los resultados son aún más alentadores cuando su conocimiento empírico se vincula con la investigación científica, que involucra la tecnología como una herramienta aliada para el monitoreo de la biodiversidad”, precisó Angélica Díaz.
Este conocimiento revela la riqueza natural que late en Cali y le abre la puerta a nuevas historias por descubrir, nuevos aprendizajes y un vínculo más profundo con los seres que comparten nuestro territorio.
Lo que hoy conocemos es apenas el comienzo. El Dagma hace un llamado a mirar con otros ojos, a cuidar con más intención y a mantenernos atentos a las sorpresas que la vida silvestre aún tiene por mostrarnos.
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