El Milan superó al Pisa por 2-1 con una emocionante victoria, sumando tres puntos más y continuando su racha de partidos consecutivos sin perder. Fue un partido difícil con dos equipos. El centro de Athekame y el cabezazo de Loftus-Cheek desencadenaron la primera parte, pero luego llegó el caos en la segunda: el penalti fallado por Füllkrug metió de nuevo a los toscanos en el partido y lograron un empate temporal contra el Loyola, pero no pudieron contar con Luka Modrić. El mediapunta croata fue protagonista al final, anotando el gol decisivo con toda su personalidad. El equipo de Allegri confirmó así su mentalidad y ansia de victoria, ya demostradas en la victoria por 3-0 en Bolonia.
Este partido fue ciertamente diferente, complicado por el juego bien organizado de los locales, cortesía de Hilijemark, y por los incidentes: tras el penalti fallado por Füllkrug, la reacción pudo haber sido decisiva, pero el Milan respondió con furia y calidad. La actuación de Modrić, líder técnico y autor del gol de la victoria, merece una mención especial, pero Pavlović también merece una mención honorífica, incisivo en sus carreras, como en el penalti que provocó, y atento en sus coberturas. Los Rossoneri ganan un partido importante en una jornada llena de enfrentamientos directos para sus rivales en la clasificación: se mantienen segundos con 53 puntos, en plena lucha por la Champions League. El próximo partido está a la vuelta de la esquina: el miércoles es el partido aplazado de la 24.ª jornada contra el Como.
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