Como muchas en la aldea de Tabon, en el centro de Filipinas, Analyn Fedelis se gana la vida pescando de noche. Es entonces cuando muchos peces se acercan a la superficie y son más fáciles de capturar. Las lámparas intensas ayudan a atraerlos a su embarcación. Sin embargo, durante años, los apagones hicieron que estas jornadas nocturnas fueran todo un desafío.
“No pasa un día sin un [apagón]”, cuenta Fedelis. “Dependemos de las luces para pescar. Si no hay luz, no hay pesca, y no habrá nada que vender.”

Pero desde hace casi un año, Fedelis tiene un seguro contra los apagones: un pequeño panel solar. El dispositivo alimenta varias lámparas que mantiene en su bote, además de algunos aparatos electrónicos de su casa. El sistema es especialmente valioso durante la temporada de tifones, cuando los fuertes vientos y las lluvias intensas suelen dañar la red eléctrica local.
Fedelis forma parte de un número creciente de mujeres en el Sudeste Asiático que están recurriendo a sistemas solares a pequeña escala para abastecer de energía sus embarcaciones de pesca, cultivos y hogares.
Para miles de personas, el sol se ha convertido en una alternativa bienvenida a las redes eléctricas nacionales, que en muchos lugares son irregulares y propensas a apagones.

Una de ellas es Sumarni, agricultora de chiles en la isla indonesia de Lombok. Como muchas personas en Indonesia, ella tiene un solo nombre. Con el apoyo del programa EmPower, una iniciativa conjunta del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y ONU Mujeres, recientemente adquirió un secador solar para deshidratar productos agrícolas. El dispositivo le permite cultivar chiles durante la temporada lluviosa del país, cuando la humedad suele hacer que se marchiten y se echen a perder antes de llegar al mercado.

“Cuando nos presentaron los secadores solares, me emocioné mucho”, comenta Sumarni. “Los resultados fueron excelentes. Incluso con menos sol, los chiles se secaron bien y no se pudrieron.”
En el Sudeste Asiático, la pobreza energética es más pronunciada en el sector informal, donde las mujeres constituyen la mayoría de la fuerza laboral, según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. La falta de energía fiable obliga a muchas a trabajar más horas y las expone a mayores riesgos económicos y de salud.

Los dispositivos alimentados con energía solar han sido considerados por mucho tiempo como una posible solución a este problema. Sin embargo, para muchas mujeres rurales, el costo sigue siendo una barrera importante para acceder a energía limpia. “Si el dinero no fuera un problema, todas aquí querrían un secador solar”, afirma Sumarni.
EmPower trabaja en Asia y el Pacífico para ampliar el acceso de las mujeres a la energía limpia y otras soluciones climáticas. Al ofrecer capacitación, pequeñas subvenciones y préstamos a bajo interés, el programa ayuda a las mujeres a superar barreras de asequibilidad y adoptar tecnologías solares que fortalecen sus medios de vida y su resiliencia ante los impactos climáticos. Hasta la fecha, el programa ha movilizado más de US$ 48 millones, involucrado a 225 socios, capacitado a más de 4.000 responsables de políticas e impulsado medidas en 24 países.

En el distrito filipino de Bay-ang, Maridita Rufin, criadora de cerdos, hizo la transición hacia la energía solar. Un pequeño sistema doméstico alimenta incubadoras para sus lechones, así como algunos aparatos del hogar, como luces, un ventilador de piso y una radio. Explica que, incluso cuando las líneas eléctricas fallan —algo común durante la temporada de tifones—, ella y su familia continúan con su vida sin esperar ansiosamente las reparaciones de la red eléctrica.

Acerca de EmPower
Implementado conjuntamente por ONU Mujeres y el PNUMA, con apoyo de los Gobiernos de Alemania, Nueva Zelandia, Suecia y Suiza, el programa EmPower: Women for Climate-Resilient Societies (EmPower: Mujeres para Sociedades Resilientes ante el Clima) tiene como objetivo fortalecer la igualdad de género y los derechos humanos en las medidas de acción climática y reducción del riesgo de desastres en la región de Asia y el Pacífico.
Este reportaje fue publicado para el Día Internacional de la Mujer 2026, liderado por ONU Mujeres y centrado este año en “Derechos. Justicia. Acción.”
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