
La Gran Mezquita de al-Nuri en Mosul (Iraq) , de siglo XII, tras su reconstrucción y reapertura en septiembre de 2025. El proyecto de reconstrucción fue dirigido por la UNESCO con el apoyo de Emiratos Árabes Unidos y la Unión Europea.
Foto:© UNESCO
La islamofobia socava los derechos humanos y la cohesión social
La intolerancia y la discriminación contra los musulmanes existe desde hace mucho tiempo, pero se ha intensificado recientemente debido a factores como la “guerra contra el terrorismo”, la inseguridad económica y la mayor diversidad en muchas sociedades. Los medios de comunicación y la retórica política a menudo han alimentado el miedo y el resentimiento al presentar a los musulmanes como extremistas y una amenaza para la seguridad. Esta mentalidad de “nosotros contra ellos”, combinada con una comprensión limitada de la cultura, refuerza los estereotipos perjudiciales.
Como resultado, muchos musulmanes se enfrentan a formas de discriminación, como agresiones verbales y físicas, estigmatización religiosa, acceso desigual al empleo, la vivienda, la atención sanitaria y la educación, y restricciones a la expresión pública de su religión. También pueden sufrir discriminación por motivos de origen étnico, situación económica, ciudadanía y género.
La islamofobia viola los principios de la Carta de las Naciones Unidas
El Secretario General de la ONU, António Guterres, ha condenado en repetidas ocasiones los continuos episodios de odio e intolerancia antimusulmanes en todo el mundo, recalcando que esta tendencia supone una amenaza no solo para los musulmanes, sino para los derechos y libertades de todos los grupos. Para combatirla, Guterres cree que es esencial que los gobiernos promuevan la cohesión social y protejan la libertad religiosa, que las plataformas en línea atajen el discurso del odio y que los individuos se opongan activamente a la intolerancia y la xenofobia.
En respuesta a la alarmante tendencia al alza de la incitación al odio en todo el mundo, el Secretario General puso en marcha en 2019 la Estrategia y Plan de Acción de las Naciones Unidas para la lucha contra el Discurso de Odio. La campaña #NoAlOdio es un proyecto mundial cuyo objetivo es combatir el discurso de odio y promover la tolerancia y la inclusión. Forma parte de la iniciativa más amplia de las Naciones Unidas para combatir el antisemitismo y la islamofobia, el racismo, la discriminación y la intolerancia, que se centra en prevenir las violaciones de los derechos humanos y promover la paz y la igualdad.
Combatir la islamofobia
Muchos gobiernos han tomado medidas para combatir la islamofobia, como la promulgación de leyes contra los delitos de odio, y han adoptado medidas para prevenir y perseguir los delitos de odio, llevan a cabo campañas de sensibilización pública sobre los musulmanes y el Islam destinadas a disipar los mitos negativos y las ideas erróneas.
En 2022, los 60 miembros de la Organización de Cooperación Islámica patrocinaron una resolución que designa el 15 de marzo como Día Internacional de la Lucha contra la Islamofobia. El documento subraya que el terrorismo y el extremismo violento no pueden ni deben asociarse a ninguna religión, nacionalidad, civilización o grupo étnico. Pide un diálogo mundial sobre la promoción de una cultura de tolerancia y paz, basada en el respeto de los derechos humanos y de la diversidad de religiones y creencias.
En 2024, la Asamblea General aprobó una resolución sobre medidas para combatir la islamofobia. En ella se condena la incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia contra los musulmanes, tal y como se manifiesta en ataques, profanaciones, estereotipos negativos, odio y otros actos de intolerancia. Se exhorta a los Estados Miembros a que adopten las medidas legislativas y políticas necesarias para combatir ese odio y prohibir por la ley cualquier apología del odio nacional, racial o religioso. También solicitó al Secretario General que nombrara a un enviado especial de las Naciones Unidas para combatir la islamofobia.
Enviado especial para combatir la islamofobia
En mayo de 2025, el Secretario General nombró a Miguel Ángel Moratinos Cuyaubé, de España, Enviado Especial de las Naciones Unidas para la lucha contra la islamofobia. Moratinos mantiene su cargo de Alto Representante de la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas (UNAOC) y, al mismo tiempo, lidera este nuevo mandato para intensificar los esfuerzos de la ONU en la lucha contra la islamofobia en todo el mundo.
Moratinos afirma que su función «no es defender ninguna religión en concreto, sino defender el derecho humano de todas las personas a practicar su religión o su fe sin ningún temor».
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