Ecuador ha abierto la primera convocatoria de subvenciones del Fondo del Biocorredor Amazónico, el fideicomiso que canaliza 460 millones de dólares del mayor canje de deuda por naturaleza terrestre, con 23,5 millones anuales durante 17 años para conservar y restaurar la Amazonía, con participación indígena.

El Fondo del Biocorredor Amazónico (Fondo BCA) es el mecanismo financiero creado para canalizar los recursos destinados a la conservación y al desarrollo sostenible en la Amazonía ecuatoriana, en el marco del Programa Biocorredor Amazónico. Su puesta en marcha está vinculada a la operación de conversión de deuda por naturaleza concretada por Ecuador a finales de 2024, considerada la más grande del mundo en conservación ambiental terrestre.

Esta conversión de deuda permitió al país refinanciar aproximadamente 1.530 millones de dólares de deuda soberana, generar más de 800 millones de dólares en ahorro fiscal y asegurar 460 millones de dólares para la conservación de la Amazonía durante los próximos 17 años. El objetivo central es mejorar la gestión de 4,6 millones de hectáreas de áreas protegidas, preservar otras 1,8 millones de hectáreas de bosques y humedales y resguardar 18.000 kilómetros de ríos.

Fondo fiduciario

La mayor parte de los recursos obtenidos mediante el canje de deuda se desembolsará a través de subvenciones gestionadas por el Fondo del Biocorredor Amazónico, constituido como un fondo fiduciario independiente para la conservación. Este fondo estará dirigido por una junta directiva local integrada por representantes del Gobierno, grupos indígenas, comunidades locales, el ámbito académico y los sectores financiero, de desarrollo sostenible y de producción, así como por la organización ambientalista The Nature Conservancy (TNC).

El esquema financiero contempla que la Amazonía ecuatoriana reciba 23,5 millones de dólares anuales durante 17 años. De ese monto, 19 millones de dólares se destinarán directamente al financiamiento del Programa Biocorredor Amazónico, mientras que 4,5 millones de dólares anuales capitalizarán una dotación que se espera genere aproximadamente 60 millones de dólares adicionales en rendimientos, con un valor final proyectado de 137 millones de dólares en 2041.

La operación contó con el respaldo de la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo (DFC) de Estados Unidos, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Bank of America. La DFC proporcionó un seguro de riesgo político por la totalidad de los 1.000 millones de dólares de la nueva financiación, y el BID emitió una garantía parcial de liquidez crediticia de 155 millones de dólares.

Primera convocatoria

El 10 de abril de 2026, el Gobierno de Ecuador lanzó la primera convocatoria de subvenciones del Fondo BCA . Según informó la cartera de Ambiente, a través de esta y futuras convocatorias se proyecta también proteger 1,8 millones de hectáreas adicionales de bosques y humedales, resguardar 18.000 kilómetros de ríos y restaurar 40.000 hectáreas en la Amazonía ecuatoriana.

La convocatoria permanecerá abierta hasta el 26 de mayo de 2026 y financiará iniciativas centradas en conservación, restauración de ecosistemas, gestión sostenible de bosques, bioeconomía y fortalecimiento de capacidades de comunidades amazónicas. Podrán presentar propuestas organizaciones del sector público y privado, incluidas entidades de la sociedad civil, centros académicos, empresas y gobiernos locales, siempre que los proyectos se desarrollen dentro del ámbito del Biocorredor Amazónico.

Participación indígena y gobernanza

Los pueblos y nacionalidades indígenas participan en el codiseño de los esfuerzos de conservación del Programa Biocorredor Amazónico, con el fin de garantizar que tengan un papel en las decisiones que afectan a sus territorios y a su bienestar. El modelo de gestión del programa ha sido concebido como una solución integral diseñada junto a estas comunidades para abordar de manera simultánea los retos de la conservación y del desarrollo sostenible.

La ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, señaló durante la presentación de la convocatoria que la iniciativa permite pasar “de los compromisos a la acción” y convertir la conservación en una política pública con financiamiento, metas claras y resultados medibles en el territorio amazónico.

Por su parte, desde The Nature Conservancy se ha destacado que el Programa Biocorredor Amazónico constituye una apuesta estratégica para transformar el paradigma de desarrollo en la región, al integrar innovación financiera, conservación de la biodiversidad y participación de múltiples sectores.

El Fondo del Biocorredor Amazónico se configura así como el instrumento clave para asegurar que los recursos generados por la conversión de deuda se traduzcan en acciones concretas sobre el terreno, en una región que alberga una de las mayores concentraciones de biodiversidad del planeta y que enfrenta desafíos persistentes como el cambio climático y la degradación de los ecosistemas. EFE

fch

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