EN EL CORREGIMIENTO BOCAS DEL PALO, JAMUNDÍ
La actividad se desarrolló como cierre de un trabajo de recuperación ambiental del humedal, en donde participaron la comunidad, estudiantes, la CVC y Asocaña.
A finales de diciembre, el humedal El Cabezón fue escenario de una jornada de limpieza que marcó un paso importante en su proceso de recuperación ambiental. Como cierre de estas acciones, la comunidad del corregimiento Bocas del Palo se reunió en una juntaza que congregó a los estudiantes de la Institución Educativa Alfredo Bonilla Montaño, sede José Antonio Galán, además de jóvenes y adultos, quienes participaron en este esfuerzo colectivo por la conservación del territorio.
En el marco de esta celebración, se realizó la siembra de 3.000 alevinos de bocachico, contribuyendo al fortalecimiento del ecosistema del humedal, al que recientemente se le recuperaron cerca de cinco hectáreas de espejo de agua.
“Maravillada con todo lo que está pasando porque me siento muy orgullosa de que entre las entidades y la comunidad hayamos recuperado este humedal. Esta siembra de hoy me recuerda hace muchos años, cuando veníamos a pescar. Aquí hay animales, hay diversidad, así que muchas gracias a la CVC, porque está cumpliendo con un propósito de dar vida”, expresó Adelina Vásquez, mayora del Consejo Comunitario de Bocas del Palo.
Este logro es resultado de las acciones de conservación que se adelantan en cumplimiento del Plan de Manejo del Distrito de Conservación de Suelos Bocas del Palo, en el municipio de Jamundí, gracias al trabajo conjunto entre la comunidad, la CVC y Asocaña, entidad que también participó en las labores de limpieza.
“Este es un proyecto hermoso que hemos podido consolidar, gracias al trabajo conjunto entre la comunidad, la CVC y los ingenios que operan en esta zona. Para la agroindustria de la caña, siempre ha sido importante la conservación y la protección de nuestros recursos naturales, y los humedales son fundamentales, no solo para la comunidad, sino también para el propio cultivo”, señaló David Loaiza Franco, jefe de la Dirección Ambiental de Asocaña.
Por su parte, Norely Cuello, agrónoma de la Regional Suroccidente de la CVC, destacó que “este corregimiento se encuentra en la zona de vida del bosque seco tropical, uno de los ecosistemas más amenazados del planeta. Además, aquí se conservan siete humedales que albergan una alta biodiversidad, incluyendo especies endémicas de flora y fauna, por eso la siembra de alevinos es muy importante, pues ayuda a recuperar las poblaciones de peces y a mantener el equilibrio ecológico de estos ecosistemas”.
La funcionaria también resaltó el valor cultural del territorio, en donde convergen un consejo comunitario, fincas tradicionales y prácticas ancestrales que fortalecen la relación entre la comunidad y el entorno natural, consolidando a la conservación como un proceso integral que articula lo ambiental y lo social.
Redactó: Dennis Alejandra Gómez – Comunicaciones CVC
Revisó: Wilson García y Mauricio Guzmán Ferraro – Comunicaciones CVC
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