En Barrancabermeja dialogamos con 33 organizaciones sociales de base comunitaria, campesinas, ambientales, agromineras  y mineras de la Serranía de San Lucas. Definimos una ruta de trabajo conjunta entre el Gobierno Nacional, regional, municipal y las comunidades, que permitirá proteger el agua, mantener y restaurar los bosques, las especies, promover la forestería comunitaria, impulsar la formalización minera, fortalecer la economía campesina y avanzar en derechos sobre la tierra.

María Alejandra Moreno Tinjacá.

Durante este encuentro en Barrancabermeja, se definió una ruta de trabajo conjunta entre el Gobierno Nacional, regional, municipal y las comunidades, a través de mesas técnicas en los temas mineros, ambientales, y de tierras. Foto: Sol Laura Emi Matsuyama Hoyos – GCEA

Tenemos que llevar la propuesta de una nueva área protegida al territorio,  es allí  donde verdaderamente el campesino, los indígenas y las comunidades afro tienen que enterarse de qué es Parques Nacionales y qué es el Distrito Nacional de Manejo Integrado.  Entonces, eso lo vamos a hacer en un trabajo conjunto con parques  y organizaciones defensoras del territorio”.

Las 33 organizaciones sociales de base comunitaria, campesinas, ambientales, agromineras y mineras de la Serranía de San Lucas socializaron sus dudas durante el encuentro.

Frente a este escenario, Parques Nacionales Naturales de Colombia, fue reiterativo y enfático en que la figura del Distrito Nacional de Manejo Integrado es una oportunidad para cuidar el territorio y hacer uso sostenible con condiciones habilitantes fortalecidas  gracias a la coordinación y trabajo interinstitucional de diversos sectores.

Por un lado, el sector de minas —especialmente el Ministerio de Minas y la Agencia Nacional de Minería— viene aportando información técnica y detallada de la actividad, para avanzar en la formalización minera. Por el otro, el sector de agricultura —a través del Ministerio de Agricultura y la Agencia Nacional de Tierras— viene impulsando los procesos de regularización y adjudicación de tierras y análisis de territorialidades étnicas y campesinas.

Desde el sector Ambiente se viene revisando la normativa que viabilice acciones en el territorio para determinar donde es posible procesos de sustracción de reserva forestal del río Magdalena en ley segunda de 1959, en las zonas de uso sostenible del Distrito de Manejo Integrado para habilitar mecanismos de formalización minera y de tierras, así como el impulso a la restauración ecológica, el control a la deforestación, la forestería comunitaria y la articulación entre autoridades ambientales, de acuerdo a los roles y competencias, así como el alistamiento pre y post declaratoria del área protegida.

Cerro de la Teta. Serranía San Lucas. Crédito: Rodrigo Durán Bahamón.

Los adjetivos no alcanzan para describir la inmensidad de la Serranía de San Lucas ni su belleza, pero las palabras sÍ logran dimensionar que es urgente contar con un área protegida para cuidar las fuentes de agua y la biodiversidad que lo caracteriza.

El momento actual es definitivo. A través de información técnica y trabajo de campo, hemos confirmado que en la última década se ha perdido una parte considerable de estos bosques y fuentes hídricas, tanto en cantidad como en calidad, lo cual ya está afectando la vida de las personas y la permanencia de las especies”, asegura Carlos Anaya de WWF.

Esta información la corrobora  David Caro Castro, líder campesino de la Serranía de San Lucas: “se ha destruido en pocos meses lo que se logró conservar durante muchos años. Sin embargo, como muestra de resistencia y permanencia en el territorio, no podemos dar el brazo a torcer; por eso, estamos buscando todas las alternativas y soluciones posibles en conjunto con el Gobierno Nacional. Nuestro objetivo es tener un territorio en paz y tranquilo, donde podamos disfrutar con nuestras familias, tener una buena economía y cuidar lo que nos da la vida. Seguimos adelante”.

En este contexto, el diálogo social en estas mesas se consolida como una de las herramientas más poderosas donde coexisten los derechos de la gente con los derechos de la naturaleza. Parques Nacionales es una de las entidades con mayor experiencia en la concertación con comunidades; por ello, entendemos que parte de las dificultades históricas han radicado en la complejidad para conciliar los intereses sociales y económicos con la declaratoria de protección.

Durante este encuentro, “definimos una ruta de trabajo conjunta entre el Gobierno Nacional, regional, municipal y las comunidades, a través de mesas técnicas en los temas mineros, ambientales, y de tierras que permitirá conocer con mejor detalle cómo es posible la formalización minera, el fortalecimiento de la economía campesina, la regularización de la tenencia de  la tierra,  la forestería comunitaria, la bioeconomía y la protección del bosque y el agua“, señala Heimunth Duarte de Parques Nacionales.

Por su parte, José Vaquero, del Colectivo de Gente y Bosque, del Bagre  asegura que “nosotros, en el resguardo, ya tenemos delimitado y concertado en asamblea con nuestras autoridades indígenas una hectáreas destinadas a la agricultura, cultivos y pastos para los animales, y otras para la conservación, donde puedan habitar la danta, el jaguar y demás especies. Estos territorios los hemos protegido y los seguiremos protegiendo con la guardia indígena y con la propuesta de parques que se une a nuestro propósito de conservación”.

La ruta avanza y se espera un acuerdo social que permita fortalecer la gobernanza entre la institucionalidad y las comunidades alrededor del Distrito Nacional de Manejo Integrado Serranía de San Lucas.

parquesnacionales.gov.co

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