El ecuatoriano Piero Hincapié se convirtió en el segundo jugador de la Copa del Mundo 2026 en ser expulsado por taparse la boca mientras confrontaba a un rival, durante la derrota de su equipo ante México el martes por la noche.

El defensa, de 24 años, se cubrió la boca mientras hablaba con el mexicano Santiago Giménez en el tiempo añadido de la segunda parte, momento en el que su equipo perdía 2-0 y quedaba eliminado del torneo.

El árbitro esloveno Slavko Vincic no vio el incidente, pero mostró la tarjeta roja a Hincapié después de que el VAR le indicara que revisara la acción en el monitor a pie de campo.

Hincapié sigue los pasos del extremo paraguayo Miguel Almirón, quien también infringió la nueva norma de la FIFA —el organismo rector del fútbol mundial— para este torneo. Almirón fue expulsado contra Turquía en la fase de grupos, aunque su equipo logró mantener la ventaja y ganar 1-0.

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La semana pasada, el centrocampista inglés Jude Bellingham no fue expulsado a pesar de taparse la boca mientras hablaba con el ghanés Jordan Ayew.

Antes del torneo, el jefe de árbitros de la FIFA, Pierluigi Collina, explicó que los jugadores tenían permitido cubrirse la boca si mantenían «conversaciones amistosas».

Señaló que la nueva norma estaba diseñada para interacciones de carácter «conflictivo».

La decisión de implementar esta nueva regla se tomó durante una reunión especial de la International Football Association Board (IFAB) —el organismo que establece las reglas del juego— celebrada en Vancouver en abril.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se había pronunciado anteriormente a favor de la aplicación de este castigo, afirmando que los árbitros debían partir de la «presunción» de que los jugadores habían dicho «algo que no debían».

La cuestión de los jugadores que se tapan la boca cobró relevancia en febrero, cuando el extremo del Benfica Gianluca Prestianni se subió la camiseta mientras hablaba con Vinícius Jr., del Real Madrid, durante un partido de la Liga de Campeones. El internacional argentino fue acusado de proferir insultos racistas —acusación que negó— y sancionado provisionalmente con un partido de suspensión. Tras una investigación de la UEFA, Prestianni fue declarado culpable de conducta homófoba y sancionado con seis partidos, tres de ellos en suspenso.

La decisión de expulsar a un jugador queda a discreción del árbitro, quien valorará todas las circunstancias antes de mostrar la tarjeta roja.

bbc.com