El fiestón de la Selección en Madrid desata la locura por las calles de la capital y en el escenario de Cibeles, entregada la afición a los héroes del segundo Mundial

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Lun, 20/07/2026 – 23:15

Las grandes gestas merecen ser celebradas, nunca se sabe cuándo se volverá a ganar. España, pletórico el país por esa conquista en Nueva Jersey, se ha lanzado en masa a las calles este lunes, nada puede compararse al fútbol y a esa capacidad única de unir hasta los puntos más extremos. A partir del balón, a partir de ese elemento esférico que tan bien cuidan nuestros jugadores, la gente aparca sus diferencias para abrazarse, aunque sea por unas horas, y se deja iluminar por esas dos estrellas tan brillantes, esas dos estrellas que nos llenan de orgullo y que nos animan a soñar con más. Ya habrá tiempo para eso, claro, pues ahora toca poner en valor la victoria en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá y lo de este lunes merece ser recordado casi tanto como la final ante Argentina. Se ha armado la mundial.

La fiesta de la Selección fue en Madrid, como es habitual cuando hay éxito en una gran cita, pero en todos los rincones se ha reconocido la enorme hazaña de este equipo celestial. Julio, en estos últimos tiempos, es sinónimo de alegría y dos años después de la que se lio con la Eurocopa la jarana se ha multiplicado con la victoria en la Copa Mundial, inundadas las calles de la capital para poner el broche a 50 días de pura pasión. Dos millones de almas dejándose la voz.

Pasadas las siete de la tarde, empezaba a andar el autobús de la ilusión, Moncloa como punto de partida de una rúa para la eternidad con los reyes del mundo. A medida que avanzaba por su recorrido, y con miles de espectadores volcados, se desmelenaban nuestros jugadores, agradecidos por un recibimiento bestial. Borja Iglesias mezclaba en la mesa y todos nuestros héroes, también el cuerpo técnico, se dejaba llevar contagiada por una sensación indescriptible entre risas, bailoteos y cánticos de euforia. Vítores por las calles Princesa, Alberto Aguilera, Carranza, Sagasta, Génova, Goya, Serrano, Plaza de la Independencia, Puerta de Alcalá, Alfonso XII y Montalbán, destino de un viaje inolvidable para empezar, en el Palacio de Cibeles, el acto central de la celebración.

Ahí, mucho antes de que llegara el equipo, la plaza de Cibeles se quedaba pequeña ante el aluvión de hinchas llegados desde todas las regiones del país. Para amenizar la espera, más que justificada, un programa completísimo con las mejores actuaciones. 

Barce, Alex Martini y Pawly han puesto el ritmo a los platos, musicote garantizado para que la espera fuera un visto y no visto. Entre la “Mala prensa” y “El bien” de Viva Suecia y “Supernova” y “Badgyal” de SaikoArde Bogotá ha soltado a sus perros en un temazo que ya es un clásico cuando juega nuestra Selección. Como lo es también disfrutar con Ana Mena en su Madrid City, bailar hasta la extenuación con Lola Índigo o cantar “T Amaré” de Tony Grox & Lucycalys. Y sobra decir que, si España celebra en Cibeles, Aitana actúa en Cibeles para echar el cierre. ¿Con qué canción esta vez? Con “Superestrella”, la duda ofende. Ella lo es, claro, y lo son nuestros internacionales. Además, de estrellas ya sabe un poco este equipo. Van dos.

A las 22:13, con Ibai Llanos en el escenario, estallido mundial, decibelios disparados para recibir a los jugadores en Cibeles. Uno a uno fueron apareciendo los reyes del mundo al ritmo de sus canciones preferidas, entonando todos el cumpleaños feliz para Álex Baena porque este lunes pasó a tener 25 años. Rodrigo, el gran capitán, y Luis de la Fuente, el líder de este equipo de leyenda, completaron la presentación antes de que se sumara la fiesta el resto de la delegación oficial

«Gracias, España, por apoyarnos, por vivir tan de cerca nuestro éxito, que es el vuestro. Tenemos la suerte de contar con 26 fantásticas personas que son 26 fantásticos futbolistas, los mejores del mundo. Juntos somos más fuertes. ¡Viva España!» , manifestó Luis de la Fuente. «¡Hemos ganado la Copa del Mundo. ¿Y cuántas tenemos?», animaba Rodrigo al personal. «Hoy, me gustaría acordarme de una persona muy importante para este grupo. Muchas veces ha sido criticado y hoy es historia del fútbol español. Cantemos juntos: ¡Ferran, Ferran, Ferran», exclamaba el capitán, reconociendo al héroe del gol de Nueva Jersey.

A modo de epílogo, dicho está, Aitana y su «Superestrella». Colofón a una fiesta mundial, a una fiesta interminable que jamás olvidaremos. Dos estrellas luce España, dos estrellas luce la camiseta de la Selección para unir al país. Y en el recuerdo, María Caamaño, la princesa futbolera guerrera que nos dejó en abril. El título también es para ella y para todos los que ya no están y que soñaron con el combinado nacional ganando, otra vez, el Mundial.  

rfef.es

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