
Las desigualdades en materia de salud afectan a las mujeres y niñas de ascendencia africana en todas las fases de su vida, lo que limita su acceso a los servicios sanitarios y la calidad de la atención que reciben.
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El derecho a la salud: un derecho fundamental todavía vulnerado
El derecho al más alto nivel posible de salud física y mental es un derecho humano fundamental. Sin embargo, para muchas mujeres y niñas de ascendencia africana, este derecho sigue estando fuera de su alcance debido al racismo sistémico, la discriminación de género y las persistentes desigualdades sociales y económicas.
Barreras para acceder a una atención sanitaria de calidad
En todo el mundo, las mujeres y niñas afrodescendientes siguen enfrentándose a obstáculos para acceder a una atención sanitaria accesible, de calidad y culturalmente adecuada. Estas barreras se ven reforzadas por desigualdades cruzadas relacionadas con la pobreza, la educación, el empleo y las condiciones de vida. La discriminación dentro de los sistemas de salud puede contribuir a retrasos en el diagnóstico, tratamientos inadecuados, violencia obstétrica y un acceso desigual a los servicios de salud sexual y reproductiva.
Las consecuencias son especialmente graves en el ámbito de la salud materna. Un análisis conjunto dirigido por el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el organismo de la ONU encargado de la salud sexual y reproductiva, reveló que las mujeres y niñas afrodescendientes de las Américas se enfrentan a desventajas antes, durante y después del embarazo. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) también tiene datos que muestran marcadas disparidades: las tasas de mortalidad materna eran 1,4 veces más altas entre las mujeres afrodescendientes en Brasil, 2,3 veces más altas en Colombia y casi cuatro veces más altas en Ecuador que las tasas nacionales respectivas. Al mismo tiempo, la escasa recopilación de datos desglosados por raza u origen étnico hace que muchas desigualdades permanezcan ocultas y no se aborden de forma adecuada.
Visibilizar las desigualdades
Estas disparidades pueden evitarse. Para hacer efectivo el derecho a la salud, es necesario que los Estados hagan frente al racismo y la discriminación sistémicos, garanticen una atención materna respetuosa, amplíen el acceso a servicios integrales de salud sexual y reproductiva e inviertan en sistemas de salud equitativos y centrados en las personas y las comunidades.
La recopilación y el uso de datos desglosados por raza u origen étnico, sexo, edad y otras características relevantes son esenciales para poner de manifiesto las desigualdades, diseñar políticas públicas eficaces y reforzar la rendición de cuentas.
Liderazgo y participación
Las mujeres y las niñas de ascendencia africana también deben poder participar de manera significativa en el diseño, la implementación y la evaluación de las políticas y programas de salud que afectan sus vidas.
La equidad en salud no es solo un imperativo de salud pública. Es una cuestión de derechos humanos, dignidad y justicia social.
Llamamiento a la acción
Para empoderar verdaderamente a las mujeres y niñas africanas, debemos ir más allá de las meras declaraciones y adoptar medidas decisivas y transformadoras. Entre otras, debemos:
Invertir en educación, formación profesional y programas de mentoría para niñas y mujeres jóvenes afrodescendientes.
Combatir los estereotipos raciales y de género en los medios de comunicación, en la elaboración de políticas y en la educación.
Garantizar la representación en el liderazgo político, jurídico y corporativo,
Fomentar la recopilación de datos desglosados por raza y género para diseñar políticas específicas y equitativas.
Proteger a las defensoras de los derechos humanos, las activistas y las dirigentes de la comunidad contra la violencia y la represión.
¿Por qué centrarse en las mujeres y niñas afrodescendientes?
Las mujeres y niñas de ascendencia africana se enfrentan a distintas formas de discriminación, que se traducen en mayores tasas de pobreza (ODS 1), obstáculos en el acceso a la educación (ODS 4) y la salud (ODS 3), y escasa representación en los espacios de toma de decisiones (ODS 5, ODS 10, ODS 16). A pesar de estas injusticias, su resiliencia brilla con luz propia. Desde la organización de base hasta la excelencia profesional, sus contribuciones conforman las comunidades, las economías y las culturas. No son solo beneficiarias del desarrollo, sino protagonistas. Por todo ello, la la Asamblea General de la ONU declaró, en su resolución A/RES/78/323, el 25 de julio Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Afrodescendientes, para rgencia de actuar frente al racismo, la discriminación y la intolerancia que las afectan. La resolución hace un llamamiento a una acción mundial renovada y a la rendición de cuentas para erradicar el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, especialmente cuando afectan a las mujeres y niñas afrodescendientes.
Vídeo
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Beijing 30+
En África Oriental y Meridional, el equipo de Generación Igualdad apoya la revisión regional Beijing+30 reuniendo a actores clave, fortaleciendo a jóvenes activistas y liderando encuentros mensuales sobre las 12 áreas prioritarias de la Plataforma de Acción de Beijing.
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