«Estoy muy contento por volver a levantar un trofeo», reconoció Alcaraz, tras convertirse en el primer tenista de este siglo en revalidar el título en Tokio. «Ha pasado un tiempo y es todavía más especial por conseguirlo después de mi lesión y mi regreso. Significa mucho para mí».
«Me siento muy feliz. La semana ha sido dura. No encontré mi mejor nivel, pero sí las soluciones. Creo que eso es lo que importa. Jugar los puntos más importantes lo mejor que puedas. Creo que lo logré esta semana. Diría que hoy hice el mejor partido del torneo, al menos el más regular a cuanto a nivel».
Arropado por el cariño de la afición japonesa, fiel a su tenis en cada ronda, Alcaraz volvió a colocarse el traje de campeón ocho meses después. El español levantó su tercer trofeo de la temporada 2026, tras completar la colección del Grand Slam en el Abierto de Australia y aprovechar la inercia en el ATP 500 de Doha, completando el inicio de curso más fabuloso de su carrera. Ahora, Carlos acumula un balance de 35-4 este año, según el Índice de Victorias/Derrotas Infosys ATP.
El No. 3 del PIF ATP Rankings tuvo que domar un partido de nivel ascendente, donde aceptó las curvas iniciales antes de asegurar la victoria. Alcaraz dejó escapar una rotura en el primer set y tuvo que exigirse hasta el tiebreak, donde volteó un 1/3 para amarrar el control del partido. Como fue habitual en el torneo, el murciano aprovechó el ritmo de una intensa primera manga para imponer su juego, asegurando un segundo parcial donde apenas un quiebre marcó las diferencias hacia el título.
El murciano ha completado en el ATP 500 japonés una semana de superación personal, encontrando soluciones en partidos repletos de situaciones ajustadas. La victoria en Tokio, en la que ganó los cuatro tiebreaks disputados y hasta dos duelos en la manga decisiva, sirvió para reforzar una virtud permanente en Carlos: una templanza especial para sobrevivir a los momentos críticos.
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