Los puertos marítimos se están transformando mediante la electrificación de los equipos, las energías renovables, el transporte ferroviario y fluvial y la digitalización, medidas que buscan reducir las emisiones y la contaminación, mejorar el movimiento de las mercancías y fortalecer la capacidad portuaria para mantener las operaciones frente al cambio climátSegún cifras de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), en 2024 el comercio marítimo alcanzó un volumen de 12.720 millones de toneladas, peso equivalente al de unos 8.500 millones de automóviles, o a tener 1,26 millones de Torres Eiffel juntas sobre una superbáscula.
Es tal la importancia del comercio marítimo, que el 80 % del comercio mundial medido por volumen se transporta por mar, es decir que 4 de cada 5 toneladas se mueve en algún momento por vía marítima.
Los puertos son vitales en este intercambio. La infraestructura construida para recibir, almacenar y entregar materias primas, mercancías, minerales o productos agrícolas e industriales de diferentes sectores de la economía conectan las redes marítimas con el interior de los países y vitalizan las economías nacionales y regionales. Entre el 55 y el 70 % del valor total del comercio internacional se mueve por mar. Para 2024 la Organización Mundial del Comercio (OMC) calculó en US 24,43 billones el valor de las exportaciones mundiales de mercancías, no solo marítimas.
Sin embargo, los puertos marítimos también se pueden describir como lugares poco sostenibles, ya que contribuyen con el cambio climático global a través de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) y de contaminantes atmosféricos comunes.
Impactos de la operación portuaria y del cambio climático en los puertos
La mayoría de los puertos se ubican en áreas urbanas, afectando particularmente a las personas y los animales que viven cerca de las terminales portuarias. Los impactos negativos de los puertos incluyen la contaminación del agua y del suelo, los residuos tóxicos derivados de derrames, fugas o vertimientos de petróleo, y el dragado, lo que resulta en la degradación del medioambiente natural y en daños a la biodiversidad local.
Los puertos marítimos son la causa de problemas relacionados con el ruido, la luz, el tráfico, los olores y el polvo, y también de problemas sociales, de seguridad y conflictos por el uso del suelo.
Por su ubicación tanto en zonas costeras como en estuarios y deltas de baja altitud, los puertos están particularmente expuestos a los impactos negativos del cambio climático global, por lo que frecuentemente se ven afectados por el aumento del nivel del mar; las inundaciones; una mayor ocurrencia e intensidad de marejadas ciclónicas, vientos y olas; inundaciones fluviales y pluviales; variabilidad extrema de temperatura y precipitación; sequía; olas de calor; erosión y degradación del suelo; y acidificación de los océanos.
Esto produce daños tanto en los equipos portuarios como en la infraestructura vial y ferroviaria, y además genera baja visibilidad y menor maniobrabilidad de las esclusas y de los buques, trayendo como consecuencia accidentes entre buques y limitación del tráfico, lo que en última instancia conduce a interrupciones logístico-operativas y retrasos en la cadena global de suministro y en la cadena global de valor, con inmensas pérdidas económicas y comerciales.
El camino hacia la resiliencia logístico-portuaria
La resiliencia logístico-portuaria se define como la capacidad de resistir impactos imprevistos, garantizar la continuidad de las operaciones portuarias, adaptarse a los cambios y restablecer rápidamente las funciones originales; incluye la capacidad de absorber impactos, mantener la funcionalidad y recuperarse rápidamente de las interrupciones.
Para los planificadores portuarios y las autoridades nacionales, mejorar la resiliencia climática de los puertos marítimos es relevante socioeconómica y estratégicamente.
A continuación se describen algunas medidas adoptadas por algunos puertos marítimos del mundo para ser más resilientes ante los potenciales impactos del cambio climático global. Estos puertos incluyen: Rotterdam en Países Bajos; Bremen en Alemania; Amberes en Bélgica; Busan en Corea del Sur; Shanghái, Ningbo-Zhoushan, Guangzhou y Qingdao en China; Singapur en Singapur; Jebel Ali en Emiratos Árabes Unidos; Río de Janeiro en Brasil; Barcelona en España; Marsella en Francia; Génova y Venecia en Italia; Calcuta en India; y Los Ángeles en Estados Unidos.
En el contexto portuario la resiliencia implica, ante todo, adaptación. Esta hace referencia a reducir y minimizar las consecuencias del cambio climático global mediante su prevención, mejorando la infraestructura de transporte costero existente, diseñando nueva infraestructura o reubicando la existente, en el peor de los casos.
Las iniciativas más extendidas se refieren a la protección de la infraestructura existente contra inundaciones, incluyendo recolección y drenaje de aguas pluviales y alcantarillas; mejoras de diseño como la elevación de estructuras y terrenos portuarios por encima de los niveles de inundación (elevación de muelles y carreteras); y elementos de defensa como la construcción de barreras contra inundaciones, diques y muros rompeolas.
De otro lado, la mitigación se considera como el enfoque más clásico y extendido. Mientras que la adaptación es una solución temporal, la mitigación representa la única solución de largo plazo para salvar el planeta. Esta actúa sobre las causas; busca reducir el efecto invernadero mediante la implementación de medidas dirigidas a lograr cero emisiones netas para limitar el calentamiento global producido por la actividad humana, e incluye la transición de los combustibles fósiles a fuentes de energía con muy bajas o nulas emisiones de carbono, la electrificación generalizada, los enfoques de captura y eliminación de carbono, la diversificación de la generación de energía, el suministro de energía verde y los cambios modales de transporte, es decir la combinación de modos de transporte en los que viajan las mercancías, o logística intermodal.
Logística, electrificación y energías renovables
Las emisiones de GEI generadas por el transporte ferroviario representan aproximadamente el 33 % de las generadas por el transporte por carretera. En consecuencia, los puertos marítimos están fomentando en sus áreas interiores el cambio del transporte por carretera (modo carretero) al ferroviario (modo férreo) o al modo fluvial (por ríos, vías navegables interiores). El cambio modal es eficaz para reducir la congestión del tráfico portuario, especialmente la relacionada con los camiones, así como para crear corredores verdes entre los puertos y las principales estaciones ferroviarias.
Los puertos marítimos están migrando hacia soluciones que involucren diferentes modos de transporte en sus áreas interiores. Foto: CFOTO/Nurphoto/Nurphoto vía AFP.
Por otra parte, en el contexto portuario la electrificación representa una estrategia importante y rentable capaz de reducir las emisiones de GEI en las operaciones portuarias y en la manipulación de la carga. En primer lugar, la electrificación se refiere al ajuste o reemplazo de los equipos portuarios diésel con máquinas eléctricas, lo que se aplica tanto a vehículos como a terminales terrestres en equipos de manipulación de carga tales como tractores de terminal y grúas portuarias móviles, y en cierta medida a buques, lo que da como resultado soluciones totalmente eléctricas o soluciones híbridas diésel.
El uso de la tecnología de “conexión en frío” suministra conexión eléctrica a los buques atracados para que puedan apagar los motores auxiliares. Es una alternativa al uso de energía para mantener disponibles los servicios y el funcionamiento del buque (sistema de calefacción). Sus beneficios incluyen la reducción de la contaminación y las emisiones de GEI, la mejora de la calidad del aire y la mitigación del ruido de los buques en el puerto, especialmente en cruceros y buques portacontenedores.
Entre las energías renovables, la energía eólica y la solar son las más extendidas producidas en las zonas portuarias en el contexto del esfuerzo de descarbonización marítimo-portuaria. Como fuente de alimentación “in situ”, se utilizan para alimentar edificios de oficinas portuarias, cobertizos, talleres, edificios circundantes, bodegas, silos, tanques, patios, equipos y vehículos portuarios, y en algunos casos operaciones de mantenimiento. Se prevé que la energía eólica marina y la energía solar se conviertan en uno de los mercados de energías renovables de más rápido crecimiento mediante la transmisión de electricidad a las redes públicas con una subestación terrestre. Sus desafíos incluyen la disponibilidad de terrenos, la integración paisajística y ecológica, la financiación limitada, y especialmente la capacidad de suministro continuo tierra-buque.
Medidas blandas
En el contexto portuario, las medidas blandas se refieren a los incentivos que ofrece el puerto marítimo para ciertos comportamientos de los buques; estas fomentan la reducción de la velocidad de navegación mediante el uso de índices de velocidad; ofrecen incentivos o reducciones en las tasas, impuestos y aranceles portuarios en función del desempeño ambiental de los buques; imparten programas de capacitación para crear conciencia sobre la sostenibilidad; desarrollan programas de retiro de camiones viejos; y promueven servicios como limpieza del casco y pulido de hélices para prevenir depósitos orgánicos o inorgánicos que causen fricción.
Igualmente, las medidas blandas incluyen la gestión de aguas residuales mediante la creación de instalaciones de recepción para ellas; estrategias para hacerles frente a las aguas residuales, los lodos y derrames o vertimientos de petróleo; la gestión de residuos sólidos; la reducción de desechos marinos; y medidas de economía circular.
En cuanto a la reducción de los impactos sociales causados por las actividades portuarias, las medidas blandas actúan para reducir el ruido del puerto y del tráfico marítimo mediante evaluaciones de impacto acústico, silenciadores de motores, cambios en el diseño y la distribución del puerto, aislamiento de edificios, y creación de zonas de amortiguación acústica; también la mitigación del uso del suelo mediante la alineación de los planes de uso del suelo del puerto con los de la ciudad, y reducción de la congestión del tráfico.
Soluciones basadas en la naturaleza y digitalización de procesos
Las soluciones basadas en la naturaleza son medidas multifuncionales que se clasifican entre la adaptación y la mitigación. Se refieren a la conservación de bosques, restauración de humedales, conservación del suelo, creación de techos y muros verdes, espacios abiertos urbanos, bosques, jardines comunitarios, plantaciones mejoradas, manejo de tierras de cultivo, restauración de pastizales, agroforestería y manejo de ríos. En el contexto portuario, la reducción del riesgo de inundaciones y el manejo costero son relevantes, lo que se traduce en la creación de dunas naturales, regeneración de playas, criaderos de ostras y captación de agua de lluvia, entre otras.
La digitalización en los puertos contribuye con la sostenibilidad frente al cambio climático. Foto: Robin Utrecht/ANP/AFP.
Entre tanto, la digitalización de las actividades y los servicios portuarios forma parte de los aspectos de sostenibilidad en los puertos marítimos. Los puertos inteligentes priorizan lo digital utilizando tecnologías de interfaz como internet de las cosas (IoT) y visualización; tecnologías de red y de procesamiento de datos para respaldar la toma de decisiones como Big-Data, inteligencia artificial (IA), gemelos digitales y robótica.
En conclusión, la tendencia en los puertos marítimos del mundo es a ser lugares donde circula y se genera información, caracterizándolos como centros logísticos y energéticos, de información y de datos, sostenibles y resilientes.
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