{"id":174761,"date":"2024-10-28T09:18:48","date_gmt":"2024-10-28T13:18:48","guid":{"rendered":"https:\/\/sportseco.com\/?p=174761"},"modified":"2024-10-28T09:18:54","modified_gmt":"2024-10-28T13:18:54","slug":"el-frijol-que-desafia-al-desierto-el-legado-ancestral-wayuu-frente-al-cambio-climatico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sportseco.com\/?p=174761","title":{"rendered":"El frijol que desaf\u00eda al desierto: el legado ancestral wayuu frente al cambio clim\u00e1tico"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Por\u00a0Laura Qui\u00f1ones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Agrobiodiversidad y conocimiento ancestral para un futuro resiliente en Colombia:&nbsp;Esta legumbre extraordinaria, cultivada durante incontables generaciones y transmitida de familia en familia como una reliquia preciada, es mucho m\u00e1s que un simple sustento para los wayuu, cuya poblaci\u00f3n actual supera las 600.000 personas. Representa una profunda conexi\u00f3n con sus ancestros, un s\u00edmbolo de resiliencia y un hilo vital en el tapiz de su identidad cultural y espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>En la lengua wayuunaiki, el idioma del pueblo wayuu no existe una palabra para \u00abcambio clim\u00e1tico\u00bb. Quiz\u00e1s porque, para ellos, la lucha contra la inclemencia del clima es una batalla ancestral, librada desde tiempos inmemoriales en el coraz\u00f3n de uno de los desiertos m\u00e1s implacables del mundo. En esa batalla, un humilde frijol aparece como un h\u00e9roe silencioso, un s\u00edmbolo de resiliencia frente a la adversidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Wayuu han navegado durante siglos los desaf\u00edos de uno de los climas m\u00e1s inh\u00f3spitos del mundo. La Guajira, su territorio ancestral, se extiende por el extremo norte de Sudam\u00e9rica continental, en la frontera entre Colombia y Venezuela. Este vasto paisaje des\u00e9rtico, que abarca 20.848 kil\u00f3metros cuadrados, tiene un tama\u00f1o comparable al de El Salvador o Eslovenia.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta regi\u00f3n, donde los bosques secos y las arenas del desierto se encuentran con el turquesa del mar Caribe, es conocido por ser uno de los entornos m\u00e1s duros y \u00e1ridos de la regi\u00f3n, con un sol implacable, fuertes vientos, escasas precipitaciones y pocas fuentes de agua, con temperaturas que oscilan entre los 35 y los 40 grados Celsius durante todo el a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a tal adversidad, donde no es f\u00e1cil cultivar alimentos, un aliado clave es una variedad \u00fanica de caup\u00ed, el frijol kapeshuna, o m\u00e1s conocido como el frijol guajiro (Vigna unguiculata L.), llamado as\u00ed por la regi\u00f3n seca donde prospera.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta legumbre extraordinaria, cultivada durante incontables generaciones y transmitida de familia en familia como una reliquia preciada, es mucho m\u00e1s que un simple sustento para los wayuu, cuya poblaci\u00f3n actual supera las 600 000 personas. Representa una profunda conexi\u00f3n con sus ancestros, un s\u00edmbolo de resiliencia y un hilo vital en el tapiz de su identidad cultural y espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl frijol guajirito es muy importante para nosotros porque crece r\u00e1pido:&nbsp;<strong>en 45-50 d\u00edas ya lo podemos cosechar. Tambi\u00e9n aguanta mucho calor y condiciones secas, y hasta inundaciones porque tiene ra\u00edces muy profundas<\/strong>\u00ab, dice Manuel Montiel, de la comunidad de Ipasharrain, en la regi\u00f3n media de La Guajira, Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p>Como \u00e9l mismo cuenta, este incre\u00edble frijol, con su ciclo de crecimiento \u00fanico, que produce una primera cosecha en tres meses y luego contin\u00faa produciendo hasta ocho, ofrece un suministro constante de alimentos incluso cuando las lluvias son escasas.<\/p>\n\n\n\n<p>Manuel camina tranquilamente encima de las plantas de un color verde intenso que contrasta con el paisaje. \u00abTranquilos, no pasa nada\u00bb, dice con una sonrisa, \u00abel frijol guajirito es duro como el pueblo wayuu, entre m\u00e1s lo pisas m\u00e1s fuerte se hace\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Su mirada recorre las hileras de plantas, buscando las vainas que asoman entre el follaje. Las hay de un verde intenso, otras de un marr\u00f3n terroso y algunas incluso con matices viol\u00e1ceos. \u00abCada color nos habla de la madurez del frijol\u00bb, explica, mientras selecciona con cuidado un pu\u00f1ado y se las entrega a su hermana, su esposa y su hija. Ellas, junto con las dem\u00e1s mujeres de la comunidad, se encargar\u00e1n de transformar este humilde frijol en un fest\u00edn de sabores en la cocina comunal de su rancher\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/global.unitednations.entermediadb.net\/assets\/mediadb\/services\/module\/asset\/downloads\/preset\/Collections\/Embargoed\/24-10-2024-FAO-Wayuu-Indigenous-05.jpg\/image3000x3000.jpg?w=640&#038;ssl=1\" alt=\"El frijol guajiro ha alimentado durante siglos a los pueblos ind\u00edgenas way\u00fau de Sudam\u00e9rica.\" title=\"El frijol guajiro ha alimentado durante siglos a los pueblos ind\u00edgenas way\u00fau de Sudam\u00e9rica.\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00a9 FAO\/Felipe Rodriguez<\/p>\n\n\n\n<p>El frijol guajiro ha alimentado durante siglos a los pueblos ind\u00edgenas way\u00fau de Sudam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>El frijol \u00abguajirito\u00bb, como lo llaman cari\u00f1osamente, es notablemente adaptable. No solo es resistente y capaz de ser consumido en cualquier etapa de su crecimiento, sino que tambi\u00e9n es saciante y nutritivo debido a su alto contenido en prote\u00ednas, minerales y fibra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLo sembramos porque es &#8216;pesado&#8217;, lo que significa que permite a la gente sentirse llena m\u00e1s tiempo. As\u00ed que este alimento es lo que les damos a nuestros hijos y a toda la familia, y nos permite estar nutridos. Tambi\u00e9n podemos preparar muchas recetas con \u00e9l\u00bb, explica Ana Griselda Gonz\u00e1lez.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, est\u00e1 la shapulana, una sopa hecha con frijoles guajiros, cebo de chivo y ma\u00edz amarillo. Una de sus preparaciones favoritas, dice mientras sostiene un plato, es cocinar los frijoles dentro de su vaina y acompa\u00f1arlos con un poco de queso de cabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Tradicionalmente, las mujeres wayuu, guardianas de la sabidur\u00eda ancestral en sus clanes matrilineales donde desempe\u00f1an un papel destacado en la toma de decisiones,&nbsp;<strong>seleccionan y conservan meticulosamente las semillas m\u00e1s grandes y saludables del frijol guajiro despu\u00e9s de cada cosecha, asegurando la continuaci\u00f3n de este cultivo vital<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras los hombres preparan los campos, surcando cuidadosamente la tierra seca, las mujeres y los ni\u00f1os los siguen, esparciendo las preciosas semillas, cada una de ellas una promesa de sustento futuro. La siembra es un s\u00edmbolo de comunidad y patrimonio compartido, que fortalece los lazos sociales a medida que las familias y los vecinos se unen en cada rancher\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n est\u00e1 entrelazada con sus creencias espirituales, con sue\u00f1os y premoniciones que gu\u00edan su cultivo y uso en tratamientos medicinales, asegurando el bienestar de sus seres queridos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEstamos muy agradecidos de tener todos estos alimentos que tenemos ahora. Antes, est\u00e1bamos a merced de esperar la lluvia para poder sembrar o hasta para tomar agua. Ahora tenemos un pozo y comida durante todo el a\u00f1o. Pero hasta cuando la situaci\u00f3n era grave, el frijol guajiro era nuestra principal fuente de alimento, y alimentaba a mis antepasados que no ten\u00edan nada de lo que tenemos ahora\u00bb, explica Ana, demostrando c\u00f3mo tambi\u00e9n se puede comer el frijol verde y crudo, como un \u2018\u2019snack\u2019\u2019.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/global.unitednations.entermediadb.net\/assets\/mediadb\/services\/module\/asset\/downloads\/preset\/Collections\/Embargoed\/24-10-2024-FAO-Wayuu-Indigenous-03.jpg\/image3000x3000.jpg?w=640&#038;ssl=1\" alt=\"Manuel Montiel, de la comunidad way\u00fau de Ipasharrain (Colombia), afirma que el resistente frijol guajiro s\u00f3lo tarda entre 45 y 50 d\u00edas en crecer.\" title=\"Manuel Montiel, de la comunidad way\u00fau de Ipasharrain (Colombia), afirma que el resistente frijol guajiro s\u00f3lo tarda entre 45 y 50 d\u00edas en crecer.\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00a9 FAO\/Felipe Rodriguez<\/p>\n\n\n\n<p>Manuel Montiel, de la comunidad way\u00fau de Ipasharrain (Colombia), afirma que el resistente frijol guajiro s\u00f3lo tarda entre 45 y 50 d\u00edas en crecer.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Resiliencia ancestral puesta a prueba por el cambio clim\u00e1tico<\/h2>\n\n\n\n<p>Durante siglos, los wayuu han sobrevivido viviendo en peque\u00f1as comunidades conocidas como rancher\u00edas a lo largo de La Guajira, pastoreando cabras, recolectando frutos silvestres del bosque seco tropical circundante, cazando, pescando y sembrando los pocos cultivos que resisten el terreno agreste en sus huertos familiares, especialmente el frijol guajiro, dependiendo de las provisiones almacenadas durante los largos meses sin cosecha.<\/p>\n\n\n\n<p>Tradicionalmente, los agricultores, como los ancestros de Ana, alineaban el cultivo de frijoles guajiros con el ritmo predecible de las estaciones lluviosas y secas. Esta forma de vida comenz\u00f3 a verse afectada hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas, y a pesar de su notable resiliencia para superar desaf\u00edos, desde un clima naturalmente dif\u00edcil hasta disparidades socioecon\u00f3micas como infraestructura limitada y acceso deficiente a servicios b\u00e1sicos, los wayuu ahora enfrentan una amenaza sin precedentes para su seguridad alimentaria.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Varios eventos de El Ni\u00f1o, junto con otros factores clim\u00e1ticos exacerbados por el cambio clim\u00e1tico, est\u00e1n alterando los patrones de lluvia en La Guajira, provocando sequ\u00edas a\u00fan m\u00e1s intensas e impredecibles<\/strong>. Esto ha afectado gravemente la agricultura tradicional de los wayuu, y en muchos casos, los ha obligado a abandonar sus tierras y buscar trabajo en las ciudades.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHace veinte a\u00f1os, cuando sab\u00edamos cu\u00e1ndo ven\u00edan las lluvias, guard\u00e1bamos comida para nuestros animales, y nos duraba hasta el pr\u00f3ximo invierno, pero ahora los animales en otras comunidades se est\u00e1n muriendo porque las plantas comienzan a marchitarse temprano, y la lluvia no llega cuando se supone que debe llegar\u00bb, describe Manuel.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre 2012 y 2016, una sequ\u00eda implacable se apoder\u00f3 de La Guajira, dejando una profunda herida en la regi\u00f3n. M\u00e1s de 900.000 personas, entre ellas cerca de 450.000 wayuu, vieron c\u00f3mo sus vidas se desmoronaban ante la falta de agua. El hambre se convirti\u00f3 en una amenaza constante, trayendo consigo la desnutrici\u00f3n, las enfermedades y la muerte de los m\u00e1s peque\u00f1os.<strong>&nbsp;Los campos se secaron, las semillas se perdieron y el ganado, un pilar econ\u00f3mico para los wayuu, muri\u00f3 en masa<\/strong>. Los embates de El Ni\u00f1o y La Ni\u00f1a en los \u00faltimos a\u00f1os no han dado tregua, y hoy, hasta un 67% de los ind\u00edgenas wayuu sufre de inseguridad alimentaria, seg\u00fan cifras oficiales.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, la comunidad de Ipasharrain, hogar de Ana, Manuel y otras 52 familias wayuu, es una de las m\u00e1s de 50 comunidades que se han beneficiado de una iniciativa de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Alimentaci\u00f3n y la Agricultura (<a href=\"http:\/\/www.fao.org\/home\/es\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">FAO<\/a>) y sus socios. Este esfuerzo, establecido en respuesta a las recientes crisis alimentarias y migratorias en la regi\u00f3n, ha transformado el paisaje des\u00e9rtico, creando refugios verdes que muchos consideran verdaderos oasis.<\/p>\n\n\n\n<p>Para afrontar la escasez de lluvias, la comunidad ha implementado un sistema de riego que utiliza bombas de energ\u00eda limpia para extraer agua de un pozo subterr\u00e1neo que fue recuperado. De esta manera, media hect\u00e1rea de tierra se destina ahora al cultivo de alimentos, asegurando el sustento de la comunidad incluso en \u00e9pocas de sequ\u00eda. Este sistema, sumado a otras medidas de adaptaci\u00f3n al cambio clim\u00e1tico promovidas por la FAO, ha fortalecido la resiliencia de la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes estaban a merced de un cielo que pod\u00eda permanecer seco durante nueve meses o m\u00e1s. Ahora cultivan un pr\u00f3spero campo comunitario o \u00abCentro Demostrativo Comunitario &#8211; CDC\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En estos Centros, los t\u00e9cnicos de la FAO colaboran con la comunidad, adaptando las pr\u00e1cticas agr\u00edcolas a las nuevas condiciones clim\u00e1ticas, sin dejar de lado la cultura y las tradiciones wayuu<\/strong>. Se trata de empoderar a los residentes para que se conviertan en los principales agentes en la rehabilitaci\u00f3n de sus sistemas agr\u00edcolas. Por ejemplo, un t\u00e9cnico en cocina que habla el idioma wayuu y entiende su cultura y pr\u00e1cticas alimentarias, le ense\u00f1a c\u00f3mo preparar comidas seguras y nutritivas, conservar los ingredientes durante per\u00edodos m\u00e1s largos e incorporar nuevas recetas y pr\u00e1cticas alimentarias sostenibles.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos espacios se reconoce la importancia del conocimiento que los wayuu han acumulado durante siglos sobre su entorno y sus formas de cultivar la tierra. Este conocimiento ancestral, junto con sus pr\u00e1cticas tradicionales, se integra en las estrategias para adaptarse al cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/global.unitednations.entermediadb.net\/assets\/mediadb\/services\/module\/asset\/downloads\/preset\/Collections\/Embargoed\/24-10-2024-FAO-Wayuu-Indigenous-14.jpg\/image3000x3000.jpg?w=640&#038;ssl=1\" alt=\"Vista a\u00e9rea de las tierras de cultivo en la aldea de Ipasharrain, Colombia, con el apoyo de la Agencia de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci\u00f3n (FAO) y sus socios.\" title=\"Vista a\u00e9rea de las tierras de cultivo en la aldea de Ipasharrain, Colombia, con el apoyo de la Agencia de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci\u00f3n (FAO) y sus socios.\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00a9 FAO\/Felipe Rodriguez<\/p>\n\n\n\n<p>Vista a\u00e9rea de las tierras de cultivo en la aldea de Ipasharrain, Colombia, con el apoyo de la Agencia de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci\u00f3n (FAO) y sus socios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Uniendo conocimiento tradicional e innovaci\u00f3n a trav\u00e9s de SCALA<\/h2>\n\n\n\n<p>Para fortalecer a\u00fan m\u00e1s este enfoque de adaptaci\u00f3n basado en la comunidad, el programa Ambici\u00f3n Clim\u00e1tica para Mejorar el Uso de la Tierra y la Agricultura mediante Contribuciones Determinadas a nivel Nacional y Planes Nacionales de Adaptaci\u00f3n (<a href=\"https:\/\/www.fao.org\/in-action\/scala\/en\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">SCALA por sus siglas en ingl\u00e9s<\/a>)de la FAO y el&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.undp.org\/content\/undp\/es\/home.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo<\/a>&nbsp;(<a href=\"http:\/\/www.undp.org\/content\/undp\/es\/home.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">PNUD<\/a>), financiado por el Ministerio de Medio Ambiente de Alemania, trabaja actualmente para mejorar la resiliencia de los wayuu frente a condiciones clim\u00e1ticas cada vez m\u00e1s extremas, incorporando pr\u00e1cticas tradicionales y sobre todo, resaltando la agrobiodiversidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cProcuramos tener un di\u00e1logo entre este conocimiento que se genera en las ciencias del clima y de la meteorolog\u00eda y de cambio clim\u00e1tico, con el saber que tienen las comunidades\u00bb, explica Jorge Guti\u00e9rrez, coordinador del programa SCALA en Colombia. \u00c9l enfatiza que, si bien los wayuu son expertos en manejar su territorio durante las sequ\u00edas, ahora enfrentan numerosos desaf\u00edos incluso cuando llega la lluvia, ya que a veces esta causa inundaciones inesperadas, lo que exige nuevas medidas de adaptaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En general, la adaptaci\u00f3n a los efectos actuales y previstos del cambio clim\u00e1tico incluye realizar cambios en la infraestructura, las instituciones, los comportamientos y los entornos naturales para reducir la vulnerabilidad y aumentar la resiliencia. SCALA trabaja precisamente en estos temas con m\u00e1s de una docena de pa\u00edses en Am\u00e9rica Latina, \u00c1frica y Asia, con el objetivo de identificar e implementar soluciones transformadoras que puedan adaptarse a los contextos locales y ampliarse de manera m\u00e1s general para abordar los desaf\u00edos clim\u00e1ticos, socioecon\u00f3micos, de seguridad alimentaria y otros desaf\u00edos en todos los pa\u00edses y regiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Las sequ\u00edas se han intensificado, y cuando finalmente llegan las lluvias, tambi\u00e9n traen consigo problemas para las comunidades. Las precipitaciones intensas pueden da\u00f1ar los cultivos, provocar enfermedades en los animales y favorecer la proliferaci\u00f3n de hongos debido al exceso de humedad. Por ello, desde el proyecto SCALA nos hemos enfocado en identificar pr\u00e1cticas que mejoren la disponibilidad de agua y la calidad del suelo, para asegurar la producci\u00f3n sostenible de alimentos\u00bb, dice Jorge.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, reconociendo la dependencia de los wayuu de las lluvias, SCALA, en trabajo conjunto con el Gobierno de B\u00e9lgica, Ayuda Humanitaria de Alemania y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia, ayud\u00f3 a optimizar los pozos existentes y crear reservorios de agua para permitir el riego por microgoteo, utilizando un m\u00ednimo de agua por d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEs un proceso colaborativo de prueba y error con cada comunidad.&nbsp;<strong>Trabajamos juntos para comprender la profundidad de siembra y los cultivos adecuados seg\u00fan las condiciones del suelo<\/strong>. Al resolver esto, podemos distribuir varios cultivos a lo largo del a\u00f1o, lo que permite la siembra durante todo el a\u00f1o en lugar de limitarse a los dos o tres meses de lluvia\u00bb, agrega Jorge.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abOtro aspecto crucial es la agrobiodiversidad. Reconocer los tipos de semillas, plantas y alimentos que tiene cada comunidad es vital para la adaptaci\u00f3n al cambio clim\u00e1tico. Hemos identificado varios alimentos clave, pero uno destaca: el frijol guajiro. Es un frijol rastrero que crece cerca del suelo, es resistente a la sequ\u00eda y las inundaciones, y prospera en suelos enriquecidos incluso contra las plagas\u00bb, explica el experto de la FAO.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos de manejo del suelo, los wayuu, tradicionalmente pastores de cabras, ahora saben como preparar \u201ccaprinaza\u201d o esti\u00e9rcol de cabra mezclado con minerales, cenizas e hidroretenedores para enriquecer su suelo y proporcionar nutrientes esenciales para los cultivos y las semillas locales.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta profunda comprensi\u00f3n del ciclo de nutrientes y la conexi\u00f3n entre el suelo, el agua y las semillas es lo que permite a la comunidad tener alimentos disponibles durante todo el a\u00f1o, destaca el experto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEstamos reviviendo el conocimiento tradicional sobre la tierra a trav\u00e9s de semillas locales que tambi\u00e9n son resilientes.&nbsp;<strong>Este di\u00e1logo comunidad- semillas asegura que los ni\u00f1os en este territorio, que desafortunadamente han experimentado grandes desaf\u00edos en los \u00faltimos a\u00f1os, ver\u00e1n mejoras en sus condiciones nutricionales y alimentarias<\/strong>\u00ab.<\/p>\n\n\n\n<p>El impacto del proyecto ha sido tan significativo que, gracias a las nuevas pr\u00e1cticas adaptativas, algunas comunidades ahora incluso tienen un excedente de frijoles guajiros para vender o intercambiar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando la FAO ya no est\u00e9 aqu\u00ed, confiaremos en que tengan todo el ciclo: nutrientes, semillas, semilleros, viveros y gesti\u00f3n del agua a lo largo del tiempo, entretejidos en su vida diaria. Este ha sido un desaf\u00edo significativo pero gratificante, y creemos que puede ser replicado por otras comunidades y pa\u00edses, ya que estos elementos universales se pueden encontrar en cualquier comunidad\u00bb, concluye Jorge.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/global.unitednations.entermediadb.net\/assets\/mediadb\/services\/module\/asset\/downloads\/preset\/Collections\/Embargoed\/24-10-2024-FAO-Wayuu-Indigenous-13.jpg\/image3000x3000.jpg?w=640&#038;ssl=1\" alt=\"Manuel Montiel mezcla abono natural hecho con esti\u00e9rcol de cabra en el pueblo de Ipasharrain, Colombia.\" title=\"Manuel Montiel mezcla abono natural hecho con esti\u00e9rcol de cabra en el pueblo de Ipasharrain, Colombia.\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00a9 FAO\/Felipe Rodriguez<\/p>\n\n\n\n<p>Manuel Montiel mezcla abono natural hecho con esti\u00e9rcol de cabra en el pueblo de Ipasharrain, Colombia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Viviendo una esperanza renovada<\/h2>\n\n\n\n<p>En la comunidad wayuu de Ipanama, a 40 minutos hacia el sur de Riohacha, la capital de La Guajira en Colombia, Sandra Medina, la l\u00edder elegida por su comunidad para construir un nuevo Centro Demostrativo Comunitario, da una c\u00e1lida bienvenida a un grupo de t\u00e9cnicos de la FAO, la mayor\u00eda de los cuales tambi\u00e9n son wayuu.<\/p>\n\n\n\n<p>Sandra, tambi\u00e9n maestra de la escuela local, conoce de cerca las dificultades que su gente, y lo ve a trav\u00e9s de sus propios alumnos muchos de los cuales a\u00fan asisten a clases con hambre. Ella misma experiment\u00f3 esa misma situaci\u00f3n cuando era ni\u00f1a, caminando cinco kil\u00f3metros de ida y vuelta a la escuela en aquella \u00e9poca, con el est\u00f3mago vac\u00edo. Ahora, a\u00f1os despu\u00e9s, ense\u00f1a en la escuela que fue finalmente construida dentro de su comunidad, con la esperanza de brindar un futuro mejor a las nuevas generaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSab\u00eda que ten\u00eda que irme para estudiar\u00bb, recuerda Sandra con nostalgia. \u00abVe\u00eda las necesidades de mi gente y sent\u00eda que deb\u00eda hacer algo por ellos. Siempre me promet\u00ed que regresar\u00eda y usar\u00eda lo aprendido para cambiar las cosas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed lo est\u00e1 haciendo. Ahora, junto a la FAO y su comunidad, trabaja para construir un futuro mejor. \u00abAntes guard\u00e1bamos semillas con ilusi\u00f3n\u201d, confiesa Sandra con tristeza, \u201cpero el cambio clim\u00e1tico nos ha robado la lluvia y la posibilidad de sembrar. Ahora, estamos construyendo algo nuevo, algo que nos devuelve la esperanza\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Las familias de Ipanama se organizan para preparar la tierra. Con ayuda de SCALA y los socios estrat\u00e9gicos del programa, instalan sistemas de riego, cavan hoyos para las semillas y enriquecen el suelo con abonos naturales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNunca antes hab\u00edamos usado la caprinaza (esti\u00e9rcol de cabra) as\u00ed\u00bb, explica Sandra. \u00ab<strong>Ten\u00edamos este recurso, pero no conoc\u00edamos su valor. Este conocimiento es vital para nuestra comunidad; nos ayuda a mantener el don de la siembra que nos dieron nuestros antepasados<\/strong>\u00ab.<\/p>\n\n\n\n<p>Los jardines de hierbas y los viveros de cultivos, reci\u00e9n instalados, son un reflejo de la esperanza renovada de Ipanama. Las peque\u00f1as plantas, cuidadosamente regadas y protegidas del sol por las mujeres de la comunidad, ya comienzan a brotar, anunciando una cosecha que alimentar\u00e1 a las familias y fortalecer\u00e1 sus lazos con la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSolo cultiv\u00e1bamos frijoles, ma\u00edz, ahuyama, a veces la patilla (sand\u00eda), como nuestros antepasados\u00bb, dice Sandra. \u00abAlbahaca, cilantro, berenjena, tomate, todo esto es nuevo para nosotros. Estamos tan ilusionados de aprender m\u00e1s\u00bb, dice mientras le sonr\u00ede a Mar\u00eda Alejandra Epiay\u00fa, la t\u00e9cnica de cocina wayuu de la FAO que est\u00e1 ayudando a la comunidad a aprovechar los productos para hacer recetas nuevas y saludables.<\/p>\n\n\n\n<p>La adopci\u00f3n por parte del pueblo wayuu de los cultivos reci\u00e9n introducidos demuestra el poder de la agrobiodiversidad en acci\u00f3n. Esta diversificaci\u00f3n no solo mejora su seguridad alimentaria al proporcionar un amortiguador contra las crisis clim\u00e1ticas, sino que tambi\u00e9n les permite mejorar su nutrici\u00f3n y bienestar econ\u00f3mico. Adem\u00e1s, refuerza su conexi\u00f3n con la tierra y su conocimiento ancestral, creando un sistema agroalimentario sostenible y resiliente frente a un clima cambiante.<\/p>\n\n\n\n<p>La comunidad espera impulsar su econom\u00eda, cultivar diferentes productos para el autoconsumo y comerciar con otros. Tambi\u00e9n est\u00e1n creando un banco de forraje para sus animales, que tambi\u00e9n han sufrido el duro clima.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSiempre dir\u00e9 y expresar\u00e9 mi gratitud por la intervenci\u00f3n de la FAO. Espero que as\u00ed como est\u00e1n aqu\u00ed en nuestro territorio, puedan llegar a m\u00e1s comunidades, ya que las necesidades y los efectos debidos al cambio clim\u00e1tico no solo se ven aqu\u00ed, sino en todos los espacios y territorios ancestrales\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de solo tres meses, sus esfuerzos han dado frutos, y la hect\u00e1rea de tierra previamente \u00e1rida, ahora est\u00e1 floreciendo con verde.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/global.unitednations.entermediadb.net\/assets\/mediadb\/services\/module\/asset\/downloads\/preset\/Collections\/Embargoed\/24-10-2024-FAO-Wayuu-Indigenous-02.jpg\/image3000x3000.jpg?w=640&#038;ssl=1\" alt=\"Un t\u00e9cnico de cocina de la ONU trabaja con una comunidad way\u00fau de La Guajira, Colombia, demostrando c\u00f3mo preparar nuevas recetas con los nuevos ingredientes que ahora pueden cultivar.\" title=\"Un t\u00e9cnico de cocina de la ONU trabaja con una comunidad way\u00fau de La Guajira, Colombia, demostrando c\u00f3mo preparar nuevas recetas con los nuevos ingredientes que ahora pueden cultivar.\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00a9 FAO\/Felipe Rodriguez<\/p>\n\n\n\n<p>Un t\u00e9cnico de cocina de la ONU trabaja con una comunidad way\u00fau de La Guajira, Colombia, demostrando c\u00f3mo preparar nuevas recetas con los nuevos ingredientes que ahora pueden cultivar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Colombia, acci\u00f3n clim\u00e1tica y agrobiodiversidad<\/h2>\n\n\n\n<p>Colombia, el tercer pa\u00eds m\u00e1s poblado de Am\u00e9rica Latina, cuenta con una rica biodiversidad, albergando cerca del 10 por ciento de las especies del planeta. El cambio clim\u00e1tico representa una amenaza significativa para sus fr\u00e1giles ecosistemas, exacerbando la degradaci\u00f3n de la tierra e impactando la calidad del agua y la producci\u00f3n agr\u00edcola. La agricultura, que empleaba al 15,8 por ciento de la poblaci\u00f3n en 2019, es particularmente vulnerable a los eventos inducidos por el clima como La Ni\u00f1a, caracterizada por ciclos de sequ\u00eda y lluvias intensas.<\/p>\n\n\n\n<p>Colombia ha demostrado su compromiso para abordar el cambio clim\u00e1tico a trav\u00e9s de ambiciosas metas de mitigaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n descritas en su Contribuci\u00f3n Determinada a Nivel Nacional (NDC) y Planes Nacionales de Adaptaci\u00f3n (NAP). Si bien contribuye solo con el 0,56 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, el pa\u00eds apunta a reducir sus emisiones en un 51% en comparaci\u00f3n con los niveles proyectados para 2030.&nbsp;<strong>El sector agr\u00edcola, responsable del 71,3% de las emisiones nacionales, desempe\u00f1ar\u00e1 un papel clave en el logro de este objetivo a trav\u00e9s de estrategias enfocadas en reducir las emisiones en la producci\u00f3n de cacao, arroz, caf\u00e9, plantaciones forestales y ganado<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de los esfuerzos de mitigaci\u00f3n, Colombia prioriza la adaptaci\u00f3n a trav\u00e9s de iniciativas como el programa SCALA, que se basa en esfuerzos previos como el&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.fao.org\/in-action\/naps\/en\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Programa NAP-Ag<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El programa SCALA en Colombia tambi\u00e9n est\u00e1 documentando y sistematizando activamente el conocimiento tradicional para la adaptaci\u00f3n al cambio clim\u00e1tico en varias regiones. Esta iniciativa de&nbsp;<em>\u00abPr\u00e1cticas y T\u00e9cnicas Territoriales Tradicionales\u00bb<\/em>&nbsp;tiene como objetivo capturar 15 de estas pr\u00e1cticas en diversas regiones como el Caribe, el Pac\u00edfico, los Andes, la Orinoquia y la Amazon\u00eda. El objetivo final es integrar este valioso conocimiento local en los planes de acci\u00f3n nacionales, asegurando que las estrategias de adaptaci\u00f3n al clima incorporen efectivamente la sabidur\u00eda y las pr\u00e1cticas de los pueblos ind\u00edgenas y las comunidades locales. El cultivo de frijoles guajiros por el pueblo wayuu es una de estas iniciativas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn 2023, entre 713 y 757 millones de personas sufrieron hambre, y unos 2.330 millones de personas, el 28,9 por ciento de la poblaci\u00f3n mundial, enfrentaron inseguridad alimentaria moderada o grave, lo que significa que pasaron un d\u00eda o m\u00e1s sin comer. Esta cifra se ha mantenido casi sin cambios en los \u00faltimos tres a\u00f1os, en parte debido al cambio clim\u00e1tico, que ha provocado eventos extremos cada vez m\u00e1s frecuentes y graves, que afectan la producci\u00f3n de alimentos y los medios de vida\u00bb, afirma Agust\u00edn Zimmermann, Representante de la FAO en Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEstamos comprometidos a contribuir a la alineaci\u00f3n de las agendas de biodiversidad y cambio clim\u00e1tico con las iniciativas de desarrollo rural y paz. A trav\u00e9s de proyectos concretos, nuestro objetivo es dotar a las comunidades de las capacidades para incorporar y aplicar una visi\u00f3n integral para los sistemas agroalimentarios\u00bb, explica.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las soluciones de los sistemas agroalimentarios son soluciones clim\u00e1ticas, de biodiversidad y de la tierra<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00abSin las soluciones que nos brinda la transformaci\u00f3n de nuestros sistemas agr\u00edcolas y alimentarios, simplemente no ser\u00e1 posible alcanzar las aspiraciones globales de biodiversidad y cambio clim\u00e1tico o, de hecho, las metas de neutralidad en la degradaci\u00f3n de la tierra que los pa\u00edses se han fijado\u00bb, explica Kaveh Zahedi, Director de la Oficina de Clima, Biodiversidad y Medio Ambiente de la FAO. \u00abNecesitamos asegurarnos de que el financiamiento fluya para ampliar las soluciones del sistema agroalimentario que pueden traer estos m\u00faltiples beneficios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Esta historia es parte de una serie de tres partes sobre soluciones clim\u00e1ticas, de biodiversidad y de la tierra en Colombia. Desde los paisajes \u00e1ridos de La Guajira, donde el programa SCALA de la FAO apoya la resiliencia clim\u00e1tica y la seguridad alimentaria, nos trasladamos hasta la selva amaz\u00f3nica, donde un proyecto del Fondo Verde para el Clima de la FAO lucha contra la deforestaci\u00f3n. Finalmente, exploraremos la costa del Pac\u00edfico, un lugar donde una iniciativa apoyada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial est\u00e1 trabajando para conservar la rica biodiversidad y al mismo tiempo contribuir a la b\u00fasqueda de la paz.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>news.un.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por\u00a0Laura Qui\u00f1ones Agrobiodiversidad y conocimiento ancestral para un futuro resiliente en Colombia:&nbsp;Esta legumbre extraordinaria, cultivada durante incontables generaciones y transmitida de familia en familia como una reliquia preciada, es mucho m\u00e1s que un simple sustento para los wayuu, cuya poblaci\u00f3n actual supera las 600.000 personas. 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