{"id":183078,"date":"2025-03-24T09:25:29","date_gmt":"2025-03-24T13:25:29","guid":{"rendered":"https:\/\/sportseco.com\/?p=183078"},"modified":"2025-03-24T09:25:33","modified_gmt":"2025-03-24T13:25:33","slug":"el-desierto-colombiano-que-detecta-los-susurros-del-universo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sportseco.com\/?p=183078","title":{"rendered":"El desierto colombiano que detecta los susurros del universo"},"content":{"rendered":"\n<p>Las galaxias, las estrellas y hasta los agujeros negros emiten ondas, como las que los humanos utilizamos para comunicarnos, con las que el universo nos ha enviado mensajes durante miles de millones de a\u00f1os. Para escucharlos se requiere no solo de alta tecnolog\u00eda sino adem\u00e1s de un profundo silencio, condici\u00f3n que en Colombia se puede hallar en el desierto de La Candelaria.<\/p>\n\n\n\n<p>A 7km de R\u00e1quira y 32km de Villa de Leyva, en donde la arena parece dormir bajo un cielo inmenso, se encuentra este rinc\u00f3n \u00e1rido de Boyac\u00e1, uno de los lugares m\u00e1s silenciosos en el espectro radioel\u00e9ctrico de Colombia. Este espectro es el rango de frecuencias en el que viajan las ondas que usamos para la radio, la televisi\u00f3n o el wifi; tambi\u00e9n transportan se\u00f1ales provenientes del espacio, tan lejanas que la \u00fanica forma de percibirlas es encontrando un lugar donde el ruido humano no las opaque.<\/p>\n\n\n\n<p>El desierto de La Candelaria tambi\u00e9n se conoce como el \u201cel desierto de las almas\u201d, ya que su lejan\u00eda de cualquier centro poblado lo hace propicio para el recogimiento espiritual. Por eso lleg\u00f3 hasta all\u00ed un grupo de investigadores buscadores del silencio, conformado por Johan Nicol\u00e1s Molina C\u00f3rdoba, del Observatorio Astron\u00f3mico Nacional (OAN), Charles Triana Ortiz, del Observatorio AstroExplor, y Juan Camilo Buitrago Casas, de la Universidad de California (Berkeley), quienes quer\u00edan comprobar que este territorio podr\u00eda no solo ser un espacio de reflexi\u00f3n, sino tambi\u00e9n un o\u00eddo para el universo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los investigadores instalaron una antena de radio \u2014similar a una antena parab\u00f3lica de televisi\u00f3n satelital\u2014 en una meseta rocosa con una vista despejada del horizonte, ideal para captar se\u00f1ales sin obstrucciones, con la que midieron el nivel de ruido de radiofrecuencia en la zona, con el objetivo de determinar si este desierto es lo suficientemente silencioso como para albergar un radiotelescopio. Un radiotelescopio es como un telescopio, pero en vez de ver el espacio, lo escucha. Mientras los telescopios \u00f3pticos captan la luz de los astros, los radiotelescopios detectan las ondas de radio, m\u00e1s amplias que las de la luz, que viajan por el universo durante millones de a\u00f1os trayendo consigo informaci\u00f3n sobre su origen y evoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El desierto de La Candelaria no es un desierto tradicional de dunas y arena infinita, se trata de un ecosistema semides\u00e9rtico, con suelos \u00e1ridos de tonos rojizos y formaciones rocosas erosionadas por el tiempo. Entre sus paisajes se encuentran peque\u00f1os arbustos espinosos, cactus y frailejones, adaptados a la escasez de agua. La fauna es discreta pero resistente: lagartos que se camuflan entre las piedras, aves rapaces que surcan el cielo y zorros que deambulan en la noche. Fue en este entorno silencioso, alejado de las luces y del bullicio urbano, en donde los investigadores realizaron sus mediciones.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un oasis de silencio en un mundo ruidoso<\/h3>\n\n\n\n<p>El espacio est\u00e1 lleno de voces ocultas, ya que el sonido no puede viajar en el vac\u00edo del espacio exterior. Ni gritos ni explosiones visibles, porque las frecuencias exceden las que puede captar el humano, sino se\u00f1ales de radio que nos llegan desde los rincones m\u00e1s lejanos del universo. Aunque son amplias (pueden tener longitudes de mm a km), estas se\u00f1ales son incre\u00edblemente d\u00e9biles y cualquier interferencia humana puede bloquearlas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los radiotelescopios m\u00e1s avanzados del mundo \u2014como el Very Large Array (VLA) en EE.UU., ALMA en Chile o el Square Kilometre Array (SKA) en Sud\u00e1frica y Australia\u2014 se construyen en lugares protegidos, donde las se\u00f1ales humanas est\u00e1n restringidas. En Colombia, en cambio, los \u00fanicos radiotelescopios, FiCoRi y PhARaON, est\u00e1n en Bogot\u00e1, una ciudad saturada de interferencias provenientes de antenas de telecomunicaciones, wifi, carros, f\u00e1bricas, y hasta de las obras del Metro. Intentar captar se\u00f1ales c\u00f3smicas all\u00ed es como tratar de escuchar una sinfon\u00eda en medio de una tormenta el\u00e9ctrica.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/periodico.unal.edu.co\/uploads\/2025\/marzo\/PeriodicoUNAL-200325-2-am.jpg?w=640&#038;ssl=1\" alt=\"Radiotelescopios del Observatorio Astron\u00f3mico Nacional. Foto: Mar\u00eda Fernanda Londo\u00f1o, Unimedios\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Radiotelescopios del Observatorio Astron\u00f3mico Nacional. Foto: Mar\u00eda Fernanda Londo\u00f1o, Unimedios<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/periodico.unal.edu.co\/uploads\/2025\/marzo\/PeriodicoUNAL-200325-3-am.jpg?w=640&#038;ssl=1\" alt=\"Con estos instrumentos se toman frecuencias de onda que vienen del espacio, de las galaxias, las estrellas, y hasta de los agujeros negros. Foto: Johan Nicol\u00e1s Molina C\u00f3rdoba del Observatorio Astron\u00f3mico Nacional (OAN)\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Con estos instrumentos se toman frecuencias de onda que vienen del espacio, de las galaxias, las estrellas, y hasta de los agujeros negros. Foto: Johan Nicol\u00e1s Molina C\u00f3rdoba del Observatorio Astron\u00f3mico Nacional (OAN)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Este estudio sugiere que el desierto de La Candelaria ofrecer\u00eda lo que Bogot\u00e1 no puede: un refugio de silencio electromagn\u00e9tico, ideal para la radioastronom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Para confirmar este hallazgo, los investigadores usaron una antena SDR (Software Defined Radio), un dispositivo que detecta se\u00f1ales de radio en un amplio rango de frecuencias (100 a 4.000MHz), pero para saber cu\u00e1n silencioso era el desierto necesitaban un punto de comparaci\u00f3n, y lo encontraron: Soacha, una ciudad en los l\u00edmites de Bogot\u00e1 con un alto nivel de contaminaci\u00f3n electromagn\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Las mediciones se realizaron durante varios d\u00edas para garantizar resultados precisos. En cada ubicaci\u00f3n, la antena SDR se orient\u00f3 en diferentes direcciones, realizando barridos de 360\u00b0 y registrando se\u00f1ales en intervalos de 10 minutos.<\/p>\n\n\n\n<p>En Soacha, la antena detect\u00f3 valores entre de -58,8 y -60dBm, es decir una gran cantidad de interferencias: picos de ruido provenientes de antenas de telecomunicaciones, se\u00f1ales de wifi y el constante murmullo de una ciudad hiperconectada. Era como intentar sintonizar una emisora de radio en una tormenta de est\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en el desierto la historia fue distinta. La antena encontr\u00f3 un vac\u00edo, una calma electromagn\u00e9tica inusual. El ruido de fondo era en promedio de -97dBm (a mayor n\u00famero mayor silencio), lo que indica que las se\u00f1ales artificiales eran m\u00ednimas. En otras palabras, el desierto de La Candelaria es un lugar en donde los ecos del universo se podr\u00edan escuchar sin interrupciones humanas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El regreso de un sue\u00f1o olvidado<\/h3>\n\n\n\n<p>Este descubrimiento no es del todo nuevo. En 2009 el proyecto GEM (Galactic Emission Map) realiz\u00f3 pruebas con radioantenas en el desierto de La Candelaria para cartografiar las emisiones en radiofrecuencia del cielo, pero la falta de financiamiento y la ausencia de una estrategia de largo plazo para la radioastronom\u00eda en Colombia hicieron que el proyecto se quedara en el olvido.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, con herramientas m\u00e1s avanzadas y un renovado inter\u00e9s en la exploraci\u00f3n astron\u00f3mica, el sue\u00f1o de convertir este desierto en un centro de radioastronom\u00eda podr\u00eda revivir.<\/p>\n\n\n\n<p>El universo nos ha estado enviando mensajes durante miles de millones de a\u00f1os, pero solo ahora tenemos la tecnolog\u00eda para escucharlos. La radioastronom\u00eda nos permite estudiar el Sol, detectando tormentas solares que pueden afectar las telecomunicaciones en la Tierra. Tambi\u00e9n nos ayuda a entender los agujeros negros, ya que estos emiten ondas de radio al interactuar con la materia. Adem\u00e1s, nos permite observar galaxias lejanas, captando la radiaci\u00f3n de hidr\u00f3geno neutro, esencial para reconstruir la historia del universo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el desierto de La Candelaria realmente es tan silencioso como indica este estudio, Colombia podr\u00eda tener su propio centro de exploraci\u00f3n c\u00f3smica, abri\u00e9ndole la puerta a investigaciones cient\u00edficas de clase mundial.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>periodico.unal.edu.co<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las galaxias, las estrellas y hasta los agujeros negros emiten ondas, como las que los humanos utilizamos para comunicarnos, con las que el universo nos ha enviado mensajes durante miles de millones de a\u00f1os. 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