{"id":188678,"date":"2025-07-02T17:25:00","date_gmt":"2025-07-02T21:25:00","guid":{"rendered":"https:\/\/sportseco.com\/?p=188678"},"modified":"2025-07-02T17:25:08","modified_gmt":"2025-07-02T21:25:08","slug":"cuando-los-jovenes-asesinan-hay-un-pais-que-los-deja-solos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sportseco.com\/?p=188678","title":{"rendered":"Cuando los j\u00f3venes asesinan hay un pa\u00eds que los deja solos"},"content":{"rendered":"\n<p>En Colombia las balas que matan tambi\u00e9n son s\u00edntomas. El homicidio juvenil, lejos de ser solo un dato en las cifras de criminalidad, es la expresi\u00f3n final de una serie de fracasos sociales, familiares, escolares y comunitarios, entre otros. Es la historia de vidas que se escriben entre la exclusi\u00f3n y la rabia.<\/p>\n\n\n\n<p><em>2 de julio de 2025<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Franklin Escobar C\u00f3rdoba | Psiquiatra forense y profesor titular de Psiquiatr\u00eda de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL)share<\/p>\n\n\n\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/periodico.unal.edu.co\/uploads\/2025\/julio\/PeriodicoUNAL-020725-1-am.jpg?w=640&#038;ssl=1\" alt=\"En un estudio con 83 ni\u00f1os y adolescentes homicidas se evidenci\u00f3 que el 90 % de ellos vivieron violencia intrafamiliar grave. Foto: archivo Unimedios. \"\/>En un estudio con 83 ni\u00f1os y adolescentes homicidas se evidenci\u00f3 que el 90 % de ellos vivieron violencia intrafamiliar grave. Foto: archivo Unimedios.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace unos a\u00f1os adelant\u00e9 una investigaci\u00f3n dura pero urgente: entender por qu\u00e9 algunos ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes llegan al punto de matar. All\u00ed se escucharon sus voces, se consultaron sus trayectorias y se identificaron los factores de riesgo para encontrar caminos de prevenci\u00f3n. Aunque el resultado fue una tesis doctoral que combina m\u00e9todos cuantitativos y cualitativos, el trabajo fue ante todo un grito de alerta que deber\u00edamos escuchar como pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En el estudio se analizaron 83 ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes recluidos por homicidio en centros de reeducaci\u00f3n de Bogot\u00e1, y se compararon con 83 j\u00f3venes no homicidas de la misma edad, sexo y estrato socioecon\u00f3mico, estudiantes de instituciones distritales. Se descubri\u00f3 algo que deber\u00eda quitarnos el sue\u00f1o: los asesinos juveniles casi nunca nacen, sino que en general se hacen. Y se desarrollan en hogares disfuncionales, en entornos violentos, en centros educativos que los expulsan, en calles donde se ense\u00f1a a sobrevivir con una navaja en el bolsillo, y en donde hay facilidad para el consumo de sustancias psicoactivas y disponibilidad de armas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque la mayor\u00eda de los adolescentes homicidas se forman en contextos sociales adversos, algunos presentan rasgos temperamentales severos que podr\u00edan relacionarse con factores gen\u00e9ticos o neurobiol\u00f3gicos. En estos casos, la intervenci\u00f3n temprana es clave, aunque los tratamientos disponibles a\u00fan enfrentan grandes retos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las condiciones que multiplican el riesgo de convertirse en homicida juvenil incluyen: tener padres ausentes, vivir en pobreza extrema, repetir cursos escolares, pertenecer a pandillas o bandas, usar armas cortopunzantes o de fuego, consumir alcohol o sustancias, y tener trastornos de conducta no tratados, algunas de las cuales se podr\u00edan evitar si como sociedad fu\u00e9ramos m\u00e1s protectores que punitivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los datos son contundentes: en m\u00e1s del 90% de los casos estudiados hab\u00eda historia de violencia intrafamiliar grave. Muchos de estos ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes hab\u00edan sido v\u00edctimas antes de ser victimarios. Otros ven\u00edan de familias en las que uno o ambos padres estaban presos o ausentes. Algunos presentaban marcas en el cuerpo: cicatrices, tatuajes, perforaciones. Marcas no solo f\u00edsicas, sino ps\u00edquicas. Marcas de una vida en la que el afecto fue escaso, y el respeto por la vida aprendido tarde, o nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se encontr\u00f3 un elemento que muchas veces se pasa por alto: la calle. Muchos de estos j\u00f3venes permanec\u00edan m\u00e1s tiempo afuera que en la casa, no porque prefirieran la esquina, sino porque la casa no les ofrec\u00eda nada mejor. En esos entornos, pertenecer a una pandilla o usar armas no solo da poder: da identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las organizaciones criminales instrumentalizan a estos j\u00f3venes. Aprovechando que los menores de edad tienen un r\u00e9gimen penal especial y son considerados como inimputables hasta los 14 a\u00f1os, muchos grupos armados y redes delictivas los reclutan deliberadamente para ejecutar homicidios, sabiendo que recibir\u00e1n sanciones m\u00e1s leves. Aunque la ley contempla medidas para evitar esta instrumentalizaci\u00f3n, en la pr\u00e1ctica la impunidad estructural y la falta de seguimiento pospenitenciario facilitan la reincidencia y perpet\u00faan el ciclo de violencia. No se trata solo de j\u00f3venes que delinquen por cuenta propia: muchos son entrenados, adoctrinados y utilizados como herramientas desechables del crimen organizado.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta instrumentalizaci\u00f3n \u2014que los convierte en v\u00edctimas y victimarios a la vez\u2014 exige un replanteamiento jur\u00eddico y \u00e9tico: \u00bfestamos haciendo lo suficiente para protegerlos de ser usados como ejecutores impunes de violencia ajena, o seguimos permitiendo que la ley sea aprovechada por los verdaderos responsables que permanecen en las sombras?<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">M\u00e1s prevenci\u00f3n que represi\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>Quienes piensan que la c\u00e1rcel es la soluci\u00f3n deber\u00edan conocer los resultados del estudio: muchos de estos ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes ya han pasado antes por centros de reeducaci\u00f3n. Reinciden porque nadie ha intervenido sobre lo que realmente los empuja al crimen; porque la c\u00e1rcel no repara la pobreza, el abandono ni los trastornos mentales, y adem\u00e1s el pa\u00eds sigue tratando al homicidio juvenil como un tema de polic\u00eda, cuando en realidad es un asunto de salud p\u00fablica, de pol\u00edtica educativa y de justicia social.<\/p>\n\n\n\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/periodico.unal.edu.co\/uploads\/2025\/julio\/PeriodicoUNAL-020725-2-am.jpg?w=640&#038;ssl=1\" alt=\"Muchos de los j\u00f3venes infractores por homicidio pasaron previamente por centros de reeducaci\u00f3n. Foto: archivo Unimedios.\"\/>Muchos de los j\u00f3venes infractores por homicidio pasaron previamente por centros de reeducaci\u00f3n. Foto: archivo Unimedios.<\/p>\n\n\n\n<p>En este estudio se utiliz\u00f3 la teor\u00eda general de la presi\u00f3n propuesta por el crimin\u00f3logo estadounidense Robert Agnew, quien explica muy bien este fen\u00f3meno: cuando una persona \u2014y m\u00e1s a\u00fan un joven\u2014 es sometida a presiones insoportables sin contar con recursos internos ni externos para enfrentarlas, la ira acumulada puede estallar en forma de violencia. No es una excusa, es una explicaci\u00f3n, y estas, bien usadas, salvan vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Agnew explica que las personas \u2014especialmente los j\u00f3venes\u2014 pueden recurrir al delito cuando enfrentan situaciones de alta presi\u00f3n emocional y no encuentran salidas adecuadas para manejarlas. Esa presi\u00f3n puede venir de tres fuentes principales: no lograr lo que desean (como estudiar o tener respeto), perder cosas importantes (como un ser querido o estabilidad familiar), y vivir experiencias negativas (como el maltrato o el rechazo). Estas tensiones generan emociones intensas como frustraci\u00f3n, rabia o desesperanza, y si el joven no tiene apoyo, habilidades emocionales o alternativas sanas, puede recurrir a la violencia como una forma de liberar esa presi\u00f3n o \u201cresolver\u201d sus problemas.<\/p>\n\n\n\n<p>No es que estos j\u00f3venes sean inocentes, algunos cometieron cr\u00edmenes graves, irreparables. Pero tambi\u00e9n es cierto que muchos fueron dejados solos en su camino hacia ese abismo. No hubo prevenci\u00f3n, no hubo escucha, no hubo red de apoyo. Si seguimos mirando para otro lado, otros ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes seguir\u00e1n cayendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como psiquiatra forense he escuchado muchas veces la misma historia contada con diferentes nombres. La de un joven que fue maltratado, expulsado del colegio, rechazado por su familia, expuesto al consumo de sustancias, a la violencia y a la indiferencia, hasta que un d\u00eda alguien le puso un arma en la mano, y no dud\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que se debe hacer es invertir en prevenci\u00f3n, no en represi\u00f3n; crear entornos protectores desde la primera infancia; reforzar la escuela como espacio de inclusi\u00f3n previniendo la deserci\u00f3n escolar y promoviendo el logro educativo; tratar con seriedad la salud mental de los ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes; reducir el acceso a armas y sustancias psicoactivas; acompa\u00f1ar a las familias que est\u00e1n al borde del colapso fortaleciendo su estructura y funcionalidad; formar a los docentes, a los jueces, a los cuidadores en lectura de riesgos, para que los j\u00f3venes tengan una raz\u00f3n para creer que su vida tiene valor; y desarrollar habilidades para la vida y estrategias no violentas de resoluci\u00f3n de conflictos. Porque cuando un joven asesina a un ser humano, no solo pierde la v\u00edctima, perdemos todos. Se elimina la posibilidad de haber hecho algo antes, y cada vez perdemos un poco m\u00e1s de humanidad.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Abordar el homicidio juvenil<\/h3>\n\n\n\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/periodico.unal.edu.co\/uploads\/2025\/julio\/PeriodicoUNAL-020725-3-am.jpg?w=640&#038;ssl=1\" alt=\"En Colombia la m\u00e1xima condena para un adolescente es de 8 a\u00f1os de medidas de privaci\u00f3n de la libertad. Foto: archivo Unimedios.\"\/>En Colombia la m\u00e1xima condena para un adolescente es de 8 a\u00f1os de medidas de privaci\u00f3n de la libertad. Foto: archivo Unimedios.<\/p>\n\n\n\n<p>Vale mencionar que en Estados Unidos cuando un menor de edad comete un homicidio es com\u00fan que se le realice una evaluaci\u00f3n psiqui\u00e1trica forense para determinar su nivel de madurez, salud mental, capacidad para comprender la ilegalidad de sus actos y autodeterminarse seg\u00fan esa comprensi\u00f3n, y adem\u00e1s su competencia mental para participar en un juicio. Esta evaluaci\u00f3n es clave para que un juez decida si el joven debe ser procesado en el sistema juvenil \u2014centrado en la rehabilitaci\u00f3n\u2014 o transferido al sistema penal de adultos, donde enfrentar\u00eda penas m\u00e1s severas.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s se analizan cuidadosamente factores como el diagn\u00f3stico de trastornos psiqui\u00e1tricos, la historia de trauma o abuso, el coeficiente intelectual y la comprensi\u00f3n de las consecuencias de sus actos. La decisi\u00f3n de juzgar a un ni\u00f1o, ni\u00f1a o adolescente como adulto es controversial, ya que puede implicar cadena perpetua sin libertad condicional, algo que ha sido objeto de debate constitucional en la Corte Suprema de EE.UU.<\/p>\n\n\n\n<p>En Colombia los ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes que cometen homicidio \u2014incluidos los llamados \u201csicarios\u201d\u2014 son juzgados bajo un sistema penal especial para adolescentes que reconoce su condici\u00f3n de personas en desarrollo. Este sistema est\u00e1 regulado principalmente por la Ley 1098 de 2006 (C\u00f3digo de Infancia y Adolescencia), que establece principios como la protecci\u00f3n integral, el inter\u00e9s superior del menor y el enfoque restaurativo, m\u00e1s que punitivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los adolescentes entre 14 y 18 a\u00f1os s\u00ed existe responsabilidad penal, pero las sanciones son diferentes a las de los adultos. En vez de prisi\u00f3n ordinaria pueden recibir medidas pedag\u00f3gicas, terap\u00e9uticas o sancionatorias, como la privaci\u00f3n de libertad en centros especializados, por un tiempo m\u00e1ximo de 8 a\u00f1os (en casos excepcionales como homicidio agravado o terrorismo). Ampliar ese periodo a 20 o 30 a\u00f1os requerir\u00eda una reforma constitucional que seguramente enfrentar\u00eda serios obst\u00e1culos jur\u00eddicos, ya que contravendr\u00eda tratados internacionales como la Convenci\u00f3n sobre los Derechos del Ni\u00f1o, ratificada por Colombia. La Corte ha reiterado que el castigo no puede sustituir el deber del Estado de educar, proteger y reintegrar al ni\u00f1o, ni\u00f1a y adolescente.<\/p>\n\n\n\n<p>Colombia tiene la obligaci\u00f3n \u00e9tica y social de abordar con seriedad, evidencia y compromiso el fen\u00f3meno del homicidio juvenil. Cada joven salvado del crimen tambi\u00e9n es una vida salvada, una familia reparada y una sociedad que se reconstruye desde la dignidad y la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>periodico.unal.edu.co<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Colombia las balas que matan tambi\u00e9n son s\u00edntomas. El homicidio juvenil, lejos de ser solo un dato en las cifras de criminalidad, es la expresi\u00f3n final de una serie de fracasos sociales, familiares, escolares y comunitarios, entre otros. Es la historia de vidas que se escriben entre la exclusi\u00f3n y la rabia. 2 de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":188679,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-188678","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ecologia"],"acf":[],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/sportseco.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/PeriodicoUNAL-020725-1-am.jpg?fit=1400%2C935&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sportseco.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/188678","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/sportseco.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sportseco.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sportseco.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sportseco.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=188678"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/sportseco.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/188678\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":188680,"href":"https:\/\/sportseco.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/188678\/revisions\/188680"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sportseco.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/188679"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sportseco.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=188678"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sportseco.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=188678"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sportseco.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=188678"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}