Restos de manzana deborados por unas hormigas

Depende de nosotros cambiar nuestras costumbres para que no desperdiciar alimentos se convierta en un modo de vida.

FOTO:Maria Teneva/Unsplash

Evitar la paradoja del hambre en un contexto de pérdida y desperdicio alimentario

En un mundo en el que el número de personas afectadas por el hambre ha aumentado lentamente desde 2014, y en el que cada día se pierden o desperdician toneladas y toneladas de alimentos, es fundamental reducir las pérdidas y el desperdicio.

A nivel global, aproximadamente el 13 % de los alimentos producidos se pierden entre la cosecha y la venta minorista. A ello se suma el hecho de que en torno al 17 % de la producción total de alimentos se desperdicia en los hogares, la restauración y el comercio al por menor).

El Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, con el tema «Reducir la pérdida y el desperdicio alimentario: actuar para transformar los sistemas alimentarios» brinda una oportunidad para hacer un llamamiento al sector público y privado para establecer prioridades y avanzar con la innovación para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos en pro de unos sistemas alimentarios más sostenibles.

personas recogiendo el fruto de un planeta Tierra al que rodean

Difunde con nosotros el mensaje

Visita la web de la FAO sobre el día internacionales, consulta su guía para conocer las medidas que podemos tomar para solventar la pérdida y desperdicio alimentarios, y difunde el mensaje a través de su material en lenguas. 

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¿Por qué es importante reducir la pérdida y desperdicio de alimentos?

Cuando se pierden o desperdician alimentos, todos los recursos que se utilizaron para su producción -como el agua, la tierra, la energía, la mano de obra y el capital- se desaprovechan. Además, la eliminación de los alimentos perdidos o desperdiciados en vertederos genera emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), lo que contribuye al cambio climático. La pérdida y el desperdicio de alimentos también pueden tener repercusiones negativas en la seguridad alimentaria y la disponibilidad de alimentos, y contribuir a aumentar el costo de la alimentación.

Nuestros sistemas alimentarios no pueden ser resilientes si no son sostenibles. De ahí la necesidad de centrarse en la adopción de enfoques integrados concebidos para la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos.

Es necesario adoptar medidas a escala mundial y local para aprovechar al máximo los alimentos que producimos. Para introducir este cambio transformador es fundamental incorporar tecnologías, soluciones innovadoras (en particular plataformas de comercio electrónico para la comercialización y sistemas de elaboración de alimentos replegables y móviles), nuevas formas de trabajar y buenas prácticas con miras a gestionar la calidad de los alimentos y reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos.

Cuando quedan siete años para alcanzar la meta 12.3 del Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 (ODS), es imperativo agilizar las medidas encaminadas a reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos.

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