No se explica con palabras lo que está logrando el Girona durante esta temporada. Iván Martín hizo explotar Montilivi en el último minuto del partido para sellar la victoria frente a un Atlético de Madrid que no levanta cabeza lejos de su casa.
Que las entradas se agoten a un mes de jugarse el partido hablaba muy bien del cartel que podían pronunciar Girona y Atlético de Madrid. Nadie se equivocó, el choque entre catalanes y madrileños fue un auténtico espectáculo de fútbol.
‘¡Esta acción puede costar el partido!’, susurró algún aficionado con la acción clarísima de Dovbyk a los 40 segundos. Valery, que pareció escucharlo a pesar de estar rodeado por casi 14.000 presentes, se encargó de guardar la segunda tras un magnífico pase de Pablo Torre. El recorte sobre Witsel acabó con Oblak recogiendo el balón de la red (2’).
Poco más tardó Simeone en rectificar la posición de Riquelme, que partió desde el carril diestro. Llorente ocupó su posición y el Atleti mejoró, avisando y convirtiendo el choque en un ir y venir de golpes. En uno de esos, y tras el precedente de Hermoso, llegó la réplica para los rojiblancos en un gol que ni Morata parecía celebrar con mucha efusividad a la par que el asistente levantó la bandera. Con el VAR haciéndose de rogar y el banquillo de los visitantes negando la posición antirreglamentaria, llegó la confirmación del tanto (14’).
Vuelta a empezar, el cuadro gerundense no lastró su condición de dominante con el esférico, algo que no pareció incomodar a los que vistieron de verde para la cita. Savinho empezó a aparecer cerca de las líneas de cal y comprometió en varias ocasiones a Samu Lino hasta que llegó una nueva alegría local. El error garrafal de Koke permitió a Iván Martín ceder el balón a Dovbyk, que falló. Por ahí apareció el brasileño, que volvió a poner por delante a los de Míchel (26’).

La euforia que se vivió sobre el feudo ‘gironí’ dio empuje a Yan Couto, que empezó a jugar como en el patio del colegio, incluso con la oportunidad de ampliar la ventaja. Con el intercambio de golpes de nuevo en marcha, Griezmann pidió una mano de Eric Garcia dentro del área, pero Hernández Hernández no pareció ver nada punible. Aprovechó entonces el balón para entrar en escena y dar paso al guante de Aleix Garcia desde el saque de esquina. Dovbyk fue quien peinó el caramelo y Blind el responsable de empujar el tercero para los ‘blanc i-vermells’ (39). Nadie se explicó lo que estaba sucediendo en la provincia catalana.
Pero qué poco necesitaron los colchoneros para volver a poner el miedo en el cuerpo. Morata se negó a dejar el papel de protagonista y el descontrol del juego permitió al madrileño volver a servir a los suyos tras el pase de De Paul (44’). El ariete cuajó una magnífica finalización y aún tuvo tiempo de celebrar el tercero segundos más tarde. Esta vez, fue el VAR quien corrigió al asistente para anular el tercero y mandar a los 22 protagonistas al descanso.
Radicalmente cambió el inicio del segundo tiempo respecto al primero. El asedio del Atlético dio oportunidades manifiestas a Morata, Griezmann y Llorente. Los ‘uy’ y las manos de Gazzaniga se convirtieron en el epicentro del baile, dejando como único dominador a los del técnico argentino.
Y es que, cuando el río suena… Morata llega. Otra definición perfecta coronó al delantero en dirección al hat-trick tras otra asistencia de De Paul (54’). Empezó así un nuevo partido, dando pie a un nuevo cruce de tanteos y a los primeros cambios.
Con las fuerzas disminuyendo, decayeron también las acciones claras. El respeto de ambos sobre el verde priorizó el cierre de espacios, por delante de los ataques descabellados que se produjeron durante la primera hora de choque. Los balones aéreos abrieron paso durante los últimos minutos, poniendo en especial compromiso a los de Míchel, que empezaron a albergar menos fueye.
El destino, sin embargo, se la tenía guardada a un equipo que, pase lo que pase, hará historia por la temporada que están dejando a su paso. También lo hizo la maravilla de Iván Martín antes de que sonara la campana alzando el balón sin escrúpulos por encima de Oblak entre una decena de piernas. Montilivi enloqueció a la par que el colegiado dictaminó el fin del partido para dar tres puntos más al Girona, que se pone a diez de un Atlético de Madrid que acumula cuatro partidos consecutivos cayendo derrotados lejos de la capital.
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