En un paso innovador hacia la sostenibilidad y la reducción de residuos plásticos, surge un ingenioso envase de jabón sólido con forma de aguacate, diseñado para almacenar y dispensar champú líquido como una solución eficaz para reemplazar el plástico de un solo uso. El producto es el resultado de un año de investigación y está hecho a base de la saponificación de aceites vegetales con la cera de abeja como uno de sus aditivos.
Vanessa María Martínez Angulo | Periodista Unimedios Sede Tumaco
Impresión 3D de prototipo para molde del jabón. Fuente: Óscar Romero y María Camila Acuña, egresados de la Especialización en Diseño y Desarrollo de Producto de la UNAL Sede Bogotá.
Este revolucionario contenedor introduce el concepto de ecoeficiencia en el ciclo de vida del producto, es decir que está diseñado teniendo en cuenta la eficiencia en el uso de recursos y la minimización de impactos ambientales durante todas las etapas de su vida útil. En términos sencillos, se busca hacer las cosas de manera inteligente para usar menos recursos y causar menos problemas al medioambiente.
Precisamente con el propósito de afrontar el desafío de los residuos plásticos y como respuesta a la prohibición del uso de plástico de un solo uso, María Camila Acuña Olmos, diseñadora industrial, y Óscar Andrés Romero Roa, ingeniero químico, ambos graduados de la Especialización en Diseño y Desarrollo de Producto de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), crearon una solución innovadora para la industria del cuidado personal.
Su enfoque se centra en la reducción de la contaminación plástica, la disminución de la acumulación de residuos sólidos y la mitigación de los impactos negativos en los ecosistemas y la salud humana. Lo más destacado de esta propuesta es su diseño inteligente que les permite a los consumidores ver la cantidad actual de líquido restante antes de que el envase llegue al final de su vida útil. Con una apariencia translúcida, este contenedor les permite a los usuarios monitorear efectivamente el consumo del champú.
El jabón contenedor se desgasta a medida que los usuarios se enjabonan y exfolia su piel, proporcionando una indicación visual clara del progreso del producto. Con un cambio de color en las paredes para indicar el desgaste del jabón, los usuarios pueden conocer cuántos usos les quedan aproximadamente.
Evaluación de dureza Shore A en jabones de Natura y material alterno para fabricación. Fuente: Óscar Romero y María Camila Acuña, egresados de la Especialización en Diseño y Desarrollo de Producto de la UNAL Sede Bogotá.
La creación de Bicuna
El producto es el resultado de un año de investigación y está hecho a base de la saponificación de aceites vegetales con la cera de abeja como uno de sus aditivos. Esto hace referencia a un proceso químico mediante el cual los aceites vegetales, ricos en ácidos grasos, se combinan con una solución alcalina, comúnmente hidróxido de sodio o potasio, para producir jabón.
En este caso, la inclusión de cera de abeja añade propiedades especiales al producto final, ya que se destaca por sus propiedades hidratantes y su contribución a la dureza del jabón, y juega un papel crucial en la fabricación de estos innovadores envases.
Este aditivo es conocido además porque ayuda a retener la humedad en la piel, forma una capa protectora que actúa como barrera contra las agresiones ambientales, tiene propiedades antibacterianas y antifúngicas leves, lo que puede ayudar a prevenir infecciones en la piel.
“Lo trabajamos con varios tipos de dureza shore (se refiere a la resistencia mecánica del jabón) y con una simbología de color que indica en qué parte se está desgastando de más. Este producto tiene 15 usos equivalentes a un mes de uso” menciona la investigadora Vicuña.
Con Bicuna, el equipo detrás de esta innovación busca demostrar que es posible generar sostenibilidad desde el diseño inicial de un producto, impulsando un cambio significativo en la industria cosmética hacia prácticas más amigables con el medioambiente. El ingeniero Romero resume su enfoque con una frase clara: “quisimos mostrar que se podía llegar a un producto que genere sostenibilidad, es decir que los residuos de un producto entrarán a formar parte de otro producto y así no hay desperdicios”.
“Este enfoque va más allá de fabricar productos; implica un compromiso con la gestión eficiente de los recursos y la reducción de impactos ambientales. La idea fundamental es cerrar el ciclo de vida de los productos, asegurándose de que los materiales reciclados o reutilizados se integren de manera efectiva en la producción de nuevos artículos”.
Su mushroom packaging es un tipo de material de embalaje sostenible y biodegradable, es una solución de empaque hecha a partir de cáñamo y micelio por Ecovative, poseen una elevada capacidad de protección y una vez utilizados se pueden usar como abono en el jardín.
En sus palabras, el objetivo era demostrar que es posible crear un producto de manera que los residuos de un artículo se convierten en materia prima para otro, evitando así cualquier desperdicio.
Este producto está dirigido a las empresas con pensamiento sostenible y que tengan investigación y desarrollo medioambiental, en este caso puntual que sean empresas cosméticas porque nos dimos cuenta que es el mercado que más productos plásticos genera y que no tienen un cierre de ciclo apropiado.
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