
© PMA/ Gustavo Vera Los equipos de rescate observan cómo se retiran los escombros de un edificio derrumbado en Caracas, Venezuela.
Por Laura Quinones
Una primera estimación de la ONU calcula los daños físicos directos en viviendas e infraestructura tras los sismos del 24 de junio. Mientras continúan las evaluaciones, miles de personas permanecen en campamentos de transición, con necesidades de agua, saneamiento, salud y protección.
Los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio causaron daños físicos directos estimados en 37.000 millones de dólares en viviendas e infraestructura, según una primera evaluación de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres.
La cifra ofrece una primera medida de la destrucción causada por los dos sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, que ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia en la región centro-norte del país.
La estimación incluye unos 24.000 millones de dólares en daños a edificaciones —viviendas, comercios, escuelas, hospitales e instalaciones públicas— y otros 13.000 millones en infraestructura. Dentro de este último rubro, las mayores pérdidas se concentran en las telecomunicaciones, con unos 5.000 millones de dólares, seguidas de la energía y las carreteras.
El cálculo se basa en modelos de riesgo y no pretende sustituir las inspecciones sobre el terreno. Tampoco incluye las pérdidas por la interrupción de servicios y actividades económicas, los costos de la respuesta de emergencia, los efectos sobre las cadenas de suministro ni la reconstrucción. El impacto económico total, por tanto, podría ser aún mayor.

Sin saber cuándo podrán volver
Pero la escala del desastre no se mide solo en cifras.
En La Guaira, el estado más afectado, algunas personas siguen durmiendo fuera de viviendas dañadas o en espacios públicos, por temor a nuevos derrumbes o para proteger sus pertenencias. Según las autoridades, hay 46 espacios de alojamiento temporal operativos que acogen a más de 11.500 personas afectadas.
Entre ellas están Esther Vilera y Reinalis Esteves, vecinas y amigas desde niñas. Antes del terremoto compartían el mismo barrio; ahora comparten una tienda de campaña en el estadio César Nieves, uno de los espacios habilitados para las familias que no pueden regresar a sus casas.
“Gracias a Dios, ahorita nos han ayudado mucho de muchos países. Muchos estados también han venido con ayuda y con eso es que estamos sobreviviendo, comiendo y todo eso, porque ya muchas personas quedaron sin hogares, no tienen en dónde vivir”, dice Esther.
Las dos jóvenes aseguran que sus viviendas no se derrumbaron, pero quedaron agrietadas. Regresar no es una opción mientras no sepan si las estructuras resistirían otra sacudida.
“Hay casas que pueden estar bien, pero las de al lado están agrietadas. Uno no puede ir a su casa con el miedo de que se le pueda caer la otra”, explica Esther. “Por eso estamos quedándonos aquí, esperando a ver qué nos dicen: si nos van a refugiar en otro sitio, si nos dejan aquí o si van a inspeccionar las casas para saber si podemos regresar”.
Vivir al aire libre
El estadio César Nieves se ha convertido en un lugar para dormir, recibir alimentos y buscar atención mientras las familias esperan una decisión sobre sus viviendas. Allí se habilitan zonas de sombra, carpas y espacios para los servicios humanitarios.
Persisten necesidades de agua segura, saneamiento, alimentos, atención médica, protección y apoyo psicológico. Los equipos advierten que la falta de duchas, los problemas de gestión de residuos y las dificultades para acceder a agua potable pueden aumentar los riesgos para la salud, especialmente donde muchas familias comparten instalaciones.
Para Reinalis, esos riesgos se sienten todos los días.
“Vivir en la calle no es lo mismo que estar en tu casa. Aquí nos pican los mosquitos; mira este morado. A los bebés también. Tengo a mi primito, que lo pican en todo el cuerpo”, cuenta la adolescente de 15 años.
Una planta portátil de tratamiento de agua ya llegó a Maiquetía y otra está en camino para reforzar el abastecimiento. La ONU y sus socios prestan servicios de salud, alimentos, agua, saneamiento, protección y apoyo psicosocial en tres espacios de alojamiento temporal de La Guaira: el Polideportivo José María Vargas y los estadios César Nieves y Playa Grande.
Mientras continúan las evaluaciones de las viviendas, Esther y Reinalis esperan saber si podrán regresar al barrio donde crecieron juntas o si el estadio seguirá siendo, por ahora, su única casa.
La respuesta de la ONU en cifras
- Rescate: 63 equipos internacionales de búsqueda y rescate, enviados por 28 países, con 2.235 especialistas y 175 perros, siguen desplegados en las zonas más afectadas. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura entregó 1.300 herramientas de rescate a Protección Civil en La Guaira.
- Financiación: La ONU liberó fondos de emergencia y activó el Fondo Humanitario de Venezuela. Estados Unidos, Alemania, la República de Corea, Noruega, la Unión Europea, Australia, Suiza, Suecia, Dinamarca y el Banco Interamericano de Desarrollo han anunciado aportes para la respuesta. La Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) también han lanzado llamamientos para reforzar la salud, la alimentación, la logística y la protección.
- Salud: La OPS y la Organización Mundial de la Salud han evaluado al menos 10 centros de salud en La Guaira y el Distrito Capital, y movilizado 6,2 toneladas de suministros médicos, incluidos medicamentos, material de trauma y equipos de protección.
- Alimentos: El PMA ha llegado a 6.640 personas con comidas calientes y raciones listas para consumir en La Guaira. Cada ración individual cubre las necesidades de una persona durante tres días.
- Alojamiento y protección: Hay 46 espacios de alojamiento temporal operativos que acogen a más de 11.500 personas. La Organización Internacional para las Migraciones coordina su gestión y la ampliación de servicios; ACNUR apoya la protección, el asesoramiento legal, la reunificación familiar y el registro de necesidades.
- Atención multisectorial: La ONU y sus socios concentran servicios de salud, alimentos, agua, saneamiento, protección y apoyo psicosocial en los espacios de transición de La Guaira: el Polideportivo José María Vargas y los estadios César Nieves y Playa Grande. En el Polideportivo Vargas se instalaron 150 literas, mientras en César Nieves avanza la instalación de carpas y servicios para las familias desplazadas.
news.un.org
