Pese a su vigorosa reacción en el segundo tiempo, cuando empató 2-2 el partido que perdía 2-0, Junior quedó eliminado de la Copa Sudamericana al perder 4-3 ante América en definición por tiros desde el punto blanco.
Steven ‘Tití’ Rodríguez, un especialista desde los doce pasos, y Guillermo Paiva, la gran figura de los ‘Tiburones’ y el motor que impulsó la igualdad creando jugadas y anotando dos goles, no superaron los guantes de Jorge Soto en la tanda de penales.
Solo Luis ‘Cariaco’ González, Jordan Barrera y Javier Báez acertaron en sus cobros.
Mele frustró un intento de Cristian Barrios de patear al estilo Panenka, pero Juan Fernando Quintero, Holgado, Soto y Carrascal sí inflaron la red y sellaron la clasificación.
La etapa inicial fue desastrosa para Junior. En los primeros 15 minutos estuvo encerrado en su área por un América que presionaba y bloqueaba los caminos ante unos mediocampistas rojiblancos erráticos y sin movilidad.
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Didier Moreno y Jhon Vélez mostraban sus graves limitantes técnicas, eran imprecisos y no brindaban buena salida, tampoco Cuenú ni los laterales, solo Báez trataba de sorprender con unos pelotazos que la mayoría de las veces no hallaron feliz destino.
No se tenía el balón, se veía jugar al adversario. Los escarlatas entraron más decididos, con una idea más clara, dominando y proponiendo ofensivamente, bajo la batuta de Rafael Carrascal, Juan Fernando Quintero y Duván Vergara.
En medio de ese panorama, surgió un penalti de VAR en el que Quintero tuvo la posibilidad de poner en ventaja a los ‘Diablos Rojos’, pero se encontró con la mano milagrosa de Mele, que ahogó el grito de gol.
La afición se entusiasmó y parecía que Junior podía despertar, pero siguió la imprecisión y falta de calma e inteligencia para elaborar jugadas y poner en riesgo el arco contrario.
América se mantuvo fiel a su libreto y consiguió en la recta final del primer tiempo, aprovechando la timidez, tibieza y nerviosismo del local, anotó dos goles a través Jan Lucumí y Duván Vergara.
Totalmente justo por la pobreza futbolística de los rojiblancos y el mejor accionar del equipo visitante.
Pero las cosas cambiaron en la segunda parte de cabo a rabo. Junior salió con la actitud, energía y carácter con la que debió empezar el partido y se llevó por delante al América, que sintió el desgaste de la etapa inicial y ya no se movía en cercanías de la portería de Mele.
La aparición de Paiva en lugar de Vélez potenció el ataque, le dio calidad. Desde el primer minuto le puso un pase-gol a Bacca, quien anotó, pero su festejo fue en vano porque el VAR anuló la acción por un microscópico fuera de lugar.
Con la salida del volante de marca, Yimmi Chará pasó a jugar de volante de marca y le dio mejor trato al balón que Jhon Vélez y mejores posibilidades ofensivas.
El delantero paraguayo no se quedó quieto y anotó los dos goles en medio del huracán en que se convirtió Junior. Un zapatazo abajo y un cabezazo sirvieron para que el guaraní celebrara los goles del empate, parecía que Junior se iba de largo. El mismo Paiva, de cabeza, contó con una oportunidad para gritar el tercero, pero no fue certero en su frentazo.
El tiempo transcurrió, los dos equipos, en los últimos minutos, terminaron firmando el empate que condujo a los penales, donde el arquero Jorge Soto fue figura y sus compañeros más efectivos. Otra cosa hubiera sido para Junior si no se regala el primer tiempo.
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