SEATTLE — Su página de estadísticas podría sugerir que Randy Arozarena tuvo un comienzo tranquilo en la temporada del 2025 durante el fin de semana inaugural, pero todo lo que hizo en la primera serie de los Marineros fue increíblemente ruidoso.

Además de conectar un jonrón para empatar el juego en el octavo episodio de la dramática remontada del Día Inaugural de Seattle, el cubano Arozarena le dio a la bola tan fuerte como cualquiera en las Grandes Ligas, aunque no tuvo los resultados para demostrarlo.

Hasta el lunes, cuando emboscó el primer lanzamiento que vio para dar un jonrón solitario de 389 pies que cayó en el bullpen de visitantes, y sobre todo, fue lo suficientemente potente para superar la pesada capa marina del aire de Seattle.

La manera en que se desarrollaron sus primeros cinco partidos plantea la pregunta de cómo el cañonero, quien jugó la mayor parte de su carrera bajo techo en el Tropicana Field, se está adaptando al T-Mobile Park, que produce los factores de parque más extremos del deporte… y no precisamente a favor de los bateadores.

“Siempre voy a batear e intento darle a esa pelota lo más fuerte que puedo”, dijo recientemente Arozarena, quien bateó de 3-0 el martes con una base por bolas y una anotada en una derrota de Seattle ante Detroit. “A veces, el estadio puede jugar en tu contra, pero… no importa si juegas aquí o en cualquier otro lugar, simplemente voy con el mismo enfoque sin importar dónde esté jugando”.

Antes del lunes, Arozarena tenía de 11-0 al margen del cuadrangular del Día Inaugural, con cuatro ponches y tres bases por bolas, pero los otros siete outs fueron todos con conexiones bien fuertes.

El ejemplo más evidente fue el elevado al jardín central el domingo que se quedó corto por el punto más profundo del parque, una línea a 105.4 millas por hora que fue frenada por 28 pies. La capa marina esencialmente le robó un bambinazo de dos carreras, aunque resultó intrascendente, dado que el dominicano Julio Rodríguez conectó un descomunal batazo de 438 pies para impulsar a los Marineros a una victoria por 2-1.

“Por la forma en que hice contacto con la bola, cualquier otro día, creo que hubiera salido”, siguió Arozarena. “Pero obviamente tienes que prestar atención a lo que está pasando ese día. Pero bueno, el viento realmente no ayudó mucho”.

Igual de doloroso, aunque no relacionado con el estadio, fue la línea de 105.8 mph que Arozarena conectó el sábado y que el segunda base de los Atléticos, Max Muncy, atrapó de gran forma. Debido a su colocación, posicionado justo a la derecha de la almohadilla, Muncy pudo completar el doble-play al tocar la segunda antes de que Rodríguez regresara. Si la bola hubiese pasado hit, tanto Rodríguez como el también dominicano Víctor Robles – quien estaba en la tercera base – habrían anotado.

Eso ocurrió en el primer capítulo, por lo que aún quedaba mucho juego por delante, pero el doble-play evaporó el impulso de los Marineros en una eventual derrota por 4-2.HR de 424 pies de Randy Arozarena   

HR de 424 pies de Randy Arozarena   

Muncy también atrapó una línea a 112.3 mph de Arozarena el jueves, que ha sido su bola bateada más dura hasta el momento, y más fuerte que cualquier pelota que bateó la temporada pasada, hit o out. Durante el fin de semana, seis de sus ocho batazos fueron considerados “duros” (95 mph o más), pero sólo el cuadrangular del Día Inaugural le permitió embasarse.

Este tipo de cosas se equilibran rápidamente, lo que significa que Arozarena no mantendrá una tasa de batazos duros del 75%, pero muchos de estos batazos comenzarán a caer de hit.

“Está en un muy buen lugar en este momento”, acotó Rodríguez. “Vamos a ver mucho de él este año. Estoy emocionado de seguir viéndolo”.

El estadio de los Marineros puede ser mentalmente agotador para los bateadores en esta época del año, especialmente para los recién llegados, una categoría en la que Arozarena encaja perfectamente dado que no llegó a Seattle hasta la Fecha Límite de Cambios del año pasado.

Obviamente, septiembre también produce temperaturas más frías, pero la capa marina es mucho más sostenida desde marzo/abril hasta mayo, y a veces más. Pero Arozarena afirma que no le está afectando, y también está haciendo sentir su presencia más allá del boxscore.Marineros remontan en la 8va

Marineros remontan en la 8va

El bambinazo del primer juego de la campaña fue obviamente vital para la victoria de Seattle, pero también lo fue su enfática reacción antes de trotar las bases, que resultó ser contagiosa, ya que el dominicano Jorge Polanco siguió con un cuadrangular de dos carreras que puso adelante a los Marineros.

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“Cuando llega ese momento, [cuando] sabes que es la hora de encender a todos, simplemente sucede naturalmente”, relató Arozarena. “Me gusta hacerlo y también me gusta cuando lo hacen los otros muchachos. Si mis compañeros de equipo ven eso, tal vez estamos abajo, lo que sea, mostrar algo de empuje, de emoción como eso, es algo bueno”.

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