Bruselas, 5 nov (EFE).- Los estados miembro de la Unión Europea (UE) han acordado reducir sus emisiones de CO2 en un 90 % para 2040 respecto a 1990, con una meta intermedia de rebaja de entre el 66,25 y el 72,5 % a 2035. El pacto se ha logrado tras introducir medidas que flexibilizan la consecución de los objetivos que, además, serán revisables.
Tras casi 24 horas de negociaciones, los ministros de Medio Ambiente de los estados de la UE han ratificado lo propuesto por la Comisión con un acuerdo que se alcanzó por mayoría cualificada, los votos en contra de Eslovaquia, Hungría, Polonia y República Checa y las abstenciones de Bulgaria y Bélgica, según las posiciones expresadas en la sesión pública del Consejo.
La Comisión ha acogido con satisfacción el acuerdo, al que considera una nueva y ambiciosa contribución determinada a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés), pese a que ha alcanzado en el tiempo de descuento y a cinco días de la inaguración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de Belém (Brasil), COP30.
Afectará al marco legal
El bloque comunitario, que debía haber entregado antes a la ONU su NDC actualizada diez años del Acuerdo de París de 2015, se comprometerá a reducir sus emisones en 2035 respecto a 1990 entre el 66,25 y el 72,5 %, rango que en el extremo alto se alinea con la reducción del 90 % para 2040, que será obligatoria por ley.
El texto definitivo tendrá que negociarse aún con el Parlamento Europeo, idealmente antes de que acabe el año.
Fijar objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para 2035 y 2040 es un nuevo hito entre la reducción del 55 % comprometida para 2030 y la neutralidad climática que la UE ha prometido alcanzar en 2050.
Representa además el marco legal sobre el que se irán construyendo normas para alcanzar ese objetivo, que afectarán a todos los sectores económicos, desde la industria el transporte hasta la agricultura o la producción de energía.
«El objetivo está en línea con la ciencia», tiene el apoyo de países que representan a más del 80 % de la población de la UE y aporta «orientaciones a la industria», dijo el ministro de Clima de Dinamarca, Lars Aagaard, cuyo país ejerce la presidencia rotatoria del Consejo de la UE.
Para la Comisión, con el acuerdo la UE está enviando una señal firme y unida a la comunidad mundial de que sigue firmemente comprometida con el logro de los objetivos del Acuerdo de París.
Flexibilidades y revisión
Las flexibilidades acordadas por los ministros incluyen la posibilidad de completar un 5 % del recorte comprando derechos de emisión a terceros países, con la posibilidad de aumentarlo otro 5 % adicional, si bien no está definido si se acabarían utilizando fondos europeos para financiar esas compras.
España había señalado que el 90 % suponía una «línea roja» y pedía limitar los créditos internacionales al equivalente del 3 % de las emisiones netas de la UE en 1990 propuesto inicialmente por la Comisión Europea.
De ejecutarse plantamente la posiblidad de sustituir la reducción de emisiones correspondiente a cada país por la compra de reducciones llevadas a cabo en terceros países, planteada por Italia, conllevaría que el esfuerzo de reducción real se quede en el 80 %, es decir, alejada del mínimo del 90 % de reducción neta doméstica que cree necesario el consejo de expertos independientes que asesora a la Comisión Europea en las políticas climáticas.
Los créditos podrán utilizarse a partir de 2036 y, como proyecto «piloto» entre 2031 y 2035.
También pactaron revisar el objetivo general cada cinco años, en función de los avances científicos y tecnológicos.
Sumideros de carbono
Además, para contentar a Polonia, los Veintisiete acordaron retrasar un año, hasta 2028, la entrada en funcionamiento del sistema de comercio de emisiones ETS 2, diseñado para poner un precio al CO2 del transporte rodado y los sistemas de calefacción de los edificios.
La meta acordada por los Veintisiete también tendrá en cuenta la evolución de los llamados «sumideros de carbono», de forma que si los bosques, praderas o humedales absorben menos CO2 de lo proyectado, en parte por el avance de las temperaturas y la escasez de lluvia, no se obligará a los países a compensar ese déficit en otros sectores económicos.
Se trata de una exigencia que acordaron los jefes de Estado y de Gobierno de los países de la UE en la cumbre europea celebrada a finales del pasado octubre, un debate necesario para desbloquear las negociaciones a nivel ministerial.
Reacciones
«No es un texto perfecto, pero es muy bueno», según la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, que ha destacado que lo importante es haber logrado un objetivo vinculante de reducción de emissiones alienado con la ciencia.
Se trata de «un gran avance» que refleja «el liderazgo» y «la unidad de Europa» de cara a la cita de Brasil, según la ministra, quien también ha subrayado la «máxima ambición» que ha mostrado España durante la negociación y que también se mantendrá de cara a los siguientes pasos en la aplicación de los objetivos.
Por su parte, el comisario de Acción Climática, Wopke Hoekstra, ha restado importancia al que las reducciones se puedan hacer mediante la compra de derechos de carbono porque, ha subrayado, lo que importa es reducir las emisiones «no dónde» las reducimos, es «física».
El neerlandés ha asegurado asegurado que se ha llegado a «un acuerdo pragmático, ambicioso, con velocidad y flexibilidad» y que las políticas climáticas deben ir «de la mano» con conceptos como la «competitividad», la «previsibilidad» y la «independencia».
«Sobre el papel, puede no sonar mal, pero en la práctica, la dependencia de compensaciones internacionales de hasta un 5 % y la inclusión de un «freno de emergencia» para los sumideros de carbono podrían reducir el objetivo doméstico real a menos del 85 %», ha advertido WWF.
La UE «lleva años dando marcha atrás en las políticas verdes. Hubo un tiempo en que asumió el liderazgo global en la lucha contra el cambio climático y, sin embargo, ahora sólo vemos retrocesos y cesiones ante el trumpismo negacionista más reaccionario», ha lamentado el coordinador federal de Alianza Verde, Juantxo López de Uralde.
«Esto no sólo es bochornoso, sino algo de lo que difícilmente nos podremos recuperar. No actuar tiene consecuencias y cada retroceso supone un coste brutal», ha añadido.
Antecedentes
La Ley Europea del Clima, en vigor desde julio de 2021, ancla legalmente el compromiso de la UE con la neutralidad climática a 2050 y con la reducción de las emisiones netas de gases de efecto invernadero en al menos un 55 % de aquí a 2030, en comparación con los niveles de 1990.
En virtud de dicha ley, se exigió a la UE que estableciera un objetivo climático intermedio para 2040 a fin de guiar el camino hacia la neutralidad climática. Esta propuesta tuvo que presentarse en un plazo de seis meses a partir de la celebración del primer balance mundial del Acuerdo de París alcanzado en diciembre de 2023. La propuesta de la Comisión, presentada en julio de 2025, se negoci con arreglo al procedimiento legislativo ordinario de la UE y ha constituido la base de la nueva NDC de la UE.
Se espera que el Parlamento Europeo vote su posición el 13 de noviembre, con una postura que se prevé similar a la de los gobiernos. El texto jurídico definitivo será el resultado de las negociaciones entre el Consejo, basadas en el texto acordado hoy, y el Parlamento. EFEverde
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