Esta noche la Luna pasa junto a las Pléyades en la constelación de Tauro; una conjunción que resalta el cúmulo M45 y su resplandor azul característico.

pleyades
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La noche del 6 de noviembre de 2025 ofreció un espectáculo que encantó a observadores de todo el mundo: la Luna, casi llena, se acercó al cúmulo estelar de las Pléyades, en la constelación de Tauro. Con una iluminación del 98% y una distancia mínima de solo 0°48’, el satélite natural y el cúmulo formaron una pareja celeste visible incluso a simple vista. Aunque el evento alcanzó su punto máximo a las 15:26 GMT, su belleza se extendió durante toda la noche, recordándonos que no hay streaming más asombroso que mirar el cielo.

Un baile cósmico sobre Tauro

Durante el evento, la Luna se movió muy cerca de las Pléyades (magnitud 1.2), también conocidas como las Siete Hermanas. En regiones como Asia oriental, el Pacífico y partes de Norteamérica, el fenómeno fue aún más impresionante gracias a una ocultación lunar, en la que las estrellas del cúmulo desaparecieron detrás del borde lunar, como si el cielo apagara sus luces una por una. En Busan, la Luna ocultó a Taygeta y Sterope, y en Pekín y Shanghái cubrió incluso a Maya y Celaeno.

Aunque el acercamiento máximo ya pasó, aún puede disfrutarse la vista conjunta de ambos cuerpos durante las noches siguientes. Solo hay que mirar hacia el este tras la puesta del Sol, en dirección a la constelación de Tauro. Si cuentas con binoculares, podrás distinguir las estrellas azules del cúmulo brillando junto al resplandor plateado de la Luna.

¿Cómo encontrar las Pléyades en el cielo?

Las Pléyades son uno de los objetos más fáciles de reconocer en el firmamento. Están situadas en la constelación de Tauro, y en el hemisferio norte se observan mejor de octubre a febrero (de noviembre a marzo en el sur). Para encontrarlas, busca primero el Cinturón de Orión, esas tres estrellas en línea recta. Traza una línea imaginaria que atraviese el arco de Orión y te llevará primero a Aldebarán, la estrella roja que marca el ojo del toro. Un poco más arriba, verás un pequeño grupo brillante: ese cúmulo nebuloso son las Pléyades.

A simple vista suelen distinguirse entre seis y siete estrellas, aunque con un cielo oscuro o unos buenos binoculares se pueden llegar a ver más de una docena. En realidad, el cúmulo contiene más de mil estrellas. Las más brillantes (Alcyone, Maia, Electra, Merope, Taygeta, Celaeno y Sterope) son jóvenes, calientes y de un tono azul característico que las hace resaltar sobre el fondo nocturno.

¿Qué hace tan especiales a las Pléyades?

Este cúmulo abierto se encuentra a unos 440 años luz de la Tierra y tiene una edad aproximada de 100 a 125 millones de años. Las estrellas que lo forman nacieron del colapso de una nube gigante de gas y polvo, y su brillo ilumina una nebulosa de reflexión, una nube de polvo interestelar que dispersa su luz azulada. Esa niebla es la razón del aspecto fantasmal y hermoso que se aprecia en fotografías de larga exposición.

Durante siglos, se pensó que la nebulosa era un resto de su formación, pero los astrónomos descubrieron que las Pléyades simplemente están atravesando una nube de polvo no relacionada. Aun así, su paso por esta región del espacio las convierte en un icono visual de la astronomía moderna y un recordatorio de lo efímero que puede ser un espectáculo cósmico: dentro de unos 400 millones de años, el cúmulo se dispersará por la galaxia.

Mitos y leyendas de las Siete Hermanas

Las Pléyades han inspirado historias desde tiempos prehistóricos. En la mitología griega, eran las hijas del titán Atlas y la ninfa Pleione, perseguidas por el cazador Orión. Para protegerlas, Zeus las convirtió en palomas y las elevó al cielo. Una de ellas, Merope, se avergonzó de haber amado a un mortal, el rey Sísifo, y escondió su brillo; por eso muchas personas solo distinguen seis estrellas.

En otras culturas, las Pléyades también son un relato de pérdida o transformación. Los aborígenes australianos hablaban de siete mujeres perseguidas por un anciano, mientras que los nativos americanos creían que eran hermanos que ascendieron al cielo danzando. La “estrella perdida” es un símbolo universal del paso del tiempo, y la ciencia moderna ofrece una explicación fascinante: Pleione, una de las estrellas del cúmulo, varía de brillo y puede haberse vuelto menos visible en los últimos milenios.

¿Cómo capturar el encuentro entre la Luna y las Pléyades?

Fotografiar a la Luna cerca de las Pléyades es un reto emocionante para los aficionados a la astrofotografía. Con una cámara DSLR o sin espejo, un trípode y un objetivo de 50 a 100 mm, es posible capturar todo el conjunto. Prueba con ISO 800–1600, una apertura de f/2.8–f/4 y exposiciones cortas de 5 a 10 segundos si no tienes seguidor estelar. Para tomas más largas (hasta 120 segundos), usa un seguidor de estrellas para evitar que el movimiento del cielo arruine la toma.

Elige un lugar alejado de la contaminación lumínica y evita las noches de Luna llena si quieres resaltar el brillo azul de las Pléyades. Si disparas en formato RAW y apilas varias imágenes, obtendrás una foto espectacular: la Luna dorada junto a un racimo de joyas celestes que parecen flotar en el vacío.

El paso de la Luna cerca de las Pléyades el 6 de noviembre de 2025 fue más que un simple evento astronómico: fue una invitación a mirar hacia arriba y recordar que todavía compartimos el mismo cielo que observaban nuestros antepasados. Entre ciencia y mito, entre luz y sombra, el encuentro entre ambos cuerpos celestes nos recuerda algo esencial: incluso en un cosmos lleno de secretos, seguimos buscando historias entre las estrellas ¿Cuántas más esperarán a ser contadas?

ecoosfera.com