En el corazón del Himalaya, un proyecto de la UNESCO está brindando a las comunidades locales las herramientas que necesitan para proteger la excepcional biodiversidad del Área de Conservación de Kanchenjunga y posicionarla para un mayor reconocimiento a nivel mundial.

Durante siglos, los bosques que rodean el majestuoso monte Kanchenjunga, en Nepal, han sido hogar de una biodiversidad extraordinaria, que incluye especies raras como el leopardo de las nieves y el panda rojo. Las comunidades locales, apoyándose en conocimientos indígenas transmitidos de generación en generación, han contribuido a preservar este delicado equilibrio, por ejemplo mediante la plantación de árboles y técnicas de gestión de incendios.

En 1997 se creó el Área de Conservación de Kanchenjunga para dar un nuevo impulso a los esfuerzos de conservación de la biodiversidad. Sin embargo, hoy en día, una convergencia de desafíos —entre ellos el cambio climático, la caza furtiva desenfrenada y una infraestructura no gestionada— ha comenzado a alterar la armonía entre los seres humanos y la naturaleza.

Una de estas amenazas está relacionada con los proyectos hidroeléctricos regionales, que han modificado profundamente el entorno local. Según un residente de la zona, Purna Kumar Limbu, “las explosiones ocurren con frecuencia, muchas veces al día, lo que está ahuyentando a la fauna silvestre”.

En respuesta a estas presiones, en 2025 se puso en marcha el proyecto de la UNESCO Fortalecimiento de la participación comunitaria para la conservación de la biodiversidad en el Área de Conservación de Kanchenjunga, financiado por el Fondo de Biodiversidad de Kunming. Su objetivo es reforzar el reconocimiento global del Área de Conservación de Kanchenjunga como un punto clave de biodiversidad y como una parte esencial de la identidad de la comunidad local.

Estamos aquí gracias a la naturaleza. Si no fuera por la naturaleza, no estaríamos aquí. Todos debemos protegerla, y yo estoy comprometido con ello.

Chheten Sherpa, Phaktalung-6, Taplejung.

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© UNESCO

En términos concretos, el proyecto busca poner a las comunidades locales en el centro de la toma de decisiones, otorgándoles un papel protagónico en los esfuerzos por colmar vacíos críticos de conocimiento en la documentación de la biodiversidad. Para ello, se ha capacitado a residentes en el uso de herramientas científicas modernas, como GPS y 70 cámaras trampa, con el fin de monitorear especies y elaborar un inventario de los hallazgos. Para Santosh Kumar Limbu, esta formación ha sido transformadora:

Antes era difícil creer cuando alguien informaba sobre la presencia de fauna silvestre en la zona. Pero ahora la cámara aporta la evidencia y ayuda a validar la información.

Santosh Kumar Limbu

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© UNESCO

Más allá de la capacitación, el proyecto ha generado un cambio transformador a nivel de gobernanza al reestructurar los sistemas locales de gestión para que sean más eficaces, transparentes y equitativos. Un elemento central de este enfoque ha sido un modelo de gobernanza inclusivo, que integró activamente a mujeres, grupos de madres y comunidades marginadas en funciones de liderazgo y toma de decisiones.

Este enfoque integral no solo refuerza los resultados de conservación y la documentación de la biodiversidad, sino que también posiciona al Área de Conservación de Kanchenjunga para lograr un mayor reconocimiento a nivel mundial.

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El proyecto puso a prueba los rigurosos estándares necesarios para la inclusión del área en la Lista Verde de Áreas Protegidas y Conservadas de la UICN, al tiempo que se alineó con el programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) de la UNESCO, apoyando así su posible designación como Reserva de la Biosfera de la UNESCO.

En conjunto, estos esfuerzos contribuyen al avance de Nepal hacia el cumplimiento de los objetivos del Marco Mundial de la Biodiversidad de Kunming–Montreal, en particular el compromiso de conservar el 30 % de las tierras, aguas y mares para 2030.

unesco.org