Un partido de locura en San Siro: el Inter se adelantó con un autogol de Cambiaso, que puso el 1-1. Los bianconeri se quedaron con 10 hombres en el minuto 41 tras la expulsión de Kalulu. Todo sucedió en los minutos finales: Esposito puso el 2-1, Locatelli empató, pero Zielinski marcó el gol de la victoria en el minuto 90.
Agotados de alegría, incrédulos ante el desarrollo del partido, enloquecidos por el gol de Zielinski, sin palabras en medio de otro histórico partido Inter-Juventus. Sin ningún plan, como el año pasado. Esta vez, sin embargo, el Inter ganó. Lo hizo con corazón y un toque de locura, siempre equilibrándose entre el dominio y un equipo visitante capaz de remontar a pesar de ir perdiendo, a pesar de estar en inferioridad numérica. Fue un desastre, y es difícil atribuirlo todo: autogoles, goles, remates a dos palos, milagros increíbles, ocasiones falladas, momentos de desánimo y otros de absoluto delirio. Como el gol de Piotr Zielinski: un zurdazo raso que batió a Di Gregorio, quien había impedido repetidamente los goles nerazzurri hasta el minuto 90. Un momento de éxtasis colectivo: el entrenador de rodillas en el césped del San Siro, el equipo abrazando al polaco, el San Siro enloquecido. Tres puntos cruciales, en un partido que comenzó con el autogol de Cambiaso y continuó con el empate 1-1 del mismo lateral, seguido de la expulsión de Kalulu, antes de una segunda parte de intensa acción. El gol de Esposito, el empate de Locatelli, antes del ansiado gol.
EL PARTIDO
Corre hacia la esquina, agitando la camiseta nerazzurri con una mano, como una pancarta. Libera su alegría y la de todo el Inter. Es el minuto noventa y Piotr Zielinski corre, extasiado de alegría, despejando las sombras de un San Siro rebosante de entusiasmo. Es el epílogo de un partido Inter-Juve para recordar, por muchas razones. Un partido que empezó con un marcador que luego se desmoronó, por mil razones. Y que terminó de la forma más impredecible y dulce para los nerazzurri.
Todo comienza con una Juventus reactiva, demostrando dominio y mucha agresividad. El inicio no dura mucho: el Inter toma el control. En el minuto 17, la ventaja llega de forma natural: una jugada preciosa, un centro raso de Luis Henrique y un desvío a la propia portería de Cambiaso. Un autogol, en la misma portería que el autogol de Gatti en febrero de 2024. La Juve está viva y coleando, con las incursiones de McKennie como punta de lanza. El empate llegó en el minuto 26, con un balón desde la derecha que cruzó el área y encontró a Cambiaso, en el momento justo para marcar: 1-1 y todo por decidir.
El Inter volvió a atacar con fuerza, con calidad y muchos hombres. Thuram le dio un taconazo a Zielinksi, cuyo vaselina fue despejado en la línea por Bremer. Sucic dominaba el partido, dominando el regate y creando ocasiones. Lo que ocurrió en el minuto 42 fue increíble y marcó todo el partido. Di Gregorio salvó el cabezazo de Thuram con un reflejo espectacular, y luego Bastoni desvió el balón, que dio en ambos postes y se fue fuera. Increíble. En el contraataque, la Juve contraatacó, el Inter recuperó y Bastoni fue derribado por Kalulu, quien, ya amonestado, fue expulsado.
En la segunda mitad, la Juventus se quedó con 10 hombres y el Inter se lanzó al ataque. Carlos entra por Bastoni, mientras que Holm, de la Juve, sustituye a Conceiçao. Los bianconeri se alinean en un 4-4-1. Incluso en el área del Inter, todo sucede, presagio de un partido completamente impredecible: primero Cambiaso recorre el campo y llega al área, Sommer bloquea un disparo, McKennie no lo aprovecha y busca a un compañero, luego Miretti y McKennie disparan dos veces, pero el portero nerazzurri realiza dos paradas. En resumen, hay vida en ambos equipos. El Inter celebra el regreso de Calhanoglu (sustituido por Barella, otro regreso) y el turco empieza a disparar desde lejos. El partido arranca con Di Gregorio, quien evita un golazo del número 20. La Juve tiene fuerza para contraatacar, mientras que el Inter se lanza al ataque. Thuram falla la escuadra y hay numerosos disparos de larga distancia (habrá 21 disparos al final del partido). Esposito marcó en el minuto 76: el arco perfecto de Dimarco desde la izquierda, el giro aéreo del delantero y un disparo espectacular a la escuadra. Los nerazzurri estaban todos fuera, todos a por el delantero, que había entrado como parte de un potente trío de ataque con Thuram y Lautaro. Su esfuerzo dio sus frutos, pero no fue suficiente. La Juve se lanzó al ataque con Boga y Openda, y en el minuto 83, Locatelli igualó el marcador con un buen derechazo. San Siro no lo podía creer, pero el Inter no perdía fuelle. Otro asedio forzado. Los disparos de larga distancia continuaron, Di Gregorio fue un maestro en detener a Bisseck, pero no pudo detener el zurdazo raso de Zielinski en el minuto 90. El gol llegó en el minuto 90, seguido de un largo tiempo añadido de duelos y contraataques. Eso fue todo, el Inter había ganado.
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