El Derbi de Manchester siempre será contra el United por una rivalidad histórica lógica y, obviamente, por compartir ciudad. Sin embargo, si nos fijamos en argumentos puramente geográficos, Salford hasta queda más cerca que Old Trafford.

Ya nos había tocado el Salford City como rival la temporada pasada y los Skyblues no habían tenido ningún problema en superarlos por 6-0. No obstante, Guardiola ya había avisado en la previa: “Trato de inocularles a los jugadores que nada se puede dar por sentado y que todo es difícil”.

Aunque nuestro rival compita en tres divisiones inferiores (League Two), se presentaron en el Etihad Stadium con muchas ganas de vender cara su piel. Nuestro técnico tampoco se confió y alineó un once en el que todos los elementos eran del primer equipo. Sobresalía el capitán, John Stones, que volvía a jugar después de dos meses en el dique seco.

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mucha fortuna y poco peligro

Todo parecía que iba sobre el plan establecido. En el minuto 5 nos avanzábamos en el marcador con mucha fortuna. En una jugada por banda izquierda, Reijnders tiró un pase en largo para un Aït-Nouri que lo dobló. Su centro tocó en Dorrington y se fue para dentro.

Nuestros vecinos, lejos de achantarse, ya empezaron a avisar con una acción en la que Austerfield se plantó prácticamente solo ante Trafford. Su definición no fue buena. Le dio con el pie de apoyo, tropezó y en la caída se llevó a un Alleyne que tuvo que ser sustituido por McAidoo.

Estuvimos cerca de doblar la ventaja con un tremendo remate de Marmoush que fue anulado por fuera de juego previo. Una lástima que el VAR no estuviera activo para esta ronda de la FA Cup, porque el jugador egipcio estaba claramente habilitado.

Pasaban los minutos y, aunque el City tuviera la posesión, no se estaba encontrando cómodo. De hecho, el Salford City tuvo dos clarísimas antes de la media parte. En el 42, James Trafford tuvo que lucirse ante un gran remate de Ben Woodburn, que iba para dentro. Luego, en la última de la primera parte, Brandon Cooper cabeceó fuera cuando parecía que ya tenía el empate.

los cambios agitan el partido

Tampoco cambiaron mucho las cosas al volver de los vestuarios, si bien es cierto que la primera clara fue para el City. Matt Young tuvo que intervenir ante un disparo de Reijnders y después ante uno de McAidoo.

Los Ammies volvieron a merodear el empate con un remate de Kelly N’Mai desde corta distancia. Otra vez estuvo atentísimo James Trafford, que entre sus actuaciones en Carabao Cup y en FA Cup, últimamente está a un nivel excelente.

Los de Pep Guardiola no daban señales de poder marcar el segundo en cualquier momento y, mientras se acercaba el final del encuentro, crecía mínimamente el temor a un posible empate.

Afortunadamente, los cambios de nuestro técnico en el minuto 64 sí que nos dieron resultados. Salieron O’Reilly, Guéhi y Semenyo, y la sensación de peligro incrementó en los últimos instantes.

En el 77, Nico O’Reilly casi consigue sentenciar la eliminatoria, pero no acertó a rematar un centro de Marmoush cuando ya cantábamos el segundo. Sí que lo logró Marc Guéhi, que aprovechó un rechace tras un centro de Cherki, que había hecho de las suyas por banda izquierda. Era el minuto 81 y por fin el City podía respirar aliviado.

De hecho, casi encontramos el tercero a través de Semenyo, que entró al encuentro a mil revoluciones. Su definición superó a Young, pero terminó dando en el poste.

Ya no era importante porque el trabajo estaba hecho. Con más dificultades de las que se podían prever, sí, pero ya estamos en la quinta ronda de la FA Cup. Seguimos bien vivos en todos los frentes.

mancity.com