Desde un bosquecillo de imponentes tallos de bambú, el empresario ugandés Koojo Charles Amooti señala al otro lado del valle un problema ambiental urgente que esta planta de rápido crecimiento está ayudando a solucionar.

«Miren allá, la tierra está degradada. Pero miren aquí: la tierra donde plantamos bambú se ha regenerado», dijo. «Además, la tierra debajo de donde tenemos el bambú está verde y exuberante, y no hay evidencia de erosión del suelo».

El bambú se está consolidando como una especie útil en el creciente esfuerzo por proteger y restaurar los ecosistemas en todo el mundo, a la vez que ayuda a absorber carbono para combatir el cambio climático y a crear empleos que impulsan el desarrollo sostenible.

«La restauración funciona mejor cuando tanto las personas como la naturaleza se benefician tangiblemente de la gestión cuidadosa de nuestros valiosos recursos naturales», dijo Natalia Alekseeva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). «Como cultivo valioso y herramienta poderosa para la gestión de la tierra, el bambú autóctono cumple con todos los requisitos».

Más de 1600 especies de bambú —técnicamente una gramínea, no un árbol— crecen de forma natural en las zonas tropicales y templadas cálidas de África, América y Asia. Su resistencia mecánica y ligereza lo han convertido en un material tradicional para la construcción, la artesanía y como alternativa al plástico, mientras que sus brotes, ricos en proteínas, sirven de alimento tanto para las personas como para la fauna silvestre.

Durante siglos, el bambú también se ha utilizado para el control de la erosión, especialmente en Asia. Gracias a sus extensos sistemas radiculares, esta especie ayuda a estabilizar el suelo, sobre todo en zonas inclinadas o propensas a inundaciones. Actualmente, cada vez se presta más atención a los beneficios del bambú como una herramienta prometedora no solo para prevenir, sino también para revertir la degradación de la tierra, al tiempo que se fomenta la innovación empresarial y el crecimiento económico.

Ventajas del bambú

Amooti es el dinámico fundador y director ejecutivo de Kontiki Bamboo Works Ltd., una empresa procesadora de bambú ubicada en Hoima, al oeste de Uganda. La empresa ha colaborado estrechamente con la Organización Internacional del Bambú y el Ratán (INBAR) para desarrollar modelos de negocio que benefician a las comunidades más vulnerables y promover el bambú tanto a nivel nacional como internacional.

El PNUMA y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reconocieron recientemente la iniciativa liderada por INBAR como Proyecto Emblemático Mundial de Restauración de la ONU, en el marco del Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas.

La iniciativa, denominada «Restauración con Bambú en el Sur Global», promueve el intercambio Sur-Sur, incluyendo la transferencia de conocimientos de países asiáticos con mayor experiencia en el cultivo de bambú a países de África y América Latina, donde el sector aún se encuentra en desarrollo.

Combustible verde

En África, el bambú a veces se estigmatiza por considerarse de poco valor en comparación con las valiosas maderas duras del continente, pero gracias a su rápido crecimiento, resistencia y versatilidad, está ganando terreno como motor de negocio.

Divine Bamboo Group Ltd, una empresa con sede en Kampala, la capital de Uganda, incorpora bambú de producción sostenible en briquetas que comercializa como combustible para cocinar, más limpio y económico que el carbón vegetal, que contribuye a la deforestación.

La empresa ha probado más de 20 especies de bambú antes de centrarse en algunas especies locales, además de una variedad exótica pero no invasiva de bambú gigante procedente de China, según declaró su director ejecutivo, Divine Nabaweesi.

unep.org

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