El argentino ganó su primer ATP 500 en el Queen’s Club y su papá lo pudo ver jugar fuera de Argentina por primera vez

Francisco Cerúndolo festeja en Queen's con su papá Alejandro y su mamá María Luz.

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Francisco Cerúndolo festeja en Queen’s con su papá Alejandro y su mamá María Luz.By Redacción ATP

Más allá del hito deportivo que significa levantar un ATP 500 sobre césped, el título más trascendental en la carrera de Francisco Cerúndolo tuvo un inmenso y emotivo componente familiar desde las tribunas del Queen’s Club luego de ser campeón del HSBC Championships.

“Son esos momentos que uno dice qué pasó, porqué pasan las cosas y se alinean los planetas…”, confesó el campeón para un grupo de periodistas entre los que estuvo ATPTour.com. El destino quiso que esta coronación estuviera enmarcada por la histórica presencia de su padre, Alejandro, antiguo tenista en la década del 80’ y quien logró vencer sus propios miedos para cruzar el océano y acompañarlo junto a su madre.

¿Cómo sucedió eso? Lo relata el propio protagonista, justamente en el día del padre. “Papá ya venía diciendo hará un año que estaba tratando de superar sus miedos para poder viajar a algún torneo con nosotros… pero nosotros le decíamos, hasta que no te subas un avión no te creemos nada”, relató entre risas el tenista. Las limitaciones aéreas habían marcado la dinámica de los Cerúndolo durante décadas: “Hace 30 años que no viajaba en avión. Nos íbamos de vacaciones, siempre en auto, a la costa argentina, a esquiar a San Martín de los Andes, a Uruguay… Cuando empezamos a competir y podía venir algún familiar era mi mamá, mi hermana, mis primos o tíos”.

La épica travesía hacia Londres añadió una cuota extra de dramatismo al domingo de gloria, convirtiendo el festejo final en una postal imborrable. La logística del vuelo ponía en serio riesgo que pudieran presenciar la final, pero el desarrollo del partido a tres sets y tras más dee tras horas de juego, le jugó a favor a la familia y permitió el anhelado reencuentro en las gradas.

“Ayer sabía que viajaban a la tarde y aterrizaban después de las dos de la tarde. Mi partido era a la una y media, si era corto no iban a llegar, si era largo había una chance de que lleguen. Mi mamá quería que conozca el club al menos y se ve que llegaron y cuando festejé fue muy lindo tenerlos presente”, detalló emocionado Francisco. Ver a sus padres, especialmente a su papá tras semejante esfuerzo personal, aplaudiendo desde el box mientras él alzaba el trofeo más importante de su vida, le otorgó a esta consagración en la hierba londinense un valor afectivo sencillamente incalculable.

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“Mi manera de ser es tratar de adaptarme día a día a las condiciones y siempre buscar nuevas cosas y recursos. Nunca fui un jugador típico de polvo de ladrillo pero nunca me hubiera imaginado ganar dos torneos sobre pasto, un 250 y ahora un 500”, afirmó tras las coronas en Eastbourne y en Queen’s, donde además estrenó el vínculo con Nicolás Massú.

“Hicimos una videollamada para ver si a Nico le interesaba sumarse, hace dos semanas, vino unos días a Argentina para acoparse al trabajo con Pablo Cuevas y vinimos para acá… arrancamos impresionante, ¿no?”, auguró.

¿Se pone el próximo objetivo de saltar a los 10 mejores del mundo del PIF ATP Rankings? “Ahora quiero disfrutar del día a día, de pasarla bien, trabajo mi tenis, mi cabeza y mi físico para ganar más y mejores partidos: hace cinco años casi que no salgo de los 30 y pocas personas lo logran… pero este torneo es un premio y un gran paso en cuánto a la confianza para acercarme un poquito más arriba”.

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