Los fondos marinos colombianos

Investigadores del Servicio Geológico Colombiano (SGC), la Dirección General Marítima (DIMAR) y la academia reflexionan sobre cómo el estudio de los fondos marinos y de los registros climáticos del pasado puede aportar al conocimiento del territorio, la adaptación al cambio climático y la toma de decisiones para el futuro del país.

Bajo las aguas de los océanos colombianos y en escenarios naturales como glaciares, cavernas, lagos, manglares y sedimentos marinos se encuentran algunas de las claves para comprender el territorio y anticipar los desafíos ambientales del futuro. Aunque estos escenarios parecen distantes entre sí, ambos son objeto de estudio de dos campos que han cobrado una creciente relevancia en el país: la geología oceánica y el paleoclima.

Estas disciplinas buscan responder preguntas fundamentales para Colombia. ¿Qué sabemos realmente sobre los fondos marinos que conforman cerca de la mitad del territorio nacional? ¿Cómo ha cambiado el clima durante miles de años y qué puede enseñarnos ese pasado sobre los retos que enfrentamos hoy?

Las respuestas tienen implicaciones que van desde la planificación territorial y la protección de la biodiversidad hasta la adaptación al cambio climático y el fortalecimiento de la soberanía nacional.

Conocer el océano que permanece oculto

Cartografiar el fondo del océano permite conocer mejor el territorio marítimoCartografiar el fondo del océano permite conocer mejor el territorio marítimo, identificar geoamenazas y fortalecer la soberanía desde la ciencia. Foto: David Amado-SGC.

A pesar de contar con extensas áreas marinas en el Caribe y el Pacífico, gran parte de los fondos oceánicos colombianos continúa siendo poco conocida. Durante los últimos años, la geología oceánica ha impulsado nuevas investigaciones para cartografiar y comprender estos territorios submarinos, así como los procesos geológicos que ocurren en ellos.

Para Edward Salazar Ortiz, director técnico de Hidrocarburos del Servicio Geológico Colombiano y líder de la línea de investigación en geología oceánica, estos avances tienen aplicaciones que van mucho más allá de la generación de mapas: “Todo lo que hacemos tiene aplicaciones directas para la planeación territorial marino-costera, el desarrollo de infraestructura, el conocimiento de la biodiversidad y la identificación de geoamenazas (tsunamis y deslizamientos submarinos)”, explica. 

Añade que conocer, cartografiar y nombrar el territorio marítimo es también una forma de ejercer soberanía desde la ciencia. Por esto, en los estudios desarrollados por las investigadoras de esta línea, con los cuales se ha podido avanzar en productos como el mapa morfológico submarino de Buenaventura y el mapa geomorfológico submarino del océano Pacífico colombiano, se ha incorporado un aspecto innovador: el trabajo con las comunidades en procesos de etnotoponimia, mediante los cuales participan en la asignación de nombres a geoformas submarinas identificadas durante las investigaciones. 

Este enfoque es clave, como dice Salazar, porque “nosotros podemos interpretar la información desde los computadores, pero el conocimiento cobra sentido cuando las comunidades se apropian de él. Queremos que el nombramiento de valles, canales y cañones submarinos surja de quienes habitan estos territorios y se identifican con ellos”.

Mirar el pasado para comprender el futuroLas cavernas conservan registros naturales

Las cavernas conservan registros naturales que permiten reconstruir la historia climática de miles de años. Foto: Marcela Han-SGC.

Mientras la geología oceánica explora territorios ocultos bajo el mar, la investigación en paleoclima busca reconstruir la historia ambiental del país a partir de archivos naturales que conservan evidencias de las condiciones climáticas de miles de años atrás. Gracias a su ubicación entre dos océanos y a la complejidad geográfica de los Andes, la Amazonía, la Orinoquia y el Chocó, Colombia cuenta con condiciones excepcionales para estudiar la evolución del clima en los trópicos.

Susana Velásquez Franco, líder de la línea de investigación en paleoclima del Servicio Geológico Colombiano, explica que estos registros permiten ampliar la perspectiva temporal con la que se analizan los cambios ambientales actuales. 

«Durante décadas hemos trabajado principalmente con registros instrumentales del clima. Sin embargo, los archivos naturales nos permiten mirar mucho más atrás en el tiempo y entender cómo han cambiado la temperatura, la precipitación y otros procesos climáticos a lo largo de miles de años. Esa información es fundamental para proyectar escenarios futuros y fortalecer la adaptación».

Los investigadores trabajan con registros provenientes de glaciares, cavernas, lagos, paleodunas (antiguos depósitos de arena formados por el viento o el agua), manglares y sedimentos marinos, entre otros ambientes que conservan información sobre las condiciones climáticas del pasado. Para Velásquez, uno de los mayores desafíos consiste en fortalecer las capacidades humanas y tecnológicas necesarias para interpretar adecuadamente estos registros.

«Necesitamos formar nuevas generaciones de investigadores y contar con herramientas que nos permitan interrogar estos archivos naturales con mayor profundidad. Entender la relación entre clima, territorio y vida es un reto científico, pero también una necesidad para el país».

Una tarea que requiere capacidades y cooperación

La generación de conocimiento sobre los océanos y el clima depende de una estrecha articulación entre entidades científicas, universidades y entidades del Estado. En este proceso, la Dirección General Marítima (Dimar) se ha consolidado como uno de los principales aliados del SGC para el desarrollo de investigaciones oceánicas, gracias a sus capacidades técnicas, logísticas y operacionales.

La capitán de fragata Natalia Burgos Uribe, coordinadora de Investigación Científica Marítima de la Dimar, destaca que el principal reto sigue siendo ampliar el conocimiento sobre un territorio marítimo que representa cerca de la mitad de la superficie nacional.

«Nuestra responsabilidad como autoridad marítima exige tomar decisiones basadas en el mejor conocimiento disponible. Para ello necesitamos capacidades científicas, tecnológicas y logísticas que nos permitan cerrar las brechas de información que aún existen sobre nuestro territorio marítimo y transformar esos datos en herramientas útiles para la gestión y la toma de decisiones».

La oficial resalta además la importancia de fortalecer las capacidades nacionales para la exploración de los fondos marinos mediante nuevas plataformas de investigación y equipamiento especializado. «El país está avanzando en la construcción de capacidades para la prospección subacuática y el conocimiento de los fondos oceánicos. Esto es fundamental para la soberanía, la seguridad, el desarrollo marítimo y la generación de conocimiento científico«.

La academia también desempeña un papel fundamental en este proceso. Andrés Pardo Trujillo, director del Instituto de Investigaciones en Estratigrafía de la Universidad de Caldas, considera que uno de los desafíos más importantes consiste en formar profesionales capaces de responder a los nuevos retos científicos y ambientales.

«Las geociencias tienen hoy la responsabilidad de aportar soluciones frente a desafíos como la sostenibilidad energética, el cambio climático y el conocimiento del océano. Para ello necesitamos fortalecer la formación avanzada, impulsar nuevas líneas de investigación y consolidar espacios de cooperación entre universidades e instituciones científicas».

Asimismo, destacó el potencial que tienen áreas emergentes como la geología oceánica para el desarrollo científico del país. «Existe un enorme interés por fortalecer la investigación en estos campos. Son temas que seguirán ganando importancia en los próximos años y que ofrecen grandes oportunidades para las nuevas generaciones de investigadores»

Aunque estudian escenarios muy diferentes, la geología oceánica y el paleoclima comparten un mismo propósito: generar conocimiento útil para comprender mejor el territorio y aportar información que contribuya a la toma de decisiones.

Desde los fondos submarinos hasta los registros que conservan la memoria climática del planeta, estas investigaciones están ampliando las fronteras del conocimiento geocientífico en Colombia y ofreciendo nuevas herramientas para enfrentar algunos de los principales desafíos ambientales del presente y del futuro.

* Este artículo recoge reflexiones compartidas por investigadores del Servicio Geológico Colombiano, la Dirección General Marítima (DIMAR) y la Universidad de Caldas durante el conversatorio “Nuevas aplicaciones de las geociencias al mundo actual”, realizado el 19 de junio en el marco de la Rendición de Cuentas 2022-2026 del SGC. 

sgc.gov.co

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