Una selección francesa irreconocible respecto a la que cayó en semifinales de la Eurocopa 2024 juega de nuevo ante España en la misma ronda de este Mundial
- La primera semifinal de la Copa Mundial de la FIFA 2026™ enfrenta a Francia y España
- Este choque recuerda inevitablemente a la semifinal de la Eurocopa 2024, que los españoles ganaron 2-1
- Francia ha vivido muchos acontecimientos durante estos dos años, entre ellos una nueva derrota ante España, por 5-4, pero también ha sabido reinventarse por completo
El 9 de julio de 2024, en Múnich, Francia se medía con España en las semifinales de la Eurocopa, que representaron en cierto modo un traspaso de poderes entre una selección que venía de disputar dos finales mundiales consecutivas —con la conquista del título en 2018— y otra que iba rumbo de alzar un nuevo gran trofeo al cabo de doce años.
Aquel día, los franceses llegaron a ilusionar a su público al abrir el marcador muy pronto, en el minuto 9, por mediación de Randal Kolo Muani, pero la superioridad española dio la vuelta al marcador incluso antes de que se cumpliese la media hora de juego, gracias a dos magníficos tantos de Lamine Yamal y Dani Olmo.
El triunfo logrado entonces por España inauguró dos años de dominio casi incuestionable en el panorama europeo y para Francia supuso el punto de partida de un nuevo proyecto que tardó casi veinte meses en cristalizar.
«Hemos caído ante un buen equipo, que ha jugado bien, no hemos sabido responder —analizó Kylian Mbappé—. Ellos han sido superiores, son finalistas y nosotros quedamos eliminados, esa es la realidad del fútbol. […] Ahora hay que pasar página».
«Asumo la responsabilidad —aseguró por su parte Didier Deschamps—. Llegamos a semifinales contra un oponente de una calidad indiscutible, eso nos exigía estar al máximo y nos quedamos algo cortos. No voy a buscar excusas».
Y el técnico que más partidos suma al frente de Francia de la historia no solo no lo hizo, sino que se puso manos a la obra para encontrar soluciones. Inmediatamente después de la cita europea, se fijó en los futbolistas franceses que venían pidiendo paso con motivo del Torneo Olímpico de Fútbol Masculino París 2024, en el que Manu Koné, Désiré Doué y, por supuesto, Michael Olise, entre otros, se distinguieron a las órdenes de Thierry Henry y se colgaron la medalla de plata, al caer precisamente ante España en la final (5-3 tras la prórroga).
Varias figuras históricas, como Antoine Griezmann, Olivier Giroud, Benjamin Pavard o Kingsley Coman, fueron diciendo poco a poco adiós a la selección y Deschamps dio inicio a un nuevo ciclo —que será el último para él— incorporando a una nueva generación procedente en gran parte de ese combinado olímpico. El propio 6 de septiembre de aquel año, contra Italia (derrota por 3-1 en la Liga de Naciones de la UEFA), el antiguo capitán de la selección inauguró su nuevo proyecto con dos cambios importantes: la implantación progresiva de un 4-2-3-1 en teoría más ofensivo, en lugar del 4-3-3 utilizado en la Eurocopa, y la incorporación del símbolo de la renovación de Francia, Michael Olise, que acababa de recalar en el Bayern de Múnich.
«Al fichar por el Bayern no tuvo más remedio que curtirse. Con nosotros le llevó un poco más de tiempo —reconoció Deschamps el pasado octubre, al hacer balance del primer año de su gran apuesta en la selección absoluta—. Es bastante reservado y tímido, sin duda por el idioma, ya que domina más el inglés que el francés, aunque también se está esforzando en ese aspecto. Las personalidades son diferentes, pero lo más importante es lo que él ofrece dentro del terreno de juego. Es un futbolista que no busca ser el centro de atención».
En la Eurocopa, Francia había adoptado ante España un planteamiento consistente en renunciar a la posesión, algo que quizás sorprendió a su rival. El ataque francés estaba en horas bajas —apenas dos goles marcados con el balón en juego durante todo el torneo— y sus rápidas transiciones y verticalidad no surtieron el efecto deseado, aun cuando consiguieron disponer de más ocasiones.
En junio de 2025, en pleno proceso de reestructuración, los caprichos del sorteo hicieron que España volviese a cruzarse en su camino en las semifinales de la Liga de Naciones. Aquel día, en un partido sumamente difícil de analizar, Francia mostró un rostro muy diferente al de Múnich, sobre todo gracias a ese famoso 4-2-3-1 en el que, como curiosidad, se vio por primera vez a Ousmane Dembélé, Michael Olise y Désiré Doué formar juntos detrás de Kylian Mbappé, la alineación que muy probablemente sea titular en el Estadio Dallas el martes.
La defensa francesa hizo aguas de manera estrepitosa y el equipo llegó a verse con un 5-1 en contra en el casillero, pero se recompuso hasta lograr un 5-4. Paradójicamente, entonces pudo vislumbrarse el fútbol que ha acabado desplegando en este Mundial de 2026, con un registro de 24 tiros a puerta por 16 de los españoles, al mismo tiempo que recuperaba el control de la posesión. Justo es reconocer también, en honor a la verdad, que Deschamps tuvo que arreglárselas con una retaguardia en gran medida experimental, en nada similar al cuarteto que se ha ido imponiendo progresivamente desde el inicio de este certamen. Dos años después de la derrota de Múnich, Francia se enfrentará esta vez a España con una defensa rebosante de confianza, que no ha recibido más que un gol en sus cinco últimos compromisos.
«No ha sido todo un desastre, hay muchos aspectos positivos que destacar, sobre todo los veinte primeros minutos, en los que dominamos bastante —señaló Didier Deschamps tras el encuentro—. Al final tuvimos muchísimas ocasiones, más que el rival, que fue mucho más eficaz en esos dos tramos de diez minutos en los que nos apagamos un poco. El resultado ha sido abultado, pero seguimos avanzando. […] Tengo un equipo joven y eso también va a notarse».
Transcurrido un año, los progresos de Francia son notables. Desde que empezó la Copa Mundial de la FIFA 2026™, Francia ha sabido dar con la tecla para poner en práctica un sistema más ambicioso, caracterizado por el esfuerzo colectivo en todas las líneas. Mientras que jugadores como Désiré Doué y Ousmane Dembélé siguen la estela de las victorias del París Saint-Germain, impregnados de la cultura de la superación personal inculcada por Luis Enrique, Michael Olise está ya integrado a la perfección, desempeña un papel fundamental en el equilibrio del equipo y figura habitualmente entre los jugadores franceses que más kilómetros recorren. Kylian Mbappé, por su parte, corre más que nunca, sobre todo para entorpecer la primera salida del balón del adversario.
Lo que más llama la atención respecto a la Eurocopa 2024 y al espectacular Francia-España de 2025 es la compostura colectiva de que se han dotado los franceses. Frente a Marruecos (2-0) y Paraguay (1-0) supieron esperar antes de marcar la diferencia tras el descanso, reflejo de una mayor confianza en sus fuerzas y pericia a la hora de cambiar de registro. Así pues, dos años después de la transformación a la que obligó el resultado de Múnich, Francia se mide de nuevo con España en las semifinales del Mundial convencida de poder volver por sus fueros.
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