Tras ir perdiendo 2-0, los nerazzurri reaccionaron y ganaron el partido de forma contundente. El encuentro finalizó 5-3 con goles de Carlos Augusto, Barella, Thuram, Esposito y Bonny.
Una energía inagotable, incluso cuando la noche parece irremediablemente mala. El deseo de reaccionar, el deseo de imponerse, de dominar. Si bien existen diversas maneras de ganar un partido, incluso con un marcador abultado, el Inter se vio obligado, una vez más, como contra el Napoli, a remontar un 2-0 en contra. La victoria final por 5-3 sobre el Udinese, sin embargo, es prueba de una fuerza disruptiva, una capacidad para mantenerse en el partido, recuperar el control y dominar el encuentro a su propio ritmo. Energía, sin duda. La de Carlos Augusto, quien marcó un golazo y encendió la remontada. La de Barella, imparable en cada rincón del campo, fuego y técnica, para lograr el 2-2.
De nuevo: la carrera y el pase de Diouf a Thuram para el 3-2. Tomaron posesión del balón al inicio de la segunda parte y continuaron jugando, atacando y construyendo jugadas. Esposito puso el 4-2, al final de una jugada de manual, culminada por el maestro del balón, Zielinski. Y de nuevo: la energía de los recién llegados, incluido Bonny, para el 5-2. En los últimos minutos, el Udinese marcó el 5-3, con el partido prácticamente sentenciado, entre los aplausos de un San Siro eufórico, lleno de energía, dada y devuelta por los jugadores en el campo.
Cuatro partidos de liga, cuatro victorias.
EL PARTIDO
El partido en San Siro, al que los nerazzurri volverán a enfrentarse en un mes, el 10 de octubre (contra el Parma), comenzó con el sello distintivo del Udinese. Un gol tempranero, cabezazo de Abankwah, rompió el empate a los nueve minutos. Un comienzo extraño; Por una vez, el Inter no dominó el partido de inmediato y se vio afectado por la intensidad física y la agresividad del Udinese. Tanto es así que, en el minuto 16, el marcador ya era de 0-2, con asistencia de Davis para Ekkellenkamp. Los nerazzurri perdían por dos goles, como contra el Napoli, pero con el partido en juego. Al igual que la temporada pasada contra el Pisa, el Inter despertó de su letargo con una energía arrolladora. Inmediatamente aumentaron el ritmo, atacaron y se recuperaron incluso tras algunos choques. Y así, se volvieron imparables.
Carlos Augusto lideró el ataque. Ya lo había hecho en Madrid, y lo repitió en San Siro, marcando un golazo, uno de los mejores de su carrera con el Inter. Un potente disparo de zurda desde lejos, que demostró el deseo ofensivo del equipo. En el minuto 26, todo estaba abierto; en el minuto 35, todo estaba de nuevo abierto. Barella está en todas partes, incluso en el área: recibe el pase de Thuram, se resbala, se levanta, regatea y dispara. El empate 2-2 es un duro golpe para San Siro, que estalla de júbilo. Todos sabían que iban a remontar, todos esperaban el gol del 2-2 y luego la ventaja.
Gracias a un equipo que juega y construye con calidad. El Inter terminó con 27 disparos y 50 toques en el área rival, con un 93% de precisión en los pases. Su dominio se confirmó al inicio de la segunda parte: 57′, pase de Barella a Diouf, asistencia para el preciso Thuram. Con las manos en las orejas bajo la Curva, llega el 3-2 y la afición enloquece.
El Udinese contra las cuerdas, el Inter juega de forma brillante y pone el 4-2 con Esposito al final de una jugada maravillosa, con la asistencia final de Zielinski. Hermoso, arrollador. El Inter, reforzado por la fuerza de sus nuevos fichajes (Jones, Bonny, Dimarco, y luego Pavard y Stankovic), se puso 5-2 arriba, con un Bonny que jugó bien y con tenacidad. La única nota negativa fue la lesión de Stones, quien tuvo que ser sustituido. El Udinese reaccionó en los últimos minutos, marcando en el tiempo añadido el 5-3 por medio de Gueye. Sin más: la victoria ya estaba asegurada.
INTER-UDINESE 5-3 | MARCADOR
Goles: 9′ Abankwah (U), 16′ Ekkelenkamp (U), 26′ Carlos Augusto (I), 35′ Barella (I), 57′ Thuram (I), 67′ Esposito (I), 79′ Bonny (I), 90+1′ Gueye (U)
INTER (3-5-2): 1 Martínez; 25 Akanji, 6 Piedras (28 Pavard 62′), 95 Bastoni (32 Dimarco 70′); 17 Diouf, 23 Barella, 7 Zielinski (5 Stankovic 82′), 22 Mkhitaryan (21 Jones 62′), 30 Carlos Augusto; 9 Thuram (14 Bonny 70′), 94 Esposito.
Suplentes: 12 Di Gennaro, 49 Provedel, 8 Sucic, 10 Lautaro, 11 Luis Henrique, 31 Bisseck, 48 Mosconi.
Entrenador: Cristian Chivú.
UDINESE (3-4-2-1): 40 Okoye; 14 Abankwah, 27 Kabasele, 77 Ebosse; 23 Vojvoda (13 Bertola 74′), 38 Miller (30 Chakvetadze 74′), 8 Karlstrom, 11 Kamara; 46 Gómez (7 Gueye 61′), 32 Ekkelenkamp (4 Lovric 80′); 9 Davis (15 Bayo 80′).
Suplentes: 41 Mrozek, 93 Padelli, 6 Zárraga, 45 Vinciati, 91 Jovanovic.
Entrenador: Kosta Runjaic.
Tarjetas amarillas: Davis (U), Mkhitaryan (I).
Tiempo añadido: 1′-4′.
Nota: El segundo entrenador del Inter, Kolarov, fue expulsado en el minuto 19.
Árbitro: Pairetto.
Asistentes: Moro – Yoshikawa.
4to árbitro: Colombo.
VAR: Marini.
VAR: Gariglio.
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