La seguridad hídrica de municipios y ciudades en Colombia dependerá de la manera como se gestiona el recurso, que es finito, migrando a un modelo que permita tratar, reusar y recircular el agua, yendo más allá de la gestión basada en los límites municipales.
La gestión circular del agua contribuye con la disponibilidad de agua potable en las ciudades. Foto: Juancho Torres/Anadolu Agency/Anadolu vía AFP.
Según el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Colombia es uno de los países con mayor riqueza hídrica en el mundo. Una gran parte del recurso se concentra en zonas con niveles bajos de población como la Amazonia, la Orinoquia y Chocó, mientras que en áreas como la zona Andina, en donde se encuentra la mayor parte de la población, se ubica solo el 13,5 % de la oferta hídrica total.
Para Colombia es una paradoja que el agua sea un recurso renovable pero al mismo tiempo finito. Fenómenos como El Niño y la disponibilidad de agua apta para consumo humano en zonas urbanas así lo confirman.
Enfrentar esta paradoja exige cambiar la manera como se concibe el recurso y como se gestiona en los municipios y ciudades de Colombia. Así lo expresaron los profesores Alexander Niño Soto, de la Maestría en Urbanismo y Desarrollo Territorial de la Universidad del Norte de Barranquilla, y Gustavo Artiaga, de la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño de la Universidad de San Buenaventura de Cali, en el programa del Observatorio de Gobierno Urbano, del Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), que se transmite por Radio UNAL.
Para el profesor Niño, doctor en Ciudad, Territorio y Sustentabilidad, la gestión del agua debe migrar a un modelo de gestión circular en el cual el agua potable se renueve y, como tal, recircule tratada en “un verdadero ciclo del agua internamente urbano”.
El profesor Artiaga, arquitecto y doctor en Humanidades, plantea que la gobernanza del agua o la gestión político-administrativa del recurso, trascienda los límites municipales en el país. Estos cambios en la gobernanza del agua se deben reflejar en una administración del recurso que supere los esfuerzos aislados de cada ente territorial.
Las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) tienen el potencial para pasar a enfoques de gestión regionales en lugar de municipales.
El profesor Niño cuestionó el crecimiento desmedido de municipios y ciudades y plantea que este debe estar mediado por la cantidad de agua disponible, proponiendo una planeación urbana y un ordenamiento territorial consecuentes con el recurso, comparando la situación con estar en una nave espacial.
En 2024 el 56 % de los 1.104 municipios de Colombia (614) registraron agua sin riesgo para consumo humano en sus áreas urbanas, según datos del Índice de Riesgo de la Calidad del Agua (IRCA). De otro lado, la Superintendencia de Servicios Públicos, en 2024 estableció que el 36,7 % de las aguas residuales urbanas en Colombia fueron tratadas. La meta del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio es que este indicador se incremente al 80 % en 2050.
Por su parte, la Política de Gestión Ambiental Urbana 2025-2035 del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial identifica que más del 80 % de las cabeceras municipales en el país se abastece de fuentes de agua pequeñas (arroyos, quebradas, riachuelos) con bajas condiciones de regulación y alta vulnerabilidad.
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