Luchar por la igualdad salarial en el mercado laboral
El Día Internacional de la Igualdad Salarial representa los esfuerzos constantes en conseguir la igualdad salarial por un trabajo de igual valor. Esta lucha se basa en el compromiso de las Naciones Unidas con los Derechos Humanos y contra todas las formas de discriminación, incluida la discriminación contra las mujeres y las niñas.
En todas las regiones, a las mujeres se les paga menos que a los hombres. Si hablamos de números a nivel global, se estima que ellas ganan un 20% menos que ellos. La igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas siguen estancados debido a la persistencia de desigualdades históricas y estructurales en las relaciones de poder entre mujeres y hombres. A su vez, las situaciones de pobreza acrecientan las desigualdades y desventajas en el acceso a recursos y oportunidades para las mujeres.
El progreso para reducir esa brecha ha sido lento. Si bien se ha respaldado ampliamente la igualdad de remuneración para hombres y mujeres, su aplicación en la práctica ha sido difícil.
Por qué persiste la brecha salarial de género
La brecha salarial de género tiene su origen en desigualdades profundamente arraigadas. Las mujeres, sobre todo las migrantes, están sobrerrepresentadas en el sector informal, lo que las atrapa en entornos de trabajo mal retribuidos, inseguros y sin prestaciones sociales.
Las mujeres también realizan diariamente tres horas más de trabajo de cuidados que los hombres a escala mundial.Esto incluye tareas domésticas como cocinar, limpiar, recolectar leña y agua, así como cuidar de los niños pequeños y las personas mayores.
Además, la penalización de la maternidad agrava la desigualdad salarial, ya que las madres trabajadoras perciben salarios más bajos, una disparidad que se dispara a medida que aumenta el número de hijos.
Los estereotipos de género, las prácticas de contratación discriminatorias y las políticas de ascenso también contribuyen a las desigualdades salariales.
¿Qué se debe hacer?
En un momento en que los mercados laborales se debilitan, las desigualdades se acentúan y el multilateralismo se enfrenta a retos cada vez mayores, nuestro mensaje de colaboración debe ser aún más contundente. La igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor es una cuestión fundamental en materia de derechos laborales y humanos, justicia social y resiliencia económica, así como una prioridad estratégica para crear empresas competitivas y sostenibles.
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