• En la actualidad Cali cuenta con cerca de 300 mil árboles sembrados en su perímetro urbano y de acuerdo al Plan de Desarrollo vigente, el Dagma tiene como meta para este periodo de gobierno, la siembra de 100 mil nuevos en sectores donde se han identificado islas de calor y donde la presencia de espacios verdes es prioridad.

A la fecha se han sembrado aproximadamente 36 mil y gracias al programa de compensaciones, que permite a los urbanizadores reponer especies afectadas en procesos constructivos por otras en zonas definidas técnicamente, se proyectan 25 mil siembras más.

Con ocasión de la celebración del 29 de abril como el ‘Día Mundial del Árbol, el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente, Dagma, por ser la autoridad ambiental, vela por su cuidado y mantenimiento de ellos y realiza el control a las especies que se encuentran enfermas o en condición de riesgo.

En coordinación con las empresas operadoras de aseo y las empresas municipales – Emcali, adelanta el mantenimiento del arbolado urbano, que incluye acciones de poda y tala.

La principal problemática de los árboles en Cali es su mal emplazamiento, es decir, la siembra de especies de corte alto y raíces profundas en espacios inadecuados que no garantizan su supervivencia, ni su adherencia al suelo. Por esa razón las nuevas siembras y los reemplazos programados por el Dagma priorizan las especies nativas del bosque seco tropical que se reproducen en el Vivero Municipal.

El Dagma llama a los caleños a la reflexión este 29 de abril cuando se conmemora el ‘Día Mundial del Árbol’, para que se comprometan con los árboles de la ciudad, tanto los que están en los parques y bosques urbanos como los que se encuentran en los andenes y separadores de los barrios.

El listado de beneficios que ofrecen los árboles es interminable: producen oxígeno, purifican el aire, forman suelos fértiles, evitan la erosión, mantienen los ríos limpios, captan agua para los acuíferos, sirven como refugios y alimento para la fauna, reducen la temperatura del suelo, propician el establecimiento de otras especies, regeneran los nutrientes del suelo y mejoran el paisaje, entre muchos otros.

Para protegerlos, hay que evitar acciones que amenacen su bienestar, como disponer residuos en sus raíces, envolverlos en alambre, pavimentar sus raíces, usarlos como postes para ubicar letreros, cámaras y diversos elementos. Ellos nos ofrecen oxígeno, alimento, sombra, vida… y nosotros ¿qué les estamos dando a cambio?

Viviana Giraldo Ossa

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