Las inundaciones repentinas, potencialmente mortales, se intensifican en el sur y el valle de Ohio este fin de semana, ya que las lluvias extremas desencadenan un fenómeno «generacional». Al menos 15 personas han muerto como resultado de este brote meteorológico destructivo que dura varios días.

Solo en Tennessee se han confirmado diez muertes, dos en Kentucky y dos en Misuri. Indiana ha reportado una muerte. Con el clima aún en evolución, las autoridades se preparan para más víctimas.

En Arkansas, las inundaciones destrozaron un puente ferroviario, lo que provocó que un tren descarrilara y cayera al río.

En Kentucky, cientos de carreteras han permanecido cerradas debido a la crecida de las aguas, deslizamientos de tierra y de rocas, dejando a muchas comunidades aisladas de servicios esenciales. Las autoridades instan a los residentes a evitar viajar a menos que evacuen.

Las tormentas no dan señales de amainar. Las autoridades locales han declarado el estado de emergencia en varias zonas, ya que la crecida de los ríos y el suelo saturado siguen representando una amenaza abrumadora. Los equipos de respuesta a emergencias están al límite de sus capacidades, trabajando en condiciones peligrosas para rescatar a los residentes varados. La situación se agrava por la posibilidad de más tornados, que ya han devastado partes de la región, y la amenaza constante de vientos y granizos dañinos.

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Se prevé que este sistema de tormentas de rápido movimiento y múltiples facetas continúe causando estragos en toda la región. El Servicio Meteorológico Nacional ha emitido advertencias urgentes para que los residentes en la trayectoria de las tormentas se refugien de inmediato y se mantengan informados sobre las alertas de emergencia.

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