El informe «Vivir con la naturaleza en los sitios designados por la UNESCO : contribuciones mundiales y locales» revela la existencia de 2.260 sitios vivos donde las personas y la naturaleza coexisten, desde Dja hasta Groenlandia, moldeados por las amenazas climáticas, la gestión comunitaria y los conocimientos indígenas.
Los sitios designados por la UNESCO son lugares reconocidos por su valor excepcional para la humanidad. Abarcan una amplia diversidad de paisajes y enfoques, incluidos los sitios del Patrimonio Mundial que protegen lugares de valor universal excepcional, las Reservas de la Biosfera que promueven relaciones equilibradas entre la conservación y el desarrollo sostenible, y los Geoparques Mundiales de la UNESCO que integran la protección del patrimonio geológico con la educación y el desarrollo local.
Estos sitios se gestionan para preservar su belleza natural y sus valores culturales y científicos, al tiempo que apoyan el desarrollo sostenible y benefician a las comunidades locales.

© UNESCO
En su informe Vivir con la naturaleza en los sitios designados por la UNESCO : contribuciones mundiales y locales, la UNESCO muestra cómo más de 2.260 sitios son paisajes vivos y dinámicos donde las comunidades y la naturaleza han crecido, se han adaptado y han prosperado juntas a lo largo de los siglos.
En conjunto, estos sitios abarcan más de 13 millones de kilómetros cuadrados, una superficie mayor que la de India y China combinadas, y sustentan a unos 900 millones de personas. Protegen una biodiversidad extraordinaria, albergando más del 60 % de las especies animales registradas en el mundo, y sus bosques absorben alrededor del 15 % de todo el carbono captado globalmente por los bosques. Sin embargo, casi el 90 % enfrenta riesgos crecientes debido al cambio climático, las presiones sobre el uso del suelo y otros impactos humanos.
Vivir con la naturaleza en los sitios designados por la UNESCO : contribuciones mundiales y locales
Reserva de Fauna del Dja: una advertencia y una fuente de esperanza
En Camerún, la Reserva de Fauna del Dja, sitio del Patrimonio Mundial y Reserva de la Biosfera, es uno de los bosques tropicales intactos más grandes de África. Forjada por generaciones de comunidades indígenas y locales, refleja un delicado equilibrio entre las personas y la naturaleza. Hoy, ese equilibrio se ve puesto a prueba por la tala ilegal, la agricultura y los impactos del cambio climático.
Sin embargo, el Dja también es un lugar de renovación. La gestión liderada por las comunidades está restaurando los ecosistemas y la confianza, mientras que el conocimiento local, basado en la observación, el respeto y la adaptación, está siendo reconocido como esencial para la conservación. Aquí, las personas no están separadas de la naturaleza; son sus guardianes, sus aliados y su futuro.

© UNESCO / Joan de la Malla
Personas y naturaleza: historias de interconexión
En todo el mundo, historias similares se desarrollan en otros sitios designados por la UNESCO. En Níger, los pastores tuareg recorren las Reservas Naturales del Aïr y el Ténéré siguiendo rutas ancestrales marcadas por el agua, las estaciones y la supervivencia. En los paisajes de Toya-Usu, en Japón, las comunidades ainu mantienen tradiciones de respeto y reciprocidad con los ríos, los bosques y las montañas. En el extremo de Groenlandia, Kujataa refleja siglos de adaptación de las comunidades nórdicas e inuit. En East Rennell, en las Islas Salomón, la gestión indígena sigue guiando la vida en torno al lago Tegano.
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Estas diversas experiencias comparten un hilo común: las culturas humanas y los sistemas naturales están profundamente interconectados. Proteger uno requiere cuidar del otro.
Salvaguardar nuestro futuro compartido
El cambio climático está intensificando los riesgos en casi todos los sitios designados por la UNESCO. Muchos ecosistemas se están acercando a puntos de inflexión críticos y, sin una acción más firme y coordinada, los beneficios que estos paisajes aportan a la biodiversidad, la estabilidad climática y el bienestar humano podrían verse profundamente reducidos.
El informe de la UNESCO demuestra que la acción local puede tener un impacto global. Fortalecer la gobernanza comunitaria, integrar los conocimientos indígenas y alinear la conservación con el desarrollo sostenible ofrecen soluciones prácticas a las crisis interconectadas de la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.
En el Dja, la regeneración del bosque no es solo un éxito local, sino parte de una historia global. Una historia que nos recuerda que salvaguardar estos paisajes vivos significa, en última instancia, salvaguardarnos a nosotros mismos.
unesco.org
