Julia Rodríguez

Madrid.- La biodiversidad del suelo es esencial para la producción de alimentos, regulación del clima y funcionamiento de los ecosistemas, aunque sigue siendo una gran desconocida y se encuentra amenazada por las prácticas agrícolas intensivas, de contaminación y urbanización.

Así lo han advertido expertos del proyecto europeo SOILGUARD, una propuesta financiada por la Comisión Europea y desarrollada por 25 entidades de 17 países y en la que participa la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), entre ellas.

«El objetivo principal del proyecto es fomentar el uso sostenible de la biodiversidad del suelo para proteger las funciones ecosistemáticas que realizan los organismos del suelo y también los beneficios que generan para la sociedad», ha explicado Alberto Martín, técnico del Departamento de Conservación de la Naturaleza y Sistemas Alimentarios de UICN Med.

El hábitat del biodiverso

Según ha comentado el experto, el 59% de las especies viven en el suelo o bajo él durante alguna fase del ciclo biológico, lo que convierte al suelo en «el hábitat más biodiverso del planeta».

El estudio ha alertado además, que el 62% de los suelos de la Unión Europea no se encuentran en un estado saludable debido, principalmente, al uso intensivo de maquinaria, agroquímicos y procesos de urbanización que favorecen la erosión y la compactación.

Gestión sostenible

SOILGUARD ha comparado modelos de agricultura convencional y ecológica, así como diferentes formas de gestión forestal y de pastizales. Los resultados han mostrado que las prácticas alternativas pueden mejorar funciones clave del suelo, aunque sus efectos dependen del clima y de las características de cada territorio.

«Las prácticas funcionan mejor dependiendo del contexto local», señala Martín, y destaca la importancia de adaptar las soluciones a cada región y de contar con el conocimiento de agricultores y gestores locales.

Papel de las instituciones

Martín ha considerado que las instituciones deben garantizar que no se debilite la protección ambiental y apostar por políticas que impulsen modelos de gestión sostenibles.

«Existen muchas experiencias que demuestran que la gestión sostenible del suelo es viable económicamente», ha afirmado Martín, quien pide eliminar subvenciones perjudiciales para la salud del suelo y reforzar los incentivos a prácticas más sostenibles.

La investigación ha destacado también, que los suelos agrícolas en climas cálidos y secos presentan menor biodiversidad, un aspecto especialmente preocupante.

«Debemos mirar abajo y prestar atención a todo lo hay bajo nuestros pies para evitar las peores consecuencias e la pérdida de biodiversidad», ha concluido Martín

jra.fch

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