Más de una década después de la firma del Acuerdo de París, el mundo sigue emitiendo gases de efecto invernadero a un ritmo récord.
Estas emisiones —que provienen en su mayoría de la quema de combustibles fósiles— están supercalentando el planeta y alterando el clima de la Tierra de maneras a menudo desastrosas.
Pero las y los expertos señalan que la humanidad aún está a tiempo de frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y evitar los peores impactos del cambio climático. Y sí: tú también puedes ayudar.
“Los gobiernos y las empresas, por su tamaño e influencia, deben asumir la mayor parte de la responsabilidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero”, afirma Hongpeng Lei, Líder de Mitigación del Cambio Climático del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). “Pero tú y yo también tenemos un papel importante que desempeñar. Cada fracción de grado de calentamiento que logremos evitar hará del planeta un lugar más saludable y habitable”.
Las y los especialistas subrayan que es especialmente importante que las personas más adineradas se tomen en serio su huella de carbono. Apenas el 10 % de la población mundial es responsable de cerca de la mitad de las emisiones.
Así que, si quieres llevar una vida más amigable con el clima más allá de tus ingresos, aquí tienes algunas acciones que puedes poner en práctica.
1. Considera caminar, pedalear o usar transporte público
El transporte es una de las mayores fuentes de emisiones personales de gases de efecto invernadero, y una parte considerable proviene del uso del automóvil.
Por eso, para viajes cortos, las y los expertos recomiendan caminar o desplazarse en bicicleta. Además de reducir emisiones, estas opciones disminuyen la contaminación, alivian la congestión vial y mejoran tu salud. Para trayectos más largos, opta por el transporte público o por compartir el vehículo.
Prescindir del automóvil puede ahorrar hasta dos toneladas de emisiones de dióxido de carbono al año.
2. Sé consciente de tu consumo de energía
Usar menos electricidad —que aún proviene en gran medida de la quema de combustibles fósiles— es una de las formas más rápidas y económicas de reducir emisiones. Como beneficio adicional, también disminuye tus cuentas de servicios.
“Acciones sencillas, como cambiar a luces LED y electrodomésticos eficientes, lavar la ropa con agua fría o secarla al aire, pueden marcar una gran diferencia”, dice Lei del PNUMA. “Los pequeños hábitos suman”.
Los dispositivos electrónicos también pueden consumir mucha energía, por lo que los expertos recomiendan limitar el uso innecesario de datos y elegir tecnología eficiente siempre que sea posible. Dado que la producción de teléfonos y computadoras es también un proceso intensivo en energía, considera usar tus dispositivos por más tiempo y repararlos cuando se dañen, en lugar de desecharlos.

3. Mejora la eficiencia de tu hogar
Los sistemas de calefacción y refrigeración, como calentadores y aires acondicionados, son grandes consumidores de energía. Considera ajustar ligeramente el termostato —hacia arriba o hacia abajo— para reducir tu intensidad de uso. Si las altas temperaturas son un problema, invierte en lo que se conoce como refrigeración pasiva: techos reflectantes, ventilación cruzada y sombra natural pueden reducir la temperatura interior hasta en 8 °C.
Para un mayor impacto en tus emisiones, mejora el aislamiento de tu vivienda o cambia a una bomba de calor, un sistema de calefacción y refrigeración hogareña altamente eficiente. Estas mejoras pueden reducir tu huella de carbono en unos 900 kilogramos al año y disminuir al mismo tiempo tus costos energéticos.
4. Ajusta tu alimentación
Tus decisiones de alimento influyen en la lucha contra el cambio climático. Los alimentos de origen animal, especialmente la carne roja, los lácteos y los camarones de cultivo, están asociados a las más altas emisiones. En cambio, los alimentos de origen vegetal —como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frijoles, guisantes, nueces y lentejas— suelen tener un menor impacto climático y requieren menos tierra y agua. Por ello, prueba adoptar una dieta más rica en plantas, que te proporcione energía y nutrientes a partir de diversos grupos de alimentos.
5. No desperdicies alimentos
Los hogares de todo el mundo desperdician más de mil millones de comidas cada día. Desechar alimentos equivale a desperdiciar la energía, la tierra y los fertilizantes utilizados para producirlos.
“Planificar las comidas, comprar solo lo necesario, almacenar los alimentos de forma adecuada y aprovechar las sobras puede ayudar a reducir el desperdicio”, explica Lei.
“Con estos pequeños cambios no solo reducirás emisiones y conservarás recursos para las futuras generaciones: también ahorrarás dinero”.
Si necesitas desechar restos de comida, considera compostarlos. Esto puede reducir de manera significativa la liberación de metano y dióxido de carbono —dos frecuentes gases de efecto invernadero— generados por los residuos orgánicos.

6. Protege los bosques que te rodean
Los bosques son esenciales en la batalla contra el cambio climático. Almacenan cantidades masivas de carbono que, de liberarse a la atmósfera, podrían agravar severamente la crisis climática. Puedes proteger estos ecosistemas eligiendo productos de madera y papel sostenibles y apoyando iniciativas de restauración forestal.
7. Compra menos cosas, úsalas por más tiempo
Todo lo que compramos tiene un costo en carbono. Se necesita energía —a menudo de origen fósil— para extraer materias primas, fabricar productos y transportarlos por el mundo. Una de las formas más eficaces de reducir emisiones es consumir menos. Repara lo que puedas, reutiliza lo que tengas, recicla lo demás.
Esto es especialmente relevante en los países de ingresos altos, donde el consumo es elevado y las emisiones per cápita superan ampliamente a las de muchos países en desarrollo. Por ejemplo, una persona promedio en América del Norte emite unas 20 toneladas de carbono al año, frente a 1,6 toneladas por persona en África subsahariana.
8. Usa tu voz —y tu billetera—
Al expresarte, al apoyar políticas favorables al clima y al tomar decisiones conscientes como consumidor, votante y miembro de tu comunidad, puedes impulsar cambios a mayor escala. Las personas también influyen a través de los productos que compran, las empresas que apoyan, el liderazgo que eligen e incluso el banco que seleccionan, ya que las instituciones financieras respaldan proyectos que dan forma a nuestro futuro.
“Si bien las personas, por sí solas, no pueden resolver la crisis climática, sus decisiones pueden reducir emisiones, influir en los mercados y generar apoyo para acciones más amplias”, señala Lei. “Nuestras acciones pueden cambiar normas y sistemas con el tiempo. Pero es necesario que todas las personas tiremos de la misma cuerda”.
Escrito por Alyona Synenko
Revisado por Hongpeng Lei, Líder de la Rama de Mitigación del Cambio Climático del PNUMA
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