Al descender de apenas cuatro individuos, la población actual de hipopótamos en Colombia enfrenta un deterioro genético acelerado que podría derivar en enfermedades hereditarias, mutaciones y una drástica pérdida de capacidad adaptativa. Frente a este panorama, las autoridades ambientales han comenzado a tomar decisiones respaldadas por la evidencia científica.
Mario Vargas Ramírez | Profesor, Instituto de Genética, de la Universidad Nacional de Colombia (UNA
La decisión del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de autorizar un protocolo técnico para la eutanasia en la población de hipopótamos del país sigue generando controversias. La comunidad académica y gran parte de la ciudadanía apoyan la medida, pues, según la evidencia científica, el control de estos mamíferos gigantes es urgente para proteger un ecosistema frágil en el que coexisten especies nativas amenazadas como las tortugas de río y la hicotea, la nutria de río, el bocachico, el caimán aguja y el manatí.
A este escenario se suma el problema de que la población de hipopótamos en Colombia enfrenta un deterioro genético progresivo que podría comprometer incluso su supervivencia futura. La razón es que los más de 200 individuos que hoy recorren distintos territorios del país descienden de apenas cuatro ejemplares originales —tres hembras y un macho—, una condición que favorece la endogamia y sus consecuencias hereditarias.
Frente a estas perspectivas, es necesario evocar qué plantea la genética de la conservación para tener más elementos de juicio y analizar la situación con la mayor profundidad del caso.
Una especie vulnerable incluso en África
El hipopótamo (Hippopotamus amphibius) es nativo del África subsahariana y, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se halla en condición de “vulnerable”. Las principales amenazas que se ciernen sobre esta especie en su ecosistema natural son la pérdida de hábitat, la caza furtiva (por su carne y sus dientes de marfil) y los conflictos con las poblaciones humanas.
Durante el último siglo, los hipopótamos han perdido gran parte de su distribución natural debido a la expansión humana. Aunque aún sobreviven en 29 países africanos, desaparecieron de naciones como Argelia, Egipto y Mauritania, y sus poblaciones están cada vez más fragmentadas. Zambia alberga una de las mayores concentraciones, con cerca de 30.000 individuos, mientras que Sudáfrica ha desarrollado programas exitosos de reintroducción en áreas protegidas.
Aunque las poblaciones africanas también han sufrido reducciones drásticas —lo que en genética se conoce como “cuellos de botella”— conservan altos niveles de diversidad genética gracias al intercambio reproductivo entre distintos grupos y a una larga historia evolutiva. El verdadero riesgo en África hoy es que la fragmentación del hábitat rompa esas conexiones naturales y reduzca progresivamente esa diversidad.
Reproducción sin control
Colombia es el único país del mundo con una “población artificial” de hipopótamos en libertad y fuera de su rango natural. Sin embargo, estos casi 200 animales jamás podrán tener la dinámica genética y evolutiva de sus pares africanos.
Para comprender esto, es necesario recordar cómo se originó la población de hipopótamos que aún merodean principalmente en el Magdalena Medio. En términos genéticos, la situación es un ejemplo de lo que se conoce como un “efecto fundador” que deriva en endogamia.
El llamado efecto fundador ocurre cuando un grupo muy pequeño de individuos origina una nueva población que hereda solo una fracción limitada de la diversidad genética original. En el caso colombiano, además, habría un doble efecto fundador, pues los hipopótamos introducidos por Pablo Escobar provenían previamente de un zoológico en Estados Unidos.
Con todo este panorama, es prudente cuestionar si desde el punto de vista genético sería viable una población de hipopótamos en Colombia. La comunidad científica en el país ha expresado de manera casi unánime que no, pues la probabilidad de enfermedades genéticas irreversibles es extremadamente alta.
Entretanto, la endogamia sostenida se refiere a la reproducción entre parientes. El tiempo entre generaciones de los hipopótamos —es decir, el lapso que pasa entre el nacimiento de los padres y el de sus crías— es de 10 a 15 años. Si se considera que los hipopótamos llegaron a Colombia a principios de los 80, se han desarrollado cerca de cuatro o cinco generaciones de estos gigantes en el país.
Dado que el apareamiento ha sido incestuoso no ha habido posibilidad alguna de cruces con individuos externos y las consecuencias genéticas son graves de cara a su calidad de vida en el futuro cercano.
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